Entrevista a Sarai Fernández: “Las nuevas generaciones vienen fuertes, queriendo romper y queriendo preservar nuestra pureza”
Se celebra el Día Internacional de la Mujer en todo el mundo, desde el Extremo Oriente hasta la Patagonia, y lo celebramos con la ocasión de poder reivindicar mejoras de convivencia en una sociedad que exige una postura feminista cada vez más representativa de valores que impulsan cambios inevitables y necesarios. La idea de injusticia sobrevuela cualquier reflexión acerca de la mujer y la sociedad, en cualquier ocasión en la que se focalice la situación de trastornos evidentes entre géneros, donde aún se usa la dialéctica del combate en referencia a la soberanía como dominio. Se trata de una dialéctica rancia que apunta a la necesidad de continuar el arduo y cansino trabajo de actualizar los viejos arquetipos negativos, de resquebrajar el pensamiento machista, siempre en el vagón de cola, lastrando la velocidad del tren, el que no deja desarrollarse con fluidez y serenidad a una sociedad que mira ya a otros horizontes desde otras sensibilidades.
La phenjalipen, o hermandad gitana, apunta precisamente al desarrollo de esos resortes comunitarios bien entendidos, bien comprendidos. Son los lazos de unión entre madres, tías, primas y hermanas. Phenja significa hermana en nuestra lengua madre.
Hoy hemos quedado con Sarai Fernández. Ella tiene algunas claves vivenciales que deseamos haceros llegar para definir todavía más la exigencia de que la mirada limpia cobre valor y fuerza. Una romí joven que nos cuenta su experiencia en la lucha, interna y externa, de las gitanas en contra de la ausencia de claridad en algunos aspectos del feminismo. Una mirada gitana para un feminismo universal.
_Hola, Sarai, ¿en qué se basa la phenjalipen?
_La interpretación que yo doy a esta palabra, su significado para mí, es el de sororidad. Esta hermandad entre mujeres gitanas es sinónimo de sororidad, de empatía y de lucha conjunta, así como de resiliencia comunitaria. También la visualizo como la hermandad entre mujeres, ya sean gitanas o no. La entiendo como tolerancia, como comprensión y sensibilización con el resto de mujeres racializadas. Cuando no pertenecemos a la sociedad mayoritaria, tenemos una sensibilidad especial con el resto de mujeres oprimidas. Esto parte del feminismo interseccional: recibimos múltiples opresiones, no únicamente por ser mujeres, sino por ser mujeres gitanas, por nuestro nivel económico, por nuestro entorno, etc. A mí me gusta visualizar la phenjalipen como la hermandad y la ayuda entre mujeres.
_El lugar de la romí en el mundo ha pasado históricamente por estar en una zona de precariedad siempre acuciante y limitante. ¿Cómo se ha defendido la romí en esta precariedad? ¿Qué ha creado la gitana para contrarrestar el abuso de una sociedad racista, antigitana, machista y de un feminismo que no acepta la incorporación, por derecho propio, de los feminismos de los márgenes?
_La mujer gitana es históricamente resiliente. Ejemplos como aquel dieciséis de mayo de mil novecientos cuarenta y cuatro, cuando seis mil mujeres y familias gitanas se rebelaron contra la SS, evitando temporalmente su exterminio en Auschwitz-Birkenau, en el llamado “campo gitano”. Desde entonces, ese dieciséis de mayo es considerado como el Día de la Resistencia Romaní. La supervivencia de la mujer gitana, superando indomable la sucia represión de los malolientes Reyes Católicos, o cómo las mujeres gitanas se rebelaban en las casas de hospicio durante la Gran Redada de mil setecientos cuarenta y nueve, encontrando soluciones para salir fortalecidas de aquel infierno. Son ejemplos que hablan de resiliencia, de fortaleza y de rebeldía. La mujer gitana siempre ha sido valiente, revolucionaria, luchadora, y gran parte de la supervivencia de nuestro pueblo es gracias a ella. También ha luchado por la reivindicada independencia de la mujer gitana, la búsqueda de crear espacios propios y dignos, la construcción de un refugio donde poder vivir su gitaneidad sintiéndose libre y sin ojos observadores. Ellas han sido portadoras de nuestra cultura, ejes principales de nuestros núcleos familiares y preservadoras de valores.
_¿Cómo se define el feminismo gitano entre los demás feminismos? ¿Cuáles serían sus características definitorias?
