Reflexiones de un rumbero

Reflexiones de un rumbero

En primer lugar me gustaría deciros que para mí es una satisfacción el tener la oportunidad de dejar todos estos recuerdos y  vivencias por escrito, son parte de la historia de la rumba catalana y creo que tienen un importante valor histórico puesto que nadie ha escrito, basándose en sus propias experiencias, la historia de unos personajes y su música, de los responsables de que hoy exista la Rumba Catalana.

Aunque existen otros trabajos de documentación, este es mi testimonio de medio siglo como rumbero, de medio siglo como protagonista en la todavía corta historia de la Rumba Catalana.

Para mí este blog no es sólo un espacio donde hablar de un estilo musical, sino que además quiero compartir una forma de vida ignorada por mucha gente y que merece mucho respeto, especialmente por aquellos que se autocalifican de ‘rumbero catalán’. No entendáis mi comentario como algo visceral y discriminatorio, pero considero necesario que antes de adjudicarnos algún título nos paremos a pensar sobre la realidad de aquello que nos adjudicamos y si realmente somos lo que decimos ser. Repito que en el mundo de la Rumba Catalana no existe ninguna discriminación, pero no puedo dejar de expresar mi dolor al ver como muchos se adjudican ser ‘rumberos catalanes’ sin saber lo que realmente significa. Sería como decir que yo soy flamenco porque sé tocar cuatro ritmos flamencos y me pusiera a dar simposios de su historia.

Ya que he mencionado al flamenco, me gustaría aprovechar para abrir un pequeño inciso y expresar algo que respeto y admiro mucho del mundo del flamenco, y es que aunque las últimas generaciones flamencas han evolucionado muchísimo musicalmente –se han fusionado y aprendido de otros estilos– siguen conservando sus raíces, estudian a los artistas de todas las épocas y hasta los más jóvenes pueden hablar con gran rigor de los primeros artistas de los que se conservan grabaciones.

He tenido la satisfacción de compartir en mi vida bastantes grabaciones y actuaciones con flamencos, de entonces y de ahora, y siempre he quedado anonadado por el respeto y la admiración que sienten hacia otros estilos, siendo siempre conscientes de que ellos son maestros en lo suyo. En una producción de ‘Kantaka’ en la que participaban de los mejores guitarristas flamencos, veteranos y jóvenes, entre ellos Paquete de la Barbería del Sur, que me confesó su admiración por la técnica del ventilador diciéndome, ‘Tito soy incapaz de ejecutarla como usted, con esa fuerza, me hago daño y no logro hacerla sonar’, y yo a su vez le confesé que era incapaz de hacer sonar la guitarra con la dulzura y la riqueza de sus acordes.

En la producción de la banda sonora de la película ‘El Triunfo’ tuve el placer de compartir varios meses estudio con Juan Fernández ‘Farruquito’ y su hermano el ‘Farru’, protagonista de la película. Cantar varios temas de Rumba Catalana representó un gran reto para el ‘Farru’. Me quedé completamente ensimismado al presenciar como ‘Farruquito’ no sólo era un excelente artista bailando, sino que además dominaba a la perfección el equipo informático de un gran estudio de grabación, y que además tenía las cosas muy claras a la hora de producir.

Sin embargo, a la hora de grabar los temas de rumba de su hermano no había manera de que entendieran la ejecución o la métrica a la hora de cantar algo que para nosotros es tan sencillo y tan simple. Al final, después de convivir seis meses con ellos y tocar de fiesta entre nosotros pudimos grabar esos temas. Farru me dijo ‘sólo usted podía hacerme cantar esos temas y el secreto ha sido estar de fiesta con ustedes y entender la manera que usted expresa este ritmo’.

