Entrevistamos a un genio de la percusión, José Tobalo
Hoy quiero compartir unas reflexiones sobre la genética musical, el flamenco y la rumba, tras una conversación que tuve con una figura clave en el panorama de la percusión, José Tobalo.
José Tobalo es un gran músico, criado en la cuna de la rumba, la calle de La Cera. Tiene la misma edad que mi hijo Jack y, desde muy pequeños, los dos han compartido muchas horas de estudio en casa, haciendo sus primeras grabaciones. Desde entonces ya se hacía evidente el talento y la fuerza musical que encerraba. Demasiada energía para encerrarse en un único estilo musical. Además de la rumba, de herencia paterna también le venía el flamenco.
Su talento le sirvió para llamar rápidamente la atención de muchos profesionales de la música, quiénes le invitaron a participar en sus producciones. Sus primeras colaboraciones fueron, por ejemplo, para el Tío Peret y para el Tío Moncho. A partir de ahí, sólo se puede seguir subiendo. La penúltima en llamar a su puerta ha sido la propia Rosalía, de quien podríamos decir, sin miedo a equivocarnos, que es la artista catalana más relevante en el panorama nacional e internacional. Trabajar con Rosalía, ha permitido a José introducirse en la Champions League de la música, a tocar con los mejores músicos y al nivel más exigente de todos, y vivir la experiencia de estar en los festivales y escenarios más importantes del mundo. Aún así, su humildad y sus orígenes no le abandonan, pues no ha dejado de colaborar en producciones rumberas.
No quise molestarle mucho y compartí con él un par de cuestiones, una para romper el hielo y otra de más calado.
En primer lugar, le preguntó de dónde surge esa ascendencia tan fuerte por el flamenco habiendo crecido en la cuna de la rumba y rodeado de los principales exponentes del género. José me dice que su atracción por el flamenco surgió en su infancia, de los viajes que hacía de pequeño a Extremadura, a la tierra de su padre, donde el flamenco y el compás continúan siendo una religión para los gitanos, aunque José también reivindica el sabor flamenco que tenía la rumba catalana en sus inicios.
En segundo lugar, le pregunté por la salud de la rumba catalana, quería saber su opinión respecto al lugar que ocupa nuestro género dentro del mundo musical. José me explica que hoy en día hay mucha información musical y mucha afición, pero que el sector carece de la personalidad que antaño caracterizó a la rumba catalana. Me lo dijo con un tono muy constructivo y desde el respeto absoluto, pero con total transparencia y sinceridad.
Su solución para conseguir que todo nuestro legado musical no se pierda en un tiempo convulso para la música como este, es seguir insistiendo, seguir creando rumba, creando nuevos temas y teniendo el ingenio de reinventarse sin olvidarse de quien aprendimos, y aquí menciona a Peret, el Pescaílla, Chacho, Chipen, Petitet, el Tarragona, y un largo etcétera.
En mi personal cruzada por conocer cuál debe ser el camino, o por lo menos, hacer pensar a los más jóvenes sobre los retos que deberán afrontar para que la rumba no se difumine, las palabras de José son claves. Su opinión es de las más cualificadas que podremos encontrar, hablamos de un joven criado a caballo entre la rumba y el flamenco, y que a nivel profesional ya ha alcanzado la cúspide. Su mirada desde fuera y desde dentro, desde lo más alto (los mejores festivales del mundo) y desde lo más terrenal (la rumba de La Cera), debe ser tomada muy en serio.
El género carece de personalidad. Ningún artista rumbero está consiguiendo atraer al público como lo hacíamos antes, los momentos son muy diferentes y las fórmulas deben cambiar, lo que nos funcionó antes, es obvio que no funciona y para resurgir de las llamas hay que seguir tocando, inventando, investigando, probando, y confío que en algún momento surgirá alguien con la fuerza y la personalidad para llamar la atención del público nuevamente.
En mi momento, me ayudó mucho para crecer fijarme en el Funk, mi pequeña locura, o el Jazz. La música no puede quedarse estancada y debe mirar a su alrededor. Las músicas que hoy suenan deben ser una referencia, pero no deben implicar perder nuestras raíces. Una de las cosas que más me satisface de mi trayectoria profesional es haber transmitido todo lo que yo aprendía a los que venían detrás de mí, como puede ser el caso de José. Ahora toca que aquella generación de jóvenes, hoy ya músicos maduros y en plenitud, sigan transmitiendo esa herencia, y sigan invitando a fusionar, hasta que se dé con la tecla y pasemos de la afición a la primera página de nuevo.
