Álex Fajardo de ‘Cuatro de la Cera’
Por nombre de grupo, llevan a su calle. Toda una declaración de intenciones que deja muy claro cuál es su espíritu y cómo debe sonar su música. Cuatro de la Cera representa el presente más joven y sólido de la Rumba Catalana con tres producciones en la calle.
Álex Fajardo es uno de los artífices y componentes de la agrupación, y es también el principal exponente de que no hay que ser gitano catalán para ser un excelente rumbero. Su abuelo y Chacho eran uña y carne, siempre juntos, y el nieto siempre estuvo pegado a ellos, mamando rumba y de la buena desde muy pequeño.
Recuerdo nítidamente una tarde en la que yo tenía un bolo con el Chacho en la plaza del Teatre Arnau de Barcelona. Aquel día se me acercó un chaval de 13 años y me dijo que él sería un gran rumbero, que seguía al Chacho y que ya había empezado a estudiar los bongos. No pude contenerme ante su osadía y naturalidad y le dije que entonces no había mejor día que ese para lanzarse al ruedo y subir al escenario con nosotros. Se quedó de piedra, titubeó unos instantes, y le expliqué que yo también empecé así, sin esperármelo el Chacho me invitó a subirme a un escenario con catorce años, y del mismo modo que yo me tiré al ruedo, hoy le tocaba a él. No dudó in un instante más y me dijo que iba a cambiarse y volvía en diez minutos. Cuando llegó, el que se quedó de piedra fui yo. No daba crédito, con tan solo trece años, se puso su pantalón alpaca negro, una camisa de seda negra, un cinturón y zapatos de charol, bien peinado y oliendo a colonia buena. Enseguida me vinieron a la mente aquellos rumberos elegantes de mi juventud.
Así que el primer bolo de Álex Fajardo fue con Chacho y con Chipén aquel día delante del Teatre Arnau. Poco a poco se fue rodando en los escenarios y acabó fraguando un excelente proyecto musical con Antonio Giménez ‘Cocho’, hijo de Antonio de ‘Los Chavós’, Chiqui Amaya, hijo de Pepe de ‘Los Amaya’ y con Jesús Ximénez, sobrino de Ricardo Tarragona. Juntos forman ‘Cuatro de la Cera’.
Estamos ante cuatro de los mejores herederos de la Rumba Catalana. En su música se hace presente el mejor vanguardismo posible, salsa, flamenco, pero sobre todo rumba en estado puro. Música con esencia y pedigrí que los coloca como los más legítimos aspirantes al título de los pesos pesados de la Rumba Catalana.
Y a pesar de tener un cartel tan bueno como este que les pongo, a mi pregunta sobre cómo ve el futuro de la rumba, Álex me contesta que lo ve “muy oscuro”. “Debí haber nacido veinte años antes, cuando aún se hacía rumba”, se lamenta Álex.
Pese a tratar de hacer una Rumba Catalana muy actual, recogiendo lo mejor que la salsa puede aportar a la rumba y dejándose llevar por lo mejor también la rumba flamenca, siguen alejados de las modas musicales que asolan a nuestro país. “Soy muy consciente de lo que suena hoy en día, pero es una música que no tiene nada que ver con lo que yo he aprendido. No critico la evolución musical rumbera pero yo soy incapaz de hacer una rumba que no me siente a gusto tocándola. Por eso sé que mi futuro es oscuro y difícil”, explica Álex.
No obstante Alex tiene muy claro que su música tiene calidad y sentido, y tendrán siempre un público muy especial siguiéndolos y al cual se deben. “Aunque sea para aquella juventud que siga a la rumba de siempre, seguiré contra viento y marea para que el legado musical que yo recibí y del que me siento muy orgulloso, siga vivo”, expresa con orgullo.
Álex Fajardo, un rumbero catalán.
