Sabor de Gracia logra el reconocimiento más grande de todos
El pasado 23 de abril se conocieron los galardonados con la Creu Sant Jordi, el principal reconocimiento que ofrece la Generalitat de Cataluña a las personas y entidades por su defensa de la identidad y la cultura catalana. No fue, pero, hasta el pasado 15 de mayo que libraron los premios al Teatro Nacional de Cataluña.
Lideratos por Sicus Carbonell, el grupo recibió el galardón por su trayectoria de más de 30 años difundiendo y renovando la rumba catalana, con una sonoridad propia y un fuerte arraigo al barrio de Gracia, erigiéndose embajadores de la cultura popular y del legado musical gitano catalán, llevándolo con orgullo por todas partes.
Un premio que, según Carbonell, no es un reconocimiento solo a ellos como agrupación, sino a la Rumba Catalana en su conjunto. “Hoy es Sabor de Gracia, mañana serán otros, pero lo que no puede parar es la rumba catalana”. También recordó la candidatura de la rumba como Patrimonio Inmaterial de la UNESCO y animó a todo el mundo a “empujar para que sea posible, porque es la música urbana que tenemos en Barcelona”.
Este no es un premio más, llega en un momento clave en las aspiraciones de la rumba catalana para recuperar espacios y escenarios, para volver a ser una seña de identidad de todo Cataluña y, obviamente, gitana. Este premio implica poner la cultura gitana en el primer plano, mediante la música.
Todavía recuerdo el primer día que Sicus pisó un estudio, tenía que grabar un tema de su primera grabación con la agrupación ‘Ai Ai Ai’. Tendría unos catorce años, estaba alucinando con el estudio, entró a la pecera a poner voz a su tema, estaba impresionado, parecía un gatito, tuve que decirle: ‘¡Ei que aquí hay que ponerle un par y darlo todo!’, y realmente así lo hizo. Quién hubiera dicho que aquel gatito se convertiría en todo un león.
Tras crecer artísticamente en formaciones míticas como ‘Ai Ai Ai’ y ‘Estrellas de Gracia’,, Sicus fundó el grupo Sabor de Gracia, y su trayectoria fue ascendiendo hasta el lugar que tiene hoy en día, a golpe de perseverancia, dedicación y profesionalidad. Cómo él dice, “treinta años picante piedra, y ahora recogemos el fruto”. No más secreto. Dedicación y amor por la rumba catalana y su historia. Es la única fórmula que puedo recomendarle a los jóvenes que quieren triunfar en el mundo de la rumba. No hay milagros, sólo trabajo.
Hace poco más de un mes escribíamos sobre las aspiraciones y logros de la Plataforma por la defensa de la Rumba Catalana, entidad en la que Sicus juega un papel capital. Y es que su buen trabajo va mucho más allá del plano musical, aconteciendo una figura clave en la promoción y preservación de nuestra cultura y nuestro legado musical.
Como viejo rumbero que soy, solo puedo decir que siento una gran admiración y orgullo por en Sicus y por Sabor de Gracia, porque la rumba está en muy buenas manos.
Felicidades *Sicus y que la rumba te acompañe!
