Tiempos difíciles para la música

Tiempos difíciles para la música

En una de las últimas entregas para este blog finalizaba diciendo ‘las últimas generaciones son las que más difícil lo tienen para continuar como hicieron todas las anteriores’.  A pesar de que los mayores sigamos compartiendo todo nuestro bagaje y nuestras experiencias con los más jóvenes, realmente lo tienen muy complicado en el panorama musical actual.

Los tiempos han cambiado muchísimo las cosas que nosotros conocíamos. La evolución tecnológica ha puesto en nuestras manos artefactos impensables cuando nosotros éramos jóvenes, muy especialmente para los músicos como yo que nos ha gustado siempre todo lo que envolvía a la producción musical.

Hoy en día con un ordenador, una tarjeta de audio y un poquito de gusto e idea musical podemos hacer lo que antes solo podíamos hacer en un estudio profesional. Tenemos secuenciadores como Cubase, Logic o Pro Tools entre otros muchos que son verdaderos estudios virtuales donde tenemos en nuestras manos infinitas posibilidades, con accesorios que antes nos hubieran costado una fortuna, como por ejemplo racks con cientos de ecualizadores, compresores, efectos, … En definitiva, las nuevas tecnologías nos ofrecen un sinfín de opciones de software que antiguamente debíamos invertir en comprarlas físicamente y debíamos aprender cómo utilizarlas para cada instrumento o voz.

Realmente hemos ganado un montón de posibilidades digitales, pero hemos perdido completamente la escuela del sonido analógico y todo lo que lo envolvía. Personalmente opino que esta evolución tecnológica ha hecho mucho daño a la música.

Antes las grabaciones eran todo un trabajo de equipo. Recuerdo los estudios con unas salas de grabación inmensas donde teníamos que poner separadores porque a veces grababan veinte músicos a la vez, separar las secciones de vientos, percusiones, batería, cuerdas. Era toda una gozada tocar con músicos de primera división, en vivo y en directo. Músicos que durante todo el año tenían trabajo en el estudio aunque paralelamente tuviesen otros grupos u orquestas o que tocaran en salas de fiestas o en bolos.

En aquella época, todos los grupos y artistas tenían, por lo menos, una producción al año, que luego se encargaban las discográficas de sacarlas la al público dosificando su entrega, primero con singles y con discos de dos temas para que las radios los pincharan.

Había un sinfín de artistas que cada año tenían a su público esperando nuevos temas. La música sonaba en todas las emisoras de radio, hacían entrevistas a los famosos con sus nuevos trabajos. Incluso algunos locutores se hicieron famosos por llevar después de la entrevista al artista a las discotecas de moda a firmar discos. Existían clubs de fans que seguían a los artistas y llenaban cualquier evento relacionado con el artista.

Con esto quiero decir que todo formaba parte de un proceso lógico, había un hilo continuo, desde la grabación a la presentación y promoción. Era un sistema que funcionaba muy bien. Los estudios, los productores y los músicos no paraban de trabajar. Pero hoy en día todo eso ya se ha acabado.

La tecnología nos  trajo a los samplers, módulos de sonido que reproducen instrumentos reales, incluso puedes ‘samplear’ a cualquier músico y tener su instrumento en tu módulo ¡tocado por el mejor músico del mundo!

Los samplers han conseguido reducir infinitamente el coste de las producciones, pero también ha conseguido terminar con aquellas sesiones inolvidables de grabación, donde podías aprender de cualquier compañero siempre cosas nuevas y, sobre todo, del trato personal con los músicos. Éramos una gran familia que arropábamos a los que empezaban, ofreciéndoles el honor de tocar con grandes maestros. Todo perdido.

No critico la evolución. Yo mismo he hecho un montón de proyectos formando a la juventud en las nuevas tecnologías, pero a mi manera, como decía mi hijo, ‘en blanco y negro’. Y digo a mi manera porque dentro de estas formaciones no solo les enseñaba la informática musical si no también la parte analógica. Puedes tener un buen ordenador pero si no sabes cómo colocar un micro para cada instrumento evidentemente no sonara como es debido. Es lo a que ellos les falta aprender. Informáticamente la juventud ya nace con cromosomas digitales, es imposible ponerse a su altura, pero realmente se dan cuenta que esa parte analógica es importantísima, y que si la unen a sus conocimientos digitales, pueden potenciar mucho sus producciones.

Cuando digo que son tiempos difíciles es porque lo son. Hoy en día la mayoría de estudios de grabación han tenido que cerrar, las discográficas ya no asumen el coste de la producción. Entiendo que si no se venden CDs es imposible invertir dinero si no los vas a amortizar.

Hoy sale una producción que te ha costado una inversión sacarla adelante y mañana está pirateada en internet. No sólo la producción, también la caratula y serigrafía del CD.

Y ese es el lugar donde nos está llevando la evolución musical. La gente escucha los temas en formato mp3, con lo que cada tema puede pesar dos megas, mientras que el mismo tema en el CD son setenta megas. Evidentemente no suena igual. ¿De qué sirve hacer una buena grabación?

Estamos perdiendo la cultura y el gusto musical, tanto el público como las discográficas, las cuales ya no dan importancia a la calidad de la producción. Cuando oigo cosas inaudibles que tienen cientos de miles de reproducciones en las redes sociales no doy crédito y me siento inútil. Ni queriendo podría yo hacerlo tan mal. Entended que me desmoralice, y aún más cuando escucho verdaderas obras de arte musicales que pasan sin pena ni gloria.

Las nuevas generaciones tienen un panorama por delante que se me antoja bastante desalentador, están perdiendo toda esa cultura musical que tanto cultivamos antaño. Con el cambio de siglo, las posibilidades de hacer cosas importantes en el mundo de la música son cada vez son más exiguas.

¿Qué nos depara el futuro a los músicos?

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