Los Vecinos de Manué: rumba catalana con raíz y futuro

Los Vecinos de Manué: rumba catalana con raíz y futuro

Hace poco tuve el honor de conocer al grupo Los Vecinos de Manué, quienes me invitaron a grabar una versión de mi tema “No voy pa mi casa” (años 90…). Fue especial: hacer versiones es una manera de tender puentes con algo que sonó en el pasado y que puede volver a encontrar su momento.

Sin embargo, tal y como los propios Vecinos de Manué defienden, las versiones deberían ser solo eso: un puente entre generaciones. Porque si algo necesita la rumba catalana para seguir viva no es repetir el pasado, sino crear presente: canciones nuevas con código rumbero, con ventilador y compás, con verdad.

Esta idea la resumieron muy bien en una breve conversación. A su juicio, lo que necesita la rumba catalana para tirar “hacia delante” es rumba catalana original y apoyo institucional: becas para grabar discos, concursos que financien una producción, programaciones públicas que apuesten por repertorio propio en fiestas mayores… Porque, sin ese empujón, la creación se sostiene a pulmón: lo que se gana tocando se reinvierte en grabar, en vídeos, en ensayos, en todo lo que implica sacar música nueva. Y la rueda, a veces, se vuelve injusta.

En ese contexto, proyectos como Los Vecinos de Manué tienen un valor especial: apuestan por una rumba que se reconoce en sus raíces y, a la vez, se atreve a escribir hoy. El grupo “nace en Granada y crece en el barrio de Gràcia”, bebiendo de la rumba catalana y el flamenco. También se definen por un directo enérgico, con músicos jóvenes con experiencia en grandes bandas y orquestas, y un repertorio que combina clásicos de la rumba, flamenco fusión y canciones propias.

Su recorrido discográfico reciente deja ver esa voluntad de repertorio propio. En 2023 publican “La Vecina”, y en 2025 aparece el álbum “Soniquete Català” (9 temas), un título que ya es declaración de intenciones: sonar a casa, sonar a rumba.

En mi conversación con ellos también me dijeron que hoy muchos programadores buscan fórmulas seguras del pasado –versiones– y del presente –sonidos más latinos que a veces se alejan de la rumba catalana–. Para ellos el equilibrio está claro: letras nuevas y rumba original con un código rumbero nítido, y a partir de ahí, si hace falta, buscar sonidos más actuales, pero desde la raíz.

Hablar con ellos me ayudó a entender que quizá no le estamos dando el lugar que se merece a la creación, y que falta apoyo para sostener el esfuerzo de mantener viva nuestra música. La rumba catalana nació en Barcelona, en los barrios, en comunidad, mezclando influencias y vida real. Y si quiere seguir caminando, tiene que seguir haciendo lo mismo: barrio, comunidad, mezcla… y canciones nuevas. En esa línea, Los Vecinos de Manué están poniendo su granito de arena: con raíz, con compás y con la mirada puesta en adelante.

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