Un clavel por cada una de las mujeres gitanas arrestadas en la Gran Redada en Cataluña

Un clavel por cada una de las mujeres gitanas arrestadas en la Gran Redada en Cataluña

El pasado viernes las entidades del Consejo Municipal del Pueblo Gitano de Barcelona homenajearon a las mujeres gitanas y sus hijos e hijas víctimas del proyecto de exterminio de la población gitana ejecutado en 1749.

Después de más de doscientos años en que la corona había intentado exterminar o expulsar la cultura gitana, en 1749 el rey Fernando VI ordenó la que tendría que ser la solución definitiva. La noche del 30 de julio de 1749, exactamente a las 12 de la noche, los jefes de los destacamentos militares y los justicias locales tenían que abrir el sobre que contendía los objetivos de la misión y las instrucciones a seguir. Capturar a todas las persones gitanas, separar a las mujeres de los hombres y de los hijos mayores de siete años.

El plan diseñado por Gaspar Vázquez de Tablada, gobernador del Consejo de Castilla, y por el Marqués del Ensenada, secretario de Hacienda, Guerra, Marina e indias, tenía la finalidad de romper los hilos de transmisión de la cultura gitana separando los hombres de las mujeres, y los hijos e hijas de sus padres y madres, utilizar la mano de obra esclava de los hombres y niños mayores de siete años en la reconstrucción de la malograda armada española y recluir a las mujeres y niñas en casas de misericordia hasta su muerte.

Aquella fatídica noche fueron arrestados cerca de 10.000 gitanos y gitanas en todo el Estado. En Cataluña la orden no llegó a tiempo y se tuvieron que ejecutar dos redadas a mediados del mes de agosto. En Cataluña, los hombres fueron empleados en obras públicas y fueron recluidos probablemente a las Atarazanas de Barcelona, y las mujeres permanecieron presas en el Convento de San Agustín de Barcelona, convertido en aquellos momentos en cuartel militar.

El pasado viernes, el Consejo Municipal del Pueblo Gitano de Barcelona conmemoró la memoria de las 431 mujeres e hijas menores de siete años que fueron arrestadas en Cataluña, de las cuales aproximadamente 200 mujeres permanecieron encarceladas durante dieciséis años en el Convento de San Agustín. Para homenajearlas, diferentes personas ligadas al mundo asociativo gitano leyeron el nombre de cada una las 431 mujeres y niños, ofrendando un clavel por cada una de ellas en el claustro del convento donde fueron retenidas ahora hace 272 años.

Antes tuvo lugar una conferencia en la Sala Noble del Convento de San Agustín centrada en la represión y el antigitanismo sufrido por las mujeres gitanas a lo largo de la historia y en el presente. El regidor de Memoria Democrática y Ciutat Vella, Jordi Rabassa, inauguró el acto reafirmando el compromiso del ayuntamiento de Barcelona con las mujeres gitanas, “a menudo se habla de las voces silenciadas, de voces silenciadas porque hay gente que no quiere que esa voz sea escuchada, el Ayuntamiento de Barcelona está comprometido con todas las voces, y sobre todo con todas aquellas voces que históricamente han sido ninguneadas. Necesitamos que las voces diversas, las voces de las mujeres, las voces de las mujeres gitanas salgan y aparezcan con la misma categoría y con la misma atención con que sale cualquier otra voz”.

Ricard Valentí, vicepresidente del Consejo Municipal del Pueblo Gitano de Barcelona, centró el acto en recuerdo y memoria de las mujeres víctimas del proyecto de exterminio de 1749 recordando que este “no fue un episodio aislado” y que, a lo largo de los siglos, “la persecución y el intento continuo de exterminar su cultura ha acompañado al Pueblo Gitano en toda Europa”.

Seguidamente, tuvieron lugar las ponencias del historiador Manuel Martínez y de la activista y feminista gitana Paqui Perona. Martínez hizo un repaso a la historia específica de persecución que han sufrido las mujeres gitanas en el Estado español. Pero entre los diversos episodios explicados, Martínez destacó la realización por primera vez de una distinción propia dentro del ámbito de la justicia para las mujeres gitanas en 1604, y es que mientras condenaban a los hombres a penas de galeras, a las mujeres las recluyeron ya en centros que llamaron ‘casas galeras’, creadas específicamente para las mujeres gitanas.

Antes, recordó también que el pogromo antigitano que tuvo lugar recientemente en Peal de Becerro es testigo y herencia de una larga historia de antigitanismo. “La historia está aquí, nunca desaparece, el antigitanismo forma parte de la estructura de la sociedad y se transmite de generación y generación, tenemos el ejemplo del hechos ocurridos en Peal de Becerro. El antigitanisme no desaparece. Estos pogromos no son propios del siglo XX, he podido documentar varios pogromos en el siglo XVII, XVIII y XIX. Y ahora, los niños de Peal de Becerro ya están aprendiendo como tienen que tratar a los gitanos en el futuro”, explicó Martínez.

A su vez, Perona habló de las consecuencias del antigitanismo en el presente de las mujeres gitanas. Inició su ponencia afirmando que “conocer la historia nos sirve para poder desmontar la narrativa que dice que los gitanos no nos queremos adaptar y que nosotros mismos nos autoexcluimos”. Seguidamente definió los principales rasgos del antigitanismo y del heteropatriarcado, para poner ejemplos actuales de las barreras que afrontan las mujeres gitanas en el ámbito social, laboral, educativo, comunitario y político.

Después de este acto en memoria y homenaje de las mujeres gitanas, el Consejo Municipal del Pueblo Gitano de Barcelona continúa avanzando en la creación de una nueva estrategia municipal con el Pueblo Gitano que permita luchar contra el antigitanismo y generar espacios para la construcción de la memoria histórica, especialmente la de las mujeres gitanas, unas mujeres que han sido siempre un baluarte, tal como indicó Martínez, en la “transmisión de la cultura” y en la “generación de estrategias de resistencia contra toda una serie de leyes y normas que fueron surgiendo a lo largo de la historia para exterminar su cultura”.

 

 

*Imagen de Alba Fernández

 

Sobre el autor

Pedro Casermeiro
Pedro Casermeiro és llicenciat en Psicologia per la Universitat de Barcelona. És membre de la directiva de Rromane Siklǒvne i de la Fundació Privada Pere Closa. Pedro també es formador en llengua romaní i coordinador del “Museu Virtual del Poble Gitano a Catalunya”.

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