La BSO de la película ‘El Triunfo’ ganó el premio a la mejoor BSO del Festival de Cine de Málaga

Señores, tenemos un patrimonio musical al que no le damos la importancia que se merece y muchos se creen que ventilando ya pueden ponerle el adjetivo de rumba catalana. Hay una historia, hay unos creadores, hay unos orígenes y hay una evolución. Sólo pretendo que estos conocimientos no se pierdan y estén disponibles para aquellos que realmente quieran saber qué es esto de la Rumba Catalana, partiendo de sus orígenes. La juventud de ahora debe de tener conocimiento de todo ello para que no se pierda toda una cultura musical.

Yo, como rumbero, siempre he tenido una gran admiración y una gran influencia musical de la Salsa. Ingenuamente me he atrevido a crear temas guiado por la gran admiración que sentía por la Salsa, pero siempre con la plena conciencia de que se trataba de la imitación de una música que pertenece a los salseros y que jamás podría tener ese sabor inconfundible de los creadores salseros aunque técnicamente me pudiera acercar.

No sólo nosotros admiramos la Salsa, sino que los salseros también admiran nuestra rumba por un pequeño detalle que la hace única y que me hicieron comprender estando de gira con ellos. Estábamos con Peret en los Carnavales de Miami compartiendo escenario y hotel con la ‘Fania All-Stars’, la más grande institución de la Salsa. Ellos no daban crédito cuando en el hotel compartíamos música, sacaba la guitarra y ventilaba. El maestro Ray Barreto me decía ‘gitano, hazme esa vaina del ventilador’, y cuando se la hacía se rompía la camisa diciendo ‘¡gitano esto es una orquesta, ustedes tienen un tesoro!’. Willie Colón nos decía lo mismo, ‘¡Ritmo y armonía, eso es mágico!’.

El grupo Chipén colaboró con la Troba Habana en una de sus giras por Cuba

Fue para mí una gran experiencia estar con los más grandes de la Salsa y darme cuenta de algo a lo que jamás le di importancia. Esos grandes maestros no podían entender el ventilado que acompañaba una canción dándole ritmo y armonía con distintos ambientes de ejecución. Mi abuela decía ‘zapatero a tus zapatos’, yo digo ‘haz lo que sepas hacer’.

Y mi reflexión como rumbero es que lo más grande que me ha dado la música es haber tenido la oportunidad y la suerte de haber convivido con seis generaciones de rumberos, desde los que me dieron la oportunidad a los doce años de crecer artísticamente con ellos hasta a los que yo he tenido el privilegio de cultivar desde que eran pequeños, algunos de ellos se han hecho mayores a mi lado y tenido el gran orgullo de ver como se convertían en excelentes profesionales.

Y eso es la Rumba Catalana, una manera de pasarnos de padres a hijos no solo un ritmo sino un sinfín de vivencia e historias, de ofrecerles la oportunidad de que pudieran conocer por ellos mismos la rumba de los antiguos, de formar parte de una cadena que se inició hace prácticamente un siglo, una cadena que sigue transmitiéndose como si se tratase de un virus, contagiando a unos y a otros. Ellos son rumberos catalanes, no por un estilo musical sino porque han vivido desde pequeños de la misma manera que nosotros vivimos con los mayores.

Por eso cuando veo un grupo que dice hacer rumba catalana y sale al escenario con vestido de faralaes, o saltando y tirando pelotas, o hablando al público de tú, o fumando y bebiendo en el escenario, no me queda otra que enojarme. Para nosotros todas estas cosas son impensables y nada de esto entra en lo que nos enseñaron los mayores, en la elegancia y respeto al público.

Ya sé que los tiempos han cambiado, yo ya no salgo al escenario con smoking, pero jamás me he preocupado ni he tenido que llamarles la atención a mis músicos, que los considero como si fueran mis hijos porque los he criado a todos. Ellos saben cómo tienen que comportarse en el escenario porque es lo que han vivido de pequeños. Son cosas que hacen que nuestra rumba no sea mejor, pero si distinta de las otras.

Reitero que no me gustaría que se entendiesen mis palabras como una crítica ponzoñosa, sino como una crítica instructiva. Y reitero también mi profundo respeto por todos los rumberos que hoy gracias a ellos hacen que nuestra rumba siga viva.  

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