Joan Vilalta, un excelente compañero de viaje

Joan Vilalta, un excelente compañero de viaje

Recuerdo que hace un par de años me llamó un señor, de parte de Sicus, interesado en hacerme una entrevista para un programa en un canal de televisión online que él mismo dirigía. Sin saber qué era ese medio y quién era esa persona, acepté encantado, pues cualquier persona que apoye o tenga interés en la rumba catalana, merece mi atención. Mi sorpresa –basada en mi prejuicio …– fue encontrar un señor aún mayor que yo! Con mucho respeto y agradecimiento se presentó. Hola, sóc el Joanitu.

Me impactó ver a un señor con mayúsculas, como los de antaño –ahí va queda otro prejuicio mío–, de porte señorial y aspecto impoluto. Tras una agradable entrevista continuamos con una conversación más personal. Él venía de Castelldefels, allí llevaba dos programas de radio semanales desde hacía cinco años. Los dos programas eran musicales, uno de jazz y el otro de salsa y rumba. Me explicó que acababa de abrir un programa de televisión online, también dedicado a la música. Y ante tanta marcha, me vi obligado a preguntarle la edad. ¡Ochenta años! Y lleno de la vitalidad, la fuerza, el empuje y la motivación necesaria para sacar adelante todos esos proyectos él solo.

También me comentó que una vez por semana entrevistaba, en su canal, a todos los músicos que actúan en el Milano Jazz Club, un local donde cada semana hay actuaciones de diferentes músicos de Jazz, y donde también puedes encontrar verdaderos artistas consagrados que aprovechan su visita a Barcelona para pasarse por la sala, incluso para marcarse una Jam session para deleitar al público y a los propios músicos locales.

Así que después de hablar con él, decidí, por curiosidad, entrar en su canal de televisión, y allí me encontré con el maestro Kitflus, Carles Benavent, Joan Chamorro o Andrea Motis entre otros. Pesos pesados de la música.

Me dice que el secreto de su vitalidad es la música, y explica que empezó en los sesenta, cantando en las orquestas de las salas de fiestas de Barcelona. Me mentó la Pegola, La Gavina Azul, El Bahía, El Rialto, El Venus, El Mil Cuatrocientos, Tres Molins, …  De algunas de ellas había oído hablar, incluso algunas llegué a pisarlas, pero no hay que perder de vista que en los sesenta yo tan sólo tenía cuatro años, y aunque me fuera mucho ya la marcha, tampoco era para tanto. Su representante se llamaba Centaño, a quién tuve también el honor de conocer cuando trabajaba en la sala de fiestas Las Vegas, era un representante a la vieja usanza, con su maletín y cada noche a visitar a los artistas para llevar la programación. Tanto Vilalta como Centaño fueron testigos y protagonistas de la época más dorada de las noches de Barcelona, compartieron trabajo y escenario con los grandes boleristas de la época.

Confieso que la sorpresa inicial al hablar con Vilalta se fue transformando en más y más admiración, no sólo por la energía para hacer de la música su día a día con ochenta años, sino porque además dedica su tiempo y su buen hacer a homenajear a artistas de aquella época,   compañeros de profesión que compartieron escenario con él o que simplemente admiraba. Y no sólo dedica su tesón a rescatar del olvido a artistas que pusieron a Barcelona en el mapa, sino que además acostumbra a financiar él mismo los homenajes que organiza y que acaban consiguiendo que esa Barcelona de los sesenta vuelva a subirse a un escenario, concediendo una nueva oportunidad para vuelvan a tocar juntos los artistas de aquel momento.

El último proyecto de su canal está dedicado a la rumba catalana, un espacio en el que está entrevistando a artistas y grupos de rumba catalana. Se trata de una excelente iniciativa, de un apoyo a la rumba catalana que no esperábamos pero que está ahí. Entre mis últimas entregas he tratado de enumerar y describir algunas de las principales propuestas que, en la actualidad, tratan de dar visibilidad, a la vez que promocionar y proteger a nuestra amada rumba. En esta ocasión he podido conocer, sorprenderme y admirar a una persona ajena al mundo de la rumba catalana, de la rumba gitana, pues Joan Vilalta viene del mundo de la música, pero de otros géneros, y de otra generación, de una generación de la que ya no nos quedan rumberos. Y he aquí lo más remarcable, estamos encontrando apoyo y reconocimiento en voces cualificadas ajenas al mundillo de la rumba. Y creo que esta es la línea, aunque haya otras iniciativas en que rumberos gitanos nos aliamos con personas no gitanas y de otros ámbitos, aquí todo surge y se desarrolla desde un aliado externo: Joan Vilalta Pardo, un excelente compañero de viaje.

 

Sobre el autor

Leave a Reply