Entrevistamos a Carla Fernández, una joven futbolista llena de ilusión

Entrevistamos a Carla Fernández, una joven futbolista llena de ilusión

Centrocampista y extremo, hábil con las dos piernas, técnica, rápida y con visión de juego. Entre sus referentes se encuentran Aitana Bonmatí y Claudia Zornoza, también Iniesta, Xavi y Thiago.  Ella es Carla Fernández, una joven gitana del barrio de Can Espinòs, Gavà, que recientemente ha fichado por el AD Mérida de Primera División Nacional.

El futbol es probablemente el deporte donde las desigualdades de género se hacen más obvias, y donde las aspiraciones de mujeres y hombres son más divergentes. Aun así, Carla nunca dudó y apostó por el futbol desde muy pequeña. “En el barrio se hacían extraescolares, mi hermano pertenecía al equipo de fútbol y siempre me gustaba verlo. Era un equipo de chicos mayores que yo y no me dejaban participar, hasta que un día me permitieron entrenar y me di cuenta de que aquél no sería mi último entrenamiento. Igualmente, en el patio de la escuela aprovechaba para jugar y aprender poco a poco, hasta que el fútbol fue una de mis extraescolar”, recuerda Carla. 

Sin embargo, cuando eres mujer y decides practicar un deporte que no se corresponde con lo que la sociedad espera de una mujer, es decir, cuando decides practicar un deporte no ‘feminizado’ como la gimnasia o el baile, entonces acaba por surgir siempre un conflicto entre los estereotipos de género generados por la sociedad y lo que realmente quieres hacer.

Ese conflicto no ha sido ajeno para Carla. “Yo también hacía baile y, al empezar a jugar a futbol, tuve que decidirme por un deporte y fue por el futbol. Empecé en un equipo de chicos, no había ninguna chica, yo era la única, y ese era un aspecto que podía haberme hecho abandonar el futbol, porque me sentía sola, estaba ‘fuera de lo normal’. Al final me dejé llevar, era lo que a mí me gustaba y conseguí encontrar un equipo femenino no muy lejos de casa”, nos explica Carla.

Las mujeres que juegan al futbol no cuentan con los mismos recursos que sus compañeros hombres para entrenar o jugar, no cuentan con los mismos espacios, no viajan en los mismos medios, la diferencia salarial es astronómica y la cobertura de los medios es mínima. “Hasta hace unos años, el equipo femenino de fútbol del Barcelona no empezó a entrenar por las mañanas -que es lo que se considera más profesional-. Antes entrenaban por la tarde y compartían el campo con otros equipos y jugadores. Al final consiguieron tener un espacio y un momento propio, pero aun así siguen habiendo muchas desigualdades”, comenta Carla algunas de las desigualdades entre el deporte masculino y femenino.

Para Carla, conseguir el reconocimiento va más allá de lo económico, se trata de dar mayor visibilidad al futbol femenino y que el público vaya a los estadios a ver futbol femenino. “Hay mucha gente que no se ha parado nunca a ver un partido de futbol femenino. Cuando la gente viene a Barcelona le gusta ir al Camp Nou, pero con el femenino eso no sucede, no conocen el futbol femenino. Los medios y los clubs no apuestan suficientemente por el deporte femenino”, apunta Carla.

Su primer equipo femenino fue el UD Viladecans, en el que empezó con tan sólo seis años, y tras crecer como futbolista jugó en el CD Fontsanta Fatjó y en el FT Levante Las Planas, desde donde acaba de dar el salto al AD Mérida. “Como aquí en Cataluña no se estaba jugando por el COVID, mi representante me hizo llegar una oferta del Mérida de Primera Nacional y no me lo pensé dos veces. Me llamaron un lunes y querían que ese mismo día cogiese el avión y me quedé un poco más para poder despedirme de la familia”, explica Carla.

El apoyo de su familia ha sido crucial para que Carla haya podido tomar una decisión de tal envergadura. “Al principio estaban asustados por la situación de pandemia actual, también les pareció una locura que yo dejase todo para ir a Mérida, un bachillerato a medio acabar, pero al final entendieron que si mi pasión es el futbol, ésta era una oportunidad única para mí”, cuenta con orgullo Carla.

Su reto ahora es aprender de una experiencia única y contribuir para llevar a su equipo lo más alto posible en la tabla. “Mi objetivo ahora mismo es disfrutar con lo que estoy viviendo. Es una experiencia muy diferente a las previas. Quiero disfrutar y contribuir al máximo con el UD Mérida para salvar la categoría, y ganar experiencias nuevas para un futuro”, comenta ilusionada Carla.

Aunque su carrera profesional no ha hecho más que empezar, Carla también piensa en su futuro fuera del mundo del deporte. “Del futbol no voy a vivir, ni yo ni las que estamos jugando. Sigo jugando para disfrutar, para aprender,  para ganar experiencia, para superarme día a día, pero no voy a dejar nunca los estudios”, remarca Carla.

Ella es estudiante de segundo de bachillerato. Su traslado de Catalunya a Extremadura ha trastocado sus planes iniciales. “Quiero continuar aquí pero es muy complicado, no son las mismas materias, la selectividad es muy diferente. Es un cambio que me está costando”.

Carla nos confiesa que ella siempre ha sido una estudiante muy responsable, “siempre he compaginado estudios y deporte muy bien, y en bachillerato que el nivel sube, tuve que organizarme mejor y dedicarle más tiempo”.

Enfermería, Arquitectura y Diseño son algunos de los grados que Carla tiene en mente. Tal y como le sucede a muchos jóvenes de su edad, aún no ha tomado una decisión sobre su futuro más inmediato, pero pronto deberá decidir qué camino emprender tras este curso.

Para ayudarla a definir y llevar a cabo su proyecto académico, el Plan Integral del Pueblo Gitano apoya a Carla mediante el programa EDUROM+, una iniciativa del propio Plan orientada a asegurar el éxito de estudiantes gitanos y gitanas de estudios post-obligatorios. Carla cuenta con el asesoramiento y acompañamiento de Andrea Fernández, una estudiante del grado de Psicología y vecina del barrio. La figura de Andrea es como la de otras jóvenes estudiantes gitanas y gitanos en Cataluña, que dan lo mejor de ellos y ellas mismas para apoyar a los alumnos que vienen por debajo a cumplir su sueño, un apoyo hecho desde la proximidad y desde la experiencia en superar obstáculos.

El mensaje de Carla a otras niñas y jóvenes que como ella sienten afición por el deporte es alentador, “¡dejaros llevar por lo que os gusta, no os cerréis ninguna puerta y romped con todas las barreras!”.  

 

*Imagen del AD Mèrida

Sobre el autor

Pedro Casermeiro
Pedro Casermeiro és llicenciat en Psicologia per la Universitat de Barcelona. És membre de la directiva de Rromane Siklǒvne i de la Fundació Privada Pere Closa. Pedro també es formador en llengua romaní i coordinador del “Museu Virtual del Poble Gitano a Catalunya”.

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