El Proyecto de Promoción Escolar de la Fundación Privada Pere Closa cuenta con 30 profesionales repartidos por todo el territorio catalán

El Proyecto de Promoción Escolar de la Fundación Privada Pere Closa cuenta con 30 profesionales repartidos por todo el territorio catalán

El proyecto de promoción escolar busca mejorar la situación educativa del alumnado gitano interviniendo con niños, jóvenes, sus familias y los centros educativos.

La Fundación Privada Pere Closa entiende la educación como el principal recurso que tiene el pueblo gitano para cambiar la histórica situación de exclusión social y marginación. Las estadísticas indican que solo 4 de cada 10 alumnos gitanos finalizan la educación secundaria, y que solo 2 de cada 100 consiguen estudios universitarios.

Entre las principales causas de esta situación se encuentra la falta de referentes, las dificultades de tipo socioeconómico, la discriminación, la segregación educativa o la poca adaptación del sistema educativo a la diversidad que ha ido adquiriendo la sociedad actual catalana.

En 2005, el departamento de Educación de la Generalitat de Cataluña puso de manifiesto la necesidad de incidir en el elevado índice de fracaso escolar del alumnado gitano, y junto con la Fundación Privada Pere Closa diseñaron el programa de promoción escolar.

Sus principales objetivos son conseguir la plena escolarización del alumnado gitano de Cataluña en las diferentes etapas del sistema educativo mediante la prevención, la diagnosis y la actuación precoz contra el absentismo y el fracaso escolar; contribuir al éxito escolar y a la promoción sociolaboral del alumnado gitano; y potenciar la visibilización y los valores de la cultura gitana dentro del currículum escolar y la vida del centro educativo.

Nace así la figura del “promotor/a escolar”, un profesional que pertenece al pueblo gitano, que conoce los elementos que configuran la identidad cultural gitana y que, además, es valorado como un referente positivo dentro del ámbito de la educación. Su función no se centra en la mediación para la resolución de conflictos, sino en la gestión cultural del pueblo gitano y su singularidad dentro del ámbito educativo. La figura del promotor/a escolar ayuda a potenciar la participación de las familias gitanas en la educación, las informa sobre el acceso a la oferta educativa y de ocio, y crea vínculos entre la comunidad gitana, el centro educativo y su entorno.

Hoy en día, el programa de promoción escolar tiene una plantilla de 30 promotores escolares y se encuentra en municipios como Anglesola, Badalona, Badia del Vallés, Balaguer, Barcelona, Bell-lloc d’Urgell, Bellpuig, Bellcaire d’Urgell, Canovelles, El Prat de Llobregat, Figueres, Gavà, Girona, Les Borges Blanques, l’Hospitalet de Llobregat, Maçanet de la Selva, Montcada i Reixac, Lleida, Urgell, Reus, Sabadell, Sant Boi de Llobregat, Sant Adrià de Besòs, Tarragona, Terrassa y Tortosa. Además del departamento de Educación, el programa de promoción escolar cuenta con la colaboración de otras instituciones públicas como el Plan Integral del Pueblo Gitano en Cataluña y los ayuntamientos de los diferentes municipios donde se desarrolla.

Miguel Ángel Franconetti, coordinador del área de Apoyo a la Promoción en la Fundación Privada Pere Closa, resalta que “un dato positivo es la gran oleada de ‘promotores no promotores’”, refiriéndose al impacto que generan en otros agentes socioeducativos. “A través del trabajo de sensibilización que han hecho promotores y promotoras, hay un gran grupo de agentes educativos que entienden que existe una singularidad en la comunidad gitana y que no se puede atender de una forma homogénea o automática o todos los alumnos por igual, puesto que no lo son. Sobre todo, teniendo en cuenta que la mayoría de centros partícipes del proyecto son centros de máxima o alta complejidad y evidentemente, en muchos casos, escuelas segregadas”, explica Franconetti.

El coordinador del área de Apoyo a la Promoción también apunta a la antigitanismo y la segregación escolar como las principales barreras a derribar. “Es una evidencia que la sindicatura de Cataluña, en su informe de noviembre, manifieste que hay 770 centros educativos de máxima o alta complejidad. Sin duda a causa de la segregación y la poca afección en espacios de gran movimiento transitorio, donde no hay una vinculación y un conocimiento profundo de la escuela, de los alumnos o de las familias. Y es aquí donde se dan procesos de segregación, de discriminación y sobre todo de antigitanismo. En consecuencia, hay un abandono prematuro del sistema educativo, y de una forma directa, nuestras posibilidades se ven reducidas en referencia a la continuidad de los estudios postobligatorios y la transición al mundo laboral. Y esto hace que se cronifiquen los procesos de dependencia vinculados a los servicios sociales”, y concluyó que “el sistema educativo es un sistema clasista y poco inclusivo”.

En este sentido, Luisa Montero, promotora escolar en la Zona franca de Barcelona, nos manifiesta las dificultades que se encuentra la población gitana ante el sistema educativo. “No conocen nuestra cultura, y tampoco hacen por conocerla. Esto hace que haya una distancia muy grande entre la escuela y el alumnado gitano, que acaba desvinculándose del sistema educativo”, y precisa “porque no lo reconocen como parte suya, no se sienten parte de él”.

Montero también se queja que “es una realidad muy agotadora, invertir horas y horas de trabajo para revertir la situación, y en algunas ocasiones un comentario de un profesor invalida todo el trabajo hecho”. Sin embargo, Luisa mantiene una motivación y convicción firme en su trabajo como promotora. “Estamos caminando hacia adelante, a pesar de que siempre hay cosas a mejorar. Mi objetivo personal con mi tarea como promotora es promover un futuro mucho mejor para nosotros mismos, como pueblo”, apunta Montero.

En el último curso escolar 21/22, el programa de promoción escolar participó en más de 140 centros educativos, atendiendo a casi 3.500 alumnos y  llegando a más de 2.300 familias. El impacto de esta intervención está facilitando la transformación de todo el tejido social y educativo que rodea al alumnado gitano y sus familias, generando nuevas expectativas alrededor de la educación y promoviendo, en última instancia, que cada vez encontremos más gitanos y gitanas en estudios puesto-obligatorios.

 

 

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