ARTE

Teatro gitano

Teatro gitano

Teatro. Una de las artes más importantes que tenemos en nuestro mundo, creada hace miles de años. El arte dramático como instrumento de educación y herramienta de experimentación cultural que plantea al público experiencias y reflexiones de penetrante y honda tradición y actualidad. Un gesto cultural, como lo conocemos hoy día, que nace próximo a la filosofía y a la misma vez que la democracia, y que la sensibilidad artística gitana comienza a utilizar en los años setenta del siglo pasado como reivindicación política e histórica del crimen, menosprecio y olvido soportados durante tanto tiempo por nuestro pueblo.

«Todo esto no es más que puro teatro. Simples tablas y una luna de cartón. Pero los mataderos que se encuentran detrás, esos sí que son reales”.
Bertolt Brecht.

En el teatro, cualquier detalle humano se eleva a gesto universal; la importancia de la escena hace que las ideas, las emociones, las reflexiones y los conflictos del ser humano trasciendan a una comunicación directa entre iguales. El teatro nace de esta averiguación democrática, y conviene no olvidar que todo lo que surge en la escena pasa de ser aparición de motivos individuales a convertirse en causas universales. La intención de Esquilo, de Calderón, de Lorca, de Bertolt Brecht, de Chejov o de Shakespeare, al presentarnos a sus desvalidos personajes, es la de quien conoce al hombre y a la mujer lo suficiente como para soñar en moldear, desde el amor, la severa y cruel naturaleza humana. El teatro aglutina toda mirada singular y sesgada, como puede ser la gitana, como la japonesa o como la finlandesa, para hacerla profunda y elevada observación del alma humana. El teatro no toma rehenes. Crea, en todos los casos, conciencia y sabiduría, conocimiento del hombre por y para el hombre. Y el teatro gitano es el que con unos códigos particulares (el flamenco, el mundo gitano, la cuestión gitana) reflexiona sobre el presente para alcanzar una proyección plena en el mundo que le ha tocado vivir a través de un tema tan esencial como es el anhelo de libertad de cualquier pueblo sometido al abuso y a la injusticia.

Teatro Gitano - Diálogo del Amargo
Escena de la obra Diálogo del Amargo de Francisco Suárez, representada en el Teatro Español de Madrid. Marzo de 2020. Fuente: Teatro Español de Madrid. ↵

Quiero hablar, principalmente, del trabajo de un artista, director de escena y dramaturgo gitano. De él, Francisco Suárez, puedo deciros que tiene la mirada limpia de quien desea transformar el mundo en un sueño de paz y concordia, y que, tomando el teatro griego como referente, crea una propuesta escénica gitana de la que se puede apropiar cualquier ciudadano. Por tanto, el teatro de Suárez es el de un gitano que utilizando códigos dramáticos universales los convierte en propios de su identidad como espejo donde pueda reflejarse cualquier ser humano.

Teatro Gitano - Diálogo del Amargo

Escena de la obra Diálogo del Amargo de Francisco Suárez, representada en el Teatro Español de Madrid. Marzo de 2020. Fuente: Teatro Español de Madrid.

No quiero hablar aquí de una historia ni de una estética, sino de una propuesta inédita de dramaturgia que surge cuando en el año sesenta y nueve Juan Bernabé con su espectáculo Oratorio, estrenado en Lebrija, sorprendió a propios y extraños con una propuesta escénica de tonos litúrgicos y primitivos; y más tarde el actor y director de escena gitano Salvador Távora con su inolvidable Quejío, estrenado el 15 de febrero de 1972, reivindicativo y trágico, asombró al mundo con la aportación del flamenco al lenguaje escénico, creando una originaria dramaturgia que permitió que el poeta gitano José Heredia Maya generara años después una dramaturgia más elaborada y precisa. Fue en febrero de 1976 cuando presentó en los escenarios su mítico espectáculo Camelamos Naquerar, lírico y reivindicativo, que lo convirtió en el referente de una línea de futuras dramaturgias gitanas. Fue a partir de entonces cuando por primera vez y de una forma originalísima se utilizó el lenguaje del flamenco, es decir, el cante, el baile y la guitarra como trasunto teatral. Con sus trabajos lograron sentar las bases de una nueva dramaturgia universal basada en el poderosísimo arte flamenco. Ellos tres fueron los artífices de una fórmula acabada, no cerrada, basada fundamentalmente en los ceremoniales de la tradición cultural y religiosa andaluza. La fórmula elegida fue el género trágico y el asunto, el destino de los gitanos y el de los andaluces, convergentes en su experiencia vital de siglos de miedo y marginación. El flamenco, trágico de por sí, les vino como anillo al dedo. El flamenco y la tragedia con sus héroes marcados por el infortunio, manifestándose en cantos líricos y danzas rituales definieron el ajuste. Se recuerda cómo vibraba el público ante aquel torrente de emoción y de belleza y cómo las vanguardias teatrales de aquel entonces los hizo suyos. En aquellos sesenta y setenta las ceremonias flamencas cantadas y bailadas fueron capaces de recuperar la memoria colectiva, y supusieron el reencuentro con el teatro sagrado y con el teatro político en unos años donde los hombres y las mujeres buscaban, entusiastas y dolidos, su libertad perdida.

