Clausura del proyecto «Rom21: Los jóvenes gitanos del siglo XXI»

Clausura del proyecto «Rom21: Los jóvenes gitanos del siglo XXI»

El pasado viernes 3 de junio se clausuró el proyecto Rom21 de la Fundación Pere Closa con la celebración de un acto en el Museo de Historia de Badalona y presidido por la alcaldesa de la ciudad.

La Fundación Privada Pere Closa (FPPC) inició su trabajo con niños y jóvenes a finales de los años 90, dando apoyo al alumnado gitano en su proceso educativo. Tras más de una década de trabajo, el fruto empieza a ser visible. Cada vez podemos encontrar a más chicos y chicas gitanas cursando estudios postobligatorios, y éste es, sin duda, el camino que debe seguir el pueblo gitano para lograr su inclusión en la sociedad. Sin embargo, este hecho por sí solo no es suficiente, es necesario también que estos jóvenes sean referentes para las generaciones que vienen detrás de ellos y se impliquen decididamente en la promoción social de su comunidad.

Durante un año y medio la Fundación ha llevado a cabo el proyecto Rom21, un proyecto orientado a promover la participación social y que ha reunido a casi una cincuentena de jóvenes gitanos y gitanas de los barrios de La Mina de Sant Adrià de Besós, Sant Cosme de Prat del Llobregat, Sant Roc de Badalona y la Florida de L’Hospitalet. A lo largo de este tiempo la FPPC ha organizado diferentes debates con los jóvenes en torno a temas como la identidad gitana, la transformación social, la participación y el liderazgo juvenil o las políticas públicas vinculadas al pueblo gitano.

Uno de los principales objetivos de este proyecto era poder hacer visible a la sociedad una nueva generación de jóvenes gitanos y gitanas que quieren romper con los prejuicios y estereotipos que se tienen sobre su comunidad. Para ello el proyecto Rom21 ha generado una página web en la que se pueden visualizar diferentes entrevistas realizadas a los participantes del proyecto explicando sus inquietudes e ilusiones tanto personales como colectivas. Igualmente también se ha creado un documental que, a través de diferentes testimonios, nos cuenta la potencialidad que las generaciones gitanas más jóvenes tienen para promover una sociedad más igualitaria.

El pasado viernes se celebró la clausura del proyecto en el Museo de Badalona con una recepción que la alcaldesa de la ciudad badalonesa, Dolores Sabater, ofreció a los participantes del Rom21, recepción en la que pudieron dialogar sobre la transformación social y la necesidad de participación de los jóvenes gitanos y gitanas. Posteriormente tuvo lugar un acto público en el que participaron la propia Dolores Sabater, Jordi Miró, Director d’Atenció Educativa a Famílies i Comunitat Educativa del Departament d’Ensenyament, y Domingo Jiménez, Presidente de la FPPC. Sabater, durante su discurso, animó a los jóvenes a seguir adelante y remarcó que «en la ciudad de Badalona aspiramos a que cualquier persona de la ciudad, sea de donde sea, sea cual sea su cultura familiar, sea cual sea su idioma familiar, sea cual sea el lugar donde ha nacido o el lugar donde ha vivido, su condición económica, nuestra utopía es que ninguna de estas condiciones le prive de ser libre y de poder decidir y poder tener oportunidades y escoger».

Por su parte, Domingo Jiménez recordó los primeros pasos de la entidad y su evolución, enfatizando el éxito logrado con la generación que conforma el proyecto Rom21, un grupo de chicos y chicas que, en su mayoría, formaban parte de los primeros niños y niñas que participaban de las actividades de refuerzo educativo de la Fundación, y que ahora conforman la mayor generación de gitanos con estudios superiores que nunca ha habido en Cataluña. «Ahora el reto de la Fundación con este grupo de jóvenes es seguir trabajando y manteniendo el espíritu de grupo para que los jóvenes continúen reuniéndose en torno a diferentes temas de interés, además de poder vincularse a diferentes foros y espacios de participación» tal y como nos indica Miguel Ángel Franconetti, responsable del proyecto.

 

 

→ Una participación efectiva de la juventud gitana

La participación en la esfera política de los grupos más desfavorecidos y culturalmente minoritarios, como es el caso del pueblo gitano, es una condición primordial para una verdadera democracia. El primer requisito de la democracia es la representación paritaria, lo que debería implicar el derecho y la garantía de que la comunidad gitana pueda disponer del espacio donde poder contemplar las visiones, propuestas y necesidades de su propia comunidad.

Una participación efectiva de la juventud gitana, consiste en crear oportunidades para poder influir sobre un contenido determinado y contribuir a la creación de políticas y servicios que afecten no solo a las comunidades gitanas, sino al espectro de la juventud y sociedad en general. Y estas oportunidades se crean mediante la puesta en marcha de una serie de mecanismos de participación creados para que los jóvenes puedan desarrollar sus propias iniciativas y asesorar e incidir en estrategias políticas.

Desde un punto de vista práctico, hay muchas razones para incluir a los jóvenes en la toma de decisiones dentro de una sociedad democrática. La evidencia muestra que las políticas y programas diseñados previa consulta con los jóvenes tienen más probabilidades de ser eficaces. La participación juvenil puede aparecer en muchas formas diferentes, pero en esencia significa la consulta, la toma de decisiones, y su propia representación en la creación de proyectos, actividades y políticas.

La participación de los jóvenes asegura que los programas y servicios sean relevantes y respondan a sus intereses y necesidades, no solo dentro de la comunidad sino en la sociedad en general. Para los jóvenes gitanos, que se les dé la oportunidad de tener algo que decir sobre lo que es importante para ellos, significa tomar el control de las decisiones que afectan sus vidas, aumentar sus habilidades y construir confianza en la sociedad a la vez que generar un sentimiento de pertenencia a ésta.

Para la sociedad, significa que las campañas, políticas y programas sean más eficaces a la hora de llegar a los jóvenes, atrayendo su interés y que representen sus puntos de vista y necesidades.

Indudablemente, también se ha relacionado la participación juvenil con el mayor desarrollo democrático, social y económico de una sociedad que cuenta con sus jóvenes y no solo los considera actores pasivos.

Sin embargo, a pesar del aumento en el número de jóvenes romaníes que han tenido acceso a una educación superior y una mayor visibilidad en la sociedad, no necesariamente se ha traducido en términos de calidad y compromiso con la comunidad gitana o una mejor ejecución de políticas juveniles.

En este sentido, desde 2011, el programa Barvalipe de la Open Society Foundations, programa en el que se emmarca la iniciativa Rom21, apoya el fomento de los lazos de los jóvenes con su comunidad, a la vez que ensalza el sentido de la responsabilidad social en aras de construir una sociedad más justa.

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