¡SOS¡ ¡La rumba catalana en peligro de extinción!

¡SOS¡ ¡La rumba catalana en peligro de extinción!

Hoy quiero empezar mi reflexión sobre una anécdota vivida con Peret, el rey de la rumba.

Antes de nada me gustaría aclarar que mi relación con Peret fue siempre una relación muy guerrera, en el buen sentido de la palabra. Peret era un líder nato y le encantaba tener a su equipo bajo sus órdenes, lo que el decía iba a misa. A veces tenía razón y otras no tanto, pero todos siempre amén a lo que ordenaba, menos yo, que con cariño, confianza y mucho respeto discutía sanamente con él cuando no compartía alguna de sus planteamientos.

Creo que era algo que nos gustaba a los dos, creo que siempre fui su granito en el trasero. Tuvimos discusiones que rozaron el límite, incluso dejábamos de hablarnos unos días. Cuando se equivocaba, a mí me gustaba decirle que no tenía razón, y así lográbamos los dos profundizar mucho en nuestras posiciones. Él era un gran líder, del quien aprendí prácticamente todo lo que sé, escuchando y preguntando cuando no entendía algo.

Peret siempre decía que el público era suyo, y realmente tenía ese don. No utilizaba ninguna técnica concreta, salía y tenía el público a sus pies. Creo que poco a poco fue heredando algo ese don, ahora siempre que salgo al escenario me siento como en casa, mis músicos ya están acostumbrados a que en el directo siempre improvise. Mucha gente puede pensar que está todo ensayado pero no, es lo que aprendimos de nuestro maestro Peret.

Cuando se convirtió al evangelismo, me explicaba cosas de la Biblia, y yo para entrar en nuestros eternos debates empecé a leer a Lobsang Rampa, un escritor que en uno de sus libros argumente que varios episodios del Antiguo Testamento pudieron ser protagonizados, en realidad, por seres extraterrestres. Y lo leía única y exclusivamente para debatir con él hasta sacarlo de sus casillas. Ese fue siempre nuestro juego.

Llegué a ganarme su respeto y su confianza, me explicaba cosas que solo los dos sabíamos y eso me llenaba de orgullo. Él pensaba en voz alta conmigo. Hay tantas anécdotas que podría contaros que podría llenar un libro entero, era un personaje muy singular y especial, igual en el escenario que en la vida real.

Os cuento todo esto porque hubo un tiempo en el que Peret se obsesionó bastante en la necesidad de conservar las raíces de nuestra rumba, y yo como siempre, para hacerlo enfadar, le hacía escuchar grabaciones de grupos nuevos que ponían todo su esmero, inspirándose en su ídolo, Peret.

A él no le hacia ninguna gracia que en la portada de aquellos discos pusiera ‘Rumba Catalana’. “Yo no sabría hacerlo como lo hacen ellos, y ellos nunca podrán sonar como lo hacéis vosotros. Vosotros lo lleváis en la sangre y lo habéis mamado de pequeños a nuestro lado. La Rumba Catalana siempre será el legado y la forma de vivir de los gitanos catalanes”, nos decía Peret siempre.

Tenía su razón, pero también debíamos comprender que todos esos grupos nuevos de jóvenes que se agitanaban para ser rumberos, lo hacían con toda la ilusión del mundo, y nosotros también debíamos sentirnos orgullosos de aquello.

Cuando se creó FORCAT, la asociación Foment de la Rumba Catalana, fue la gota que colmó el vaso. Se trataba de un proyecto muy ambicioso que reunió a la rumba de toda Cataluña, llevó a cabo un montón de actividades y conciertos. En su diada grande, conseguía reunir a más de sesenta grupos, de los que, a mi juicio, tan sólo cinco o seis hacían Rumba Catalana.

Para mí era un honor estar y compartir escenario con un montón de grupos nuevos que, cada uno con su estilo y su juventud, se identificaban con nosotros.

Peret, entonces ya tenía sus años y se lo tomaba muy a pecho. Una vez me dijo que de aquí a unos años, cuando él ya no estuviera para defender la rumba, ‘nos invadirían’. Eran expresiones muy suyas, pero que lamentablemente se han hecho realidad. Hay un montón de grupos que se han consagrado y se han etiquetado como rumberos catalanes y que, a su vez, se han convertido en los referentes para los grupos que empiezan.

Antes, toda esa hornada de grupos jóvenes se fijaba en los gitanos catalanes para hacer su rumba, ahora ya no. Hemos perdido esa autoridad. Cada vez más nuestra rumba  va perdiendo sus raíces, nosotros jamás haremos la rumba que ellos hacen.

Nuestros jóvenes están perdiendo las ganas de involucrarse en la rumba. Cuando yo era joven, en cada barrio había un montón de rumberos y la juventud seguíamos sus pasos. Hoy pocos pasos se pueden seguir. Cada vez hay menos alevines que continúen con nuestro legado, un legado que no llegará a las siguientes generaciones.

¡SOS la rumba catalana en peligro de extinción!

¿Podremos conseguir que no se pierda nuestro legado para que todos aquellos que están por llegar puedan saber qué es la Rumba Catalana?

Continuará …

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