Entrevista a Sandra Carmona, galardonada con el Premio Amazing Woman de la Fundación Orange

Entrevista a Sandra Carmona, galardonada con el Premio Amazing Woman de la Fundación Orange

Amante del arte y profesional de la educación, Sandra Carmona representa a una mujer gitana luchadora, comprometida y valiente, que aprovecha las oportunidades que la vida le ofrece para luchar por una sociedad donde las mujeres gitanas no tengan que estar constantemente afrontando el racismo de una sociedad excluyente.

Sandra Carmona, al igual que muchas jóvenes gitanas, tuvo que anteponer el trabajo a los estudios. Sin embargo, tenía muy claro que quería estudiar y encontró tiempo para acudir a las clases del bachillerato nocturno hasta llegar a la universidad. Y aunque bellas artes era su gran pasión, decidió elegir la carrera de educación. “Siempre he estado muy ligada a lo social, siempre me ha gustado mucho la educación, siempre he creído que la educación es la herramienta básica para transformar la sociedad, y para que la sociedad no deje de transformarse”.

Su paso por la carrera de educación no fue en vano, sirvió para forjar su visión del mundo y reforzar su pasión por el arte. “Siempre me he decantado por la educación y por el arte, para buscar un poco el sentido de la crítica. En educación te das cuenta de que todo está muy manipulado y que las escuelas lo único que hacen es reproducir un sistema injusto sin espíritu crítico ninguno. Las asignaturas que menos se trabajan en las escuelas públicas son las dedicadas al arte, a la música o la filosofía”.

Sandra nos explica que para ella el sistema educativo está obsoleto y fomenta las desigualdades sociales. “Es un sistema que excluye, que enseña a los niños y niñas a ser competitivos, a conseguir ser el primero o la primera en un espacio donde deberían estar todos en la misma situación”.

Para ella la solución pasa por revalorizar la función social de la educación y desligarla de los vaivenes políticos. “La educación tendría que ser vista como lo que es, el motor de la sociedad, las bases en las que se asientan los valores de esta y la única herramienta para conseguir que algo cambie. Debería ser libre y mantenerse al margen de cualquier ideología, religión o política, e integrar las palabras inclusión y diversidad entre sus principales objetivos”.

Y aunque la educación es una de sus pasiones, no es la única. Tras finalizar la carrera de educación, Sandra decidió estudiar ilustración y quitarse así la espina clavada por no haber cursado Bellas Artes, y es que su pasión por el dibujo venía de muy lejos. “Yo siempre he dibujado, desde pequeña, desde que estaba en la guardería. En las clases me ponía a dibujar, hacía el retrato de los profesores. Hubo también un profesor en primaria que me transmitió mucho gusto por el arte, él dibujaba mucho, y recuerdo que siempre que había alguna fiesta escolar me quedaba con él para hacer los carteles”.

Sandra Carmona fotografiando a un grupo de mujeres del proyecto Edyta

“La creatividad es la herramienta más humana para trabajar con personas que están en una situación difícil”.

Actualmente Sandra trabaja como formadora en el proyecto Edyta que desarrollan de manera conjunta la Fundación Secretariado Gitano (FSG) y la Fundación Orange con el fin de acercar el mundo de las nuevas tecnologías a mujeres gitanas. Sandra tuvo conocimiento del inicio del proyecto y se presentó a una formación en la sede de la FSG en Madrid de la que salió con una propuesta laboral muy personalizada, ser formadora de creatividad. “Asistí a una formación inicial de dos días y me dediqué a pensar que no me contrataría porque había personas con más experiencia que yo. Durante esa formación me dediqué a expresar lo que me gustaría que las mujeres de mi familia tuvieran si participasen en un proyecto como este. También les expliqué que, desde mi punto de vista, una de las carencias del proyecto inicialmente era que no se usaba la creatividad. Creo que la creatividad es la herramienta más humana para trabajar con personas que están en una situación difícil, y con las que puede no ser fácil llegar hasta ellas, que rompan barreras y pierdan miedo a enfrentarse a algo desconocido como son las nuevas tecnologías o un contexto que no conocen”.

De la mano del proyecto Edyta, Sandra ha tenido la oportunidad de viajar a ciudades como León, Barcelona, Valencia, Málaga o Córdoba, donde, nos explica, que ha podido conocer a muchas mujeres gitanas y aprender y compartir con ellas sus ilusiones y sueños. “Me estoy llevando una de las mejores experiencias de mi vida. Estoy aprendiendo mucho de las mujeres, estoy aprendiendo a trabajar, a intentar que cada una saque cosas buenas de cada curso, que no se quede únicamente en una formación para conseguir un empleo de tres meses y que luego todo siga igual, sino que hagan una formación en la que consigan unas herramientas que sirvan para que se puedan desenvolver mejor”.

“Ya es hora de que un niño o niña gitana pueda leer un cuento donde él o ella sea la protagonista”.

Su experiencia con el proyecto Edyta no queda ahí, sino que fruto del trabajo conjunto con la Fundación Orange, les ha podido presentar uno de sus proyectos personales, una editorial sobre diversidad cultural, y ha conseguido ganar el Premio Amazing Woman que la propia Fundación Orange concede a mujeres emprendedoras que tienen proyectos ligados a las nuevas tecnologías.

“Una de las cosas que más me llama atención es la carencia de publicaciones centradas en la diversidad, especialmente sobre el Pueblo Gitano. Por ejemplo, una de mis compañeras de trabajo me dijo que había buscado un cuento a su hija para leerle que hablase de una niña gitana y no lo pudo encontrar. Entonces me puse a investigar y lo único que encontré fue prejuicios y cosas sin mucho sentido”. Nos comentó Sandra.

Sandra propone así una editorial que sirva para publicar libros relacionados con la diversidad cultural y que sean escritos por los propios colectivos discriminados, como mujeres gitanas, aunque no exclusivamente. “Para mí, siendo gitana y habiendo estudiado y viviendo en un contexto que discrimina tanto a mi pueblo, la educación es fundamental. Ya es hora de que un niño o niña gitana pueda leer un cuento donde él o ella sea la protagonista y que ese cuento esté escrito por una persona gitana, o que personas que sufren en su piel lo que significa ser un refugiado, hablen de su propia experiencia y podamos conocer de verdad su historia y mirar de verdad su rostro y no el de una campaña de publicidad o de sensibilización”.

Altramuz, que es el nombre de la editorial, pretende ser un puente a la diversidad. Publicarán obras para todas las edades y llevarán sus historias a los lugares donde estas deben ser escuchadas. “Saldremos del espacio de las librerías, intentaremos dar más vida a las historias a través de talleres, cuenta cuentos, presentaciones o debates. Queremos hacer que cada uno de nuestros libros nos acerque y nos haga interactuar con seres humanos diferentes. Queremos llegar a espacios donde los libros deben ser contados, como centros educativos, universidades o espacios sociales de barrio”.

La dignificación de la cultura y la historia del Pueblo Gitano también estarán en la base de su proyecto. “No es justo que una niña gitana se tenga que educar sin saber de dónde viene y que la única referencia que tenga sean los mitos y los estereotipos que de nosotros se han creado. Ya es hora de que la historia y la cultura del Pueblo Gitano se hagan conocidas. Es importante que pase a formar parte de la historia universal. También es hora de que las mujeres gitanas se nos vea como lo que somos, mujeres diversas, llenas de valores, llenas de cualidades y validez para todo”.

 

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