_El feminismo romaní, como yo lo veo, desde mi perspectiva, es un feminismo que lucha contra la desigualdad de género y contra el antigitanismo, incluyendo la mirada comunitaria de nuestro pueblo. Nuestra lucha es de comunidad: luchamos por nuestra identidad gitana, sin tener que perder nuestros rasgos identitarios por encajar en una sociedad mayoritaria.
El feminismo hegemónico no contempla las demandas, necesidades y diferentes miradas de las mujeres racializadas. No tiene en cuenta sus características culturales y sus diversas opresiones. Todo el ideario y la lucha del feminismo nacieron de las mujeres sufragistas, mujeres blancas privilegiadas que fueron abriéndose paso, poco a poco, en la sociedad, diversificando los postulados y haciendo llegar la lucha a muchas más mujeres que no tenían privilegios. Pero la supremacía paya prevalece; la mirada etnocéntrica no permite ver que hay otras muchas mujeres que también son parte de la sociedad y que han construido feminismos paralelos.
Existen las payas salvadoras que quieren salvar a las pobrecitas gitanas que estamos oprimidas y anticuadas. Y de aquí parte el feminismo romaní: las gitanas no queremos ser salvadas por payas colonialistas y generalistas que imponen su manera de ver el mundo. Nosotras queremos la igualdad de oportunidades, recursos y derechos sin perder todo aquello que nos define como pueblo, como gitanas.
Nuestro feminismo, el feminismo gitano, no es excluyente; aporta una mirada comunitaria que, por ello mismo, legitima la lucha junto a nuestros hombres y nuestras familias en busca de la igualdad. Y la lucha, junto a las demás mujeres, es necesaria a pesar de las diferencias que podamos encontrar en muchas otras cosas.
La mujer gitana es diversa en toda su amplitud; no hay una forma establecida de vivir el sentimiento de ser gitana, sino que este depende de tu contexto familiar, social, económico, territorial, etc., y todos son válidos. Es tan difícil hablar o ejemplificar la perspectiva de todas las mujeres gitanas que yo voy a hacer hincapié en las mujeres de mi entorno, las que conozco y las que me han ayudado e inspirado a construir mi identidad. En mi vida, la figura femenina está muy presente; en mi familia hay un gran número de mujeres, superior al de los Hombres, que han sido pioneras en sus respectivas épocas. No puedo entender qué es ser gitana sin mirar hacia atrás y ver el legado que mis antepasadas han erigido, siendo consciente de que fueron rompedoras en su contexto histórico. El recorrido de las mujeres de mi familia se resumiría en una palabra: valentía. Valentía, la de mi bisabuela Dolores, hace setenta años, criando a sus nueve hijos en la posguerra y sin recursos económicos. La valentía de mi abuela Carmen al abandonar sola y con dieciocho añitos recién cumplidos su Sevilla natal para conseguir una vida mejor en Barcelona hace más de sesenta años. La valentía de mi madre al ir a la universidad cuando no lo hacía nadie, vendiendo fruta en el mercado por la mañana y estudiando Magisterio por la tarde. Estas mujeres son la fuente de la que yo bebo, de las que me nutro, porque son ellas las que me han enseñado que la mujer gitana es una superviviente en una lucha atemporal. Las mujeres de mi familia se han labrado su futuro a base de mucho esfuerzo, trabajo y fraternidad, porque para nosotras la unión es de suma importancia. Las romís tenemos el sentimiento de pertenencia muy elevado y necesitamos de los nuestros para poder luchar, porque combatir en soledad no trae buenos frutos.
_Desde tus ideas de un futuro feminista, ¿crees en la necesidad de que el hombre adquiera y se comprometa con una mirada femenina del mundo? Una mirada que lo transforme íntimamente para así lograr una observación más justa y amplia de la realidad.
_El mundo y los hombres, en general, necesitan una mirada más justa, más equitativa e igualitaria, una mirada que huya de las etiquetas de género. Sin eso, no existirá una igualdad real, una realidad sin ciudadanos de segunda o tercera clase, como hemos sido el pueblo gitano hasta hace muy poco.
_¿Existe el racismo en el movimiento feminista? ¿Existe la falta de sensibilidad hacia la diversidad y la desigualdad entre mujeres feministas?
_La mirada superior entre mujeres existe; el antigitanismo de género existe. El concepto de antigitanismo de género apunta a la experiencia de doble o triple discriminación que viven las mujeres gitanas por ser gitanas, mujeres y, con frecuencia, pobres o pertenecientes a la clase trabajadora más vulnerable.
