Alumnos gitanos se presentan a las pruebas de acceso a la universidad

Alumnos gitanos se presentan a las pruebas de acceso a la universidad

El pasado fin de semana un grupo de dieciséis gitanos y gitanas se presentaron a las pruebas de acceso a la universidad para mayores de 25 años en el Campus Universitario de Bellaterra.

Durante más de un año, casi una veintena de alumnos gitanos se han estado formando para poder presentarse a las pruebas de acceso a la Universidad gracias a una iniciativa del Plan Integral del Pueblo Gitano. Esta ha sido la quinta edición del Grupo de Acceso a la Universidad (GAU), como se conoce este proyecto, y la más numerosa de todas ellas. Un total de dieciséis alumnos se presentaron durante los últimos sábados a las pruebas que determinarán si el próximo mes de septiembre pueden empezar una nueva aventura, y esta vez en la universidad.

La clases preparatorias para esta prueba se iniciaron en octubre del año pasado, en la propia sede del departamento de Trabajo, Asuntos Sociales y Familia, y durante todos estos meses los alumnos se han estado preparando en materias como catalán, matemáticas, castellano, inglés, geografía e historia. Y no sólo los alumnos son gitanos, sino que el profesorado también lo es. Entre el equipo docente se encuentra Fernando Macías y Jelen Amador, ambos estudiantes de doctorado, y Jacobo Amador, ingeniero aeronáutico.

Sin duda, el rol que el profesorado juega como referente positivo es muy importante, ya que la mayoría de alumnos son ya madres o padres de familia, en muchos casos numerosa, y deben afrontar un sinfín de retos para conseguir compatibilizar su vida familiar, con la laboral y con sus sueños universitarios. Pero sobre todo deben romper un muro invisible, un muro que separa a gitanos del resto de la sociedad, un muro cargado de prejuicios y estereotipos que provienen tanto de fuera como de dentro de la propia comunidad gitana y que previene a muchos niños y niñas gitanas de soñar con un futuro digno y en igualdad de condiciones con el resto de compañeros de clase. I es que tradicionalmente ni las familias gitanas habían valorado las posibilidades que ofrece la educación superior, ni el sistema educativo ni la sociedad en general habían reparado en subsanar toda una larga historia de exclusión cultural y social, y que también se reproduce en el ámbito educativo.

Ahora programas como este ponen de relieve la voluntad de muchos gitanos y gitanas por educarse y abrir nuevos horizontes en sus vidas que hasta hace muy poco eran inalcanzables. Cristina Vázquez, madre de dos hijos y alumna del GAU, aspira a estudiar educación o trabajo social y nos indica que para ella toda esta experiencia le sirve para “poder sentirme realizada al superar todo este proceso, llegar a la universidad y tener un futuro con mejores oportunidades para mis hijos y para mí”, a la vez de “reivindicar nuestros derechos, luchar como mujer y como gitana y romper los estereotipos que se han creado hacia el pueblo gitano”.

Precisamente, Fernando Macías, profesor del grupo, nos comenta que “lo que más se valora del curso es el propio proceso de formación de los alumnos, personas que hacía mucho tiempo que no tenían la oportunidad de estar en un proceso formativo y verse capaces de aprender. Eso tiene un impacto en ellos, aumenta su autoestima y se sienten más preparados para enfrentarse a futuros retos. Pero aparte tiene un impacto en su entorno, muchos de ellos nos comentan como sus hijos e hijas empiezan a estudiar con ellos, o empiezan a ir mejor en la escuela y a tener ganas de ir a la escuela”.

“Mis padres esperan las notas con más inquietud que yo, pero lo más importante es lo que transmito a mi hijo, la importancia de los estudios para su futuro, y la ilusión con la que él también afronta sus estudios”. Es lo que nos comenta Miguel Ángel Gómez, alumno también del GAU y que le gustaría poder estudiar Dirección y Administración de Empresas. Y es que otro de los aspectos positivos que este proyecto está consiguiendo es la ilusión que los propios estudiantes despiertan entre sus familiares y amigos, ofreciéndose como referentes y convenciendo de que estudiar y ser gitano es compatible.

Para Alfredo Reyes, uno de los organizadores, “esta iniciativa ha sido un gran éxito, no sólo por conseguir el mayor número de alumnos de todas las ediciones del GAU, sino porque en esta ocasión los participantes procedían de una gran amplitud de ciudades y porque todos ellos son personas que ejercen una gran influencia social en sus comunidades y esto nos hace tener muy buenas expectativas de cara al próximo año y conseguir un cambio exponencial en el número de participantes”.

Sobre el autor

Pedro Casermeiro Pedro Casermeiro
Pedro Casermeiro és llicenciat en Psicologia per la Universitat de Barcelona. És membre de la directiva de Rromane Siklǒvne i de la Fundació Privada Pere Closa. Pedro també es formador en llengua romaní i coordinador del “Museu Virtual del Poble Gitano a Catalunya”.

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