Asociaciones gitanas se encuentran para reflexionar sobre el archivo fotográfico del Campo de la Bota y La Mina

Asociaciones gitanas se encuentran para reflexionar sobre el archivo fotográfico del Campo de la Bota y La Mina

Este 21 de marzo, Día Internacional de Lucha contra el Racismo, el mundo asociativo gitano ha denunciado el racismo subyacente a la construcción de fuentes históricas como los archivos.

El 21 de marzo de 1960, la policía de Sharpeville, Sudáfrica, abría fuego y asesinaba a 69 personas que participaban de una manifestación pacífica contra el Apartheid. En recuerdo de lo sucedido y para aumentar el compromiso de las instituciones en la lucha contra el racismo, la Organización de las Naciones Unidas declaró el 21 de marzo como Día Internacional de Lucha contra el Racismo y la Discriminación Racial 1966.

Desde entonces, el 21 de marzo se ha convertido en una fecha en la que la sociedad civil, representada por diversas entidades y diferentes instituciones públicas sitúan en el primer plano de la agenda pública la denuncia y la lucha contra el racismo.

Este año las organizaciones gitanas Rromane Glasurǎ, Lacho Bají Calí, Unión Romaní, Carabutsí y Rromane Siklǒvne, en el marco de actividades de la Xarxa de Comunitats de Memòria, y con la cooperación del Espai Avinyò y el Archivo Municipal de Sant Martí, han organizado una ‘Rromano Kidipen’ -‘reunión gitana’ en lengua romaní- para llamar la atención sobre la memoria ligada a la segregación residencial y el barraquismo generado durante el Franquismo.

En concreto, el encuentro sirvió para rescatar una colección fotográfica del Campo de la Bota y del nacimiento del barrio de La Mina. La puesta en escena de la Rromano Kidipen fue toda una declaración de intenciones. Se rescató, durante unas horas, un archivo fotográfico reclamado por diversas entidad gitanas por su inmenso valor histórico, se sacó a la calle, se colgaron copias de las fotografías en la fachada del Archivo Municipal de Sant Martí, en la popular avenida del Bogatell, se compartieron con el público y se realizó un debate radiofónico en la amplia avenida que llamó la atención de transeúntes y vecinos.

El racismo y la construcción de fuentes históricas como los archivos fue el asunto central del debate. La no participación y la invisibilidad del Pueblo Gitano en la construcción del relato histórico, mediante fuentes como los archivos, finalmente sirve para promover una imagen estigmatizada y, a la vez, estigmatizadora de los gitanos y gitanas.  

En este sentido, Paqui Perona, presidenta de Rromane Glasurǎ, denunció el racismo en la confección del archivo del Campo de la Bota y La Mina ya que, para dignificar la memoria chabolista del movimiento obrero, eliminaron la presencia gitana y su protagonismo en la lucha obrera y vecinal de los primeros años del chabolismo. Posteriormente, Perona explicó que cuando los chabolistas no gitanos fueron reubicados en viviendas, entonces sí se visibilizó a los chabolistas gitanos, pero desde una mirada estigmatizadora. “Realmente hay un claro interés a la hora de generar archivos, a la hora de recoger la información y de clasificarla, unos intereses que responden a una lógica blanca y colonial”, se quejó la presidenta de la entidad de mujeres gitanas, y añadió que “a partir de ahora, los gitanos debemos formar parte las comisiones y procesos a la hora de generar archivos relacionados con nuestra memoria”.

Igualmente, Mercedes Gómez, miembro de la Asociación Lacho Bají Calí, reivindicó la necesidad de “mirar desde la gitaneidad” a la hora de crear un archivo para conseguir que responda a los intereses de las comunidades gitanas. Gómez ejemplificó la narrativa racista que se esconden detrás de muchos archivos, explicando que en un libro se encontró una foto de su hijo, en el comedor del colegio del barrio barraquista de La Bomba, y que en el pie de la foto indicaba que ‘el niño era el hijo de una familia que lo llevaba al colegio porque podía comer’.

“Hay que conocer el contexto de cada foto para poder explicarla”, cuenta Sam Mosquetón, presidente de la entidad Carabutsí. Sam es el responsable del EMUGA, el Ecomuseo Urbano Gitano de Barcelona, con el que han reunido un archivo con más de siete mil fotografías de los gitanos de barrios como el Raval. Sam explica que el proceso de recopilación de las fotografías fue liderado por un grupo de jóvenes gitanas que, además de recoger los documentos, recogieron la historia detrás de cada fotografía, para permitir que la narrativa que surgiera del archivo reflejase la realidad y la visión de la comunidad.

En el acto también estuvo presente Unión Romaní, entidad que ha generado un amplio archivo sobre la historia y la cultura gitana en España y en Europa en los últimos sesenta años gracias a la labor de su presidente Juan de Dios Ramírez Heredia. Actualmente, el archivo está siendo digitalizado y catalogado, a la vez que se trabaja en el diseño de diferentes alternativas para dar un uso público a su contenido.  

 

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