Comenta Ismail Kadaré, escritor contemporáneo albanés, premio Príncipe de Asturias de las Letras, en su libro sobre Esquilo que el poeta griego utilizó para los trenos y los estásimos líricos de sus tragedias tonos y acentos musicales orientales procedentes de la India y Persia, y afirma que tales músicas se parecían sobremanera a lo que hoy se conoce como flamenco; también precisa que los cantos funerarios de sus paisanos gitanos de los Balcanes, tanto en los textos como en los compases, son herederos de aquellas cadencias. No pretendo propiciar ni sostener ninguna tesis, sólo quiero hacer valer que esa nueva dramaturgia gitana, y por lo tanto teatral, nace de una forma natural con la fusión del arte flamenco/gitano y los recursos estructurales del género trágico. A ellos, a José, a Salvador y a Juan, mi admiración.

Puestas en escena de José Heredia Maya: “Camelamos Naquerar” (1976), “Macama Jonda” (1983), “Sueño Terrenal” y “Un gitano de ley” (1997).

Puestas en escena de Salvador Távora, con la compañía La Cuadra de Sevilla: “Quejío” (1972), “Andalucía Amarga”, “Nanas de espinas”, “Piel de toro”, “Las Bacantes”, “Alhucema”, “Crónica de una muerte anunciada”, “Identidades”, “Carmen, ópera andaluza de cornetas y tambores”.

Puestas en escena de Juan Bernabé: “Oratorio” (1969), “Noviembre y un poco de hierba” y “El cepillo de dientes”.

La aportación de Francisco Suárez es continuar desarrollando esa propuesta de una forma permanente en su extensa trayectoria teatral, ajustándola a su propio estilo, y contribuyendo a que ese lenguaje tan original, esa dramaturgia gitana, se homologara como parte legítima del acervo teatral contemporáneo. De cómo toma de la tragedia griega la estructura formal y el fondo primordial para llevar esa dramaturgia gitana a escena y, con su trabajo, consolidarla dentro del canon teatral español.

Teatro - Persecución - Francisco Suárez

Cartel de la obra Persecución, de Francisco Suárez estrenada en 1979 en el Teatro Lope de Vega de Sevilla.

Dice Francisco Suárez: “La tragedia griega y el flamenco pertenecen indiscutiblemente a nuestra cultura occidental y esas dos artes unidas fueron el eje de la creación de una dramaturgia gitana que supuso el poder mostrar sobre el escenario unos acontecimientos y temas desconocidos para el gran público, recluidos hasta entonces al ámbito familiar gitano. Esta dramaturgia posibilitó que se hicieran visibles a través del lenguaje universal del teatro, una cultura viviente y deudora de los pequeños y grandes problemas del alma humana. El hombre y su destino, el hombre que pregunta y no obtiene respuestas; el gitano y su destino en el entresijo de una sociedad donde no acaba de encontrar la salida, como Teseo en el Laberinto.”

Con mirada romántica y crítica, en sus espectáculos Suárez da testimonio de nuestra entrada, presencia y desdicha en España; habla de la desconsideración de lo extranjero y el conflicto trágico de los matrimonios entre gitanos y payos; muestra el odio ancestral entre la sociedad sedentaria y la nómada, o nos enseña al estilo esquileo como tres gitanas defienden su herencia de sangre; elabora un texto original sobre las injustas y antiguas leyes que prohíben a una mujer gitana continuar viviendo tras la muerte de su hombre, y de cómo, inmisericorde e impiadosa, la sociedad gitana la condena a morir en vida; crea una metáfora escénica sobre la culpa y el castigo, y dedica un espectáculo a todos los muertos gitanos que no pudieron ser enterrados por sus familiares cuando estaba prohibido sepultarlos en los cementerios; concibe un auto sacramental gitano con la diosa Luna como sacerdotisa de la Muerte, y nos cuenta la historia de un siglo XX genocida y criminal donde los gitanos también fueron víctimas inocentes. Temas gitanos tratados por Francisco, en distintos espectáculos, como metáforas del hombre; conflictos del gitano que lleva a la escena para mostrar la oscuridad y la ceguera, la luz y la claridad.

De sus puestas en escena, las que protagoniza el gitano son:

Persecución (1979) estrenado en el Teatro Lope de Vega de Sevilla, Amargo de Lorca (1983) en el Festival de Sitges, Medea (1984), La Furias (1986) en el Festival de Teatro Clásico de Mérida, Memoria del Cobre (1990) en el Centro Cultural de la Villa de Madrid, Plaza Alta (1996) en el Teatro Albéniz de Madrid, Antígona de Sófocles (1997) en el Festival de Teatro Clásico de Mérida, Bodas de Sangre de Lorca (1998) con motivo del Centenario de la muerte del poeta, Trilogía de la Intolerancia: Orestes en Lisboa, basado en textos de Esquilo, Romancero Gitano de Lorca estrenado en el Teatro Español de Madrid e Ítaca, basada en la Odisea de Homero en el Teatro Español de Madrid; y por último, Diálogo del Amargo de Federico García Lorca (2020) en el Teatro Español de Madrid.

Puestas en escena llenas de amor, en busca de la emoción exacta que con más precisión muestre la alegría del alma y sus desasosiegos. Os emplazo a la temporada 2023-2024 del Teatro Nacional de Catalunya para que podáis ver a Suárez, de nuevo, construyendo sobre el escenario la identidad gitana, es decir, reafirmar la dignidad de cualquier hombre y de cualquier mujer. “El gitano de la corbata roja” será un espectáculo dedicado a conocer la conciencia política, la inteligencia y el talento creador del tío Helios Gómez, gitano de una aristocracia estética única y de una épica humana transgresora.

Escrito por Juan José Suárez Laso.