_¿Cómo crees que se puede superar esa jerarquización de feminismos?
_Abriendo la mirada a la interseccionalidad y a la interculturalidad, huyendo de los restos imperialistas que quedan en la sociedad, no queriendo monopolizar la lucha feminista, contemplando las demandas reales y justas de un grupo social, siendo conscientes de que las mujeres tenemos diferentes realidades, orígenes e identidades. La supremacía blanca ha de superarse; las bases de la sociedad son históricamente antigitanas y eso no excluye a nada ni a nadie, incluyendo a los diferentes feminismos posibles. Conocimiento y reconocimiento de la resiliencia gitana. Todo el mundo debería conocer la historia de mi pueblo, de la mujer gitana.
_Para las niñas y adolescentes gitanas: ¿cuál es la realidad que plantea un feminismo gitano? ¿Qué futuro nos propone?
_La igualdad de género en oportunidades, en recursos y en derechos, combatiendo el antigitanismo. Nos plantea un futuro donde seamos ciudadanas de pleno derecho y no estemos despreciadas por ninguna mayoría. Nos plantea vivir nuestra gitaneidad con orgullo, huyendo de toda represión y reivindicando los valores que identifican a nuestro pueblo.
_¿Cómo organizáis el activismo aquí, en Catalunya?
_El activismo en Catalunya, yo creo, está muy vinculado a las entidades y organizaciones gitanas; se originó con gitanos y gitanas activistas. En la actualidad, tiene mucho peso el trabajo de las entidades y de todas las gitanas que trabajamos en ellas. Al final, el activismo se convierte en nuestra forma de vida y queremos combatir nuestras desigualdades, reivindicarnos e invitar a la reivindicación a nuestras iguales. Hay mucho activismo encubierto y no reconocido, mucha defensa y movimientos que históricamente no han sido reconocidos.
_Háblame de tu trabajo en la Fundación Secretariado Gitano: el proyecto o proyectos que desarrolláis, el tiempo que llevas en ella, los objetivos, las dificultades con las que os encontráis…
_Soy técnica en Igualdad de Género de la Fundación Secretariado Gitano y referente del programa “Calí”, por la igualdad de las mujeres gitanas. Entre mis funciones están tres grandes ámbitos: la sensibilización de género con perspectiva gitana a profesionales y a participantes y trabajadores de la FSG en otros programas (educación, empleo…); la elaboración de itinerarios personalizados con mujeres gitanas, con cursos sociolaborales donde se trabaja el desarrollo personal, la motivación al empleo y las competencias digitales, todo ello desde la formación continua; y el acompañamiento en casos de violencia de género.
Yo llevo en el programa Calí dos años, pero este lleva activo desde dos mil dieciséis a nivel nacional. Justo este año se cumplen diez años de un proyecto que busca mejorar la calidad de vida de las participantes, mejorando su participación social y laboral.
Aprendo mucho de las mujeres gitanas con las que trabajo, de su diversidad identitaria y de sus contextos. El aprendizaje es mutuo.
_Sarai, ¿qué diferencias encuentras tú entre una o dos generaciones anteriores de gitanas y la nuestra, la actual; diferencias en el estar de la gitana, de la mujer en el mundo, en su gestión de la vida, del trabajo, de sus estudios?
_Debido a la precariedad, a la opresión, al continuo castigo y a la necesidad de una lucha constante y agotadora, hemos perdido la mirada “limpia” de nuestro pueblo. Esa libertad que siempre se nos ha reconocido nos ha sido robada, y cada vez más estamos perdiendo aquello que nos hace nobles, aquello que nos hacía inmaculados. Somos el producto de lo que la sociedad mayoritaria ha hecho de nosotros. Nos han robado y rebanado hasta los sueños. Pero las nuevas generaciones vienen fuertes, queriendo romper y queriendo preservar nuestra pureza.
Nuestra intención con esta entrevista es poner de manifiesto la continuidad de la reflexión de mujeres que luchan por un mundo mejor. Más allá de celebrar este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, queremos, con próximas entrevistas, hacer una panorámica, una fotografía del asunto, hablando con otras mujeres gitanas que nos definan y nos ayuden a comprender de qué se trata la lucha feminista, una lucha por la convivencia honrada, leal y generosa.
Esta entrevista está dedicada a Dolores, a Carmen y a una madre universitaria que enseñó a su hija a ser un poco más libre. A las tres, mi respeto y profundo aprecio.
