La Asociación de Jóvenes Gitanos de Gracia conmemora a las víctimas gitanas del nazismo

La Asociación de Jóvenes Gitanos de Gracia conmemora a las víctimas gitanas del nazismo

El pasado martes 2 de agosto, en el distrito de Gracia, la Asociación de Jóvenes Gitanos de Gracia recordó a las víctimas del holocausto encendiendo una vela por cada uno de los colectivos perseguidos enfatizando el genocidio gitano, conocido como Porrajmos o Samudaripen en lengua romaní.

El Porrajmos, o Samudaripen, es la operación de persecución y asesinato sistemático que durante años planeó el nazismo hacia la población romaní. Este oscuro episodio de la historia representa la máxima expresión de un antigitanismo que no ha dejado de crecer en Europa desde siglo XV hasta nuestros días.

Las más horribles políticas antigitanas del régimen nazi empiezan en 1933 con la esterilización de miles de romaníes en Alemania, bajo el antiguo pretexto de la “pureza de sangre”. Antes de que la segunda guerra mundial se desatara, en 1938, tuvo lugar la “semana de la limpieza gitana” en la que 700 gitanos son apaleados y enviados a campos de concentración. En 1941, comenzarían las deportaciones regulares de personas romaníes a los campos de exterminio Auschwitz-Birkenau, Bergen-Belsen, Mauthausen y Ravensbruck. Entre la mayores atrocidades cometidas en los campos de concentración y extermino.

En 1943, el conocido como el Zigeunerlager, el campo gitano de Auschwitz-Birkenau, se convirtió en el fatídico destino de unos 23.000 romaníes, allí padecerían hacinamiento, enfermedades, torturas médicas y trabajos forzados antes de su aniquilación. Entre las mayores atrocidades allí cometidas, se encuentran los experimentos realizados con niños bajo la dirección del doctor Josef Mengele, el ‘ángel de la muerte’. Finalmente, el 2 de agosto del 1944, anticipando su derrota en la contienda bélica, los nazis se apresuraron a ejecutar en las cámaras de gas a los más de 4.000 romaníes que aún quedaban en el “campo gitano”. Previamente, cerca de 20.000 romaníes fueron gaseados, maltratados, abandonados y asesinados por enfermedades en el mismo campamento.

El año 2015, finalmente se dio un reconocimiento institucional a través de una resolución del Parlamento Europeo declarando el 2 de Agosto como “Día europeo de conmemoración del Holocausto Gitano”.

Por ese motivo, el pasado 2 de agosto en la sala de actos del distrito de Gracia, la Asociación de Jóvenes Gitanos de Gracia ha conmemorado a las víctimas de esta persecución y genocidio encendiendo una vela por cada uno de los colectivos perseguidos por el nazismo –el pueblo gitano, el pueblo judío, los homosexuales, los colectivos perseguidos por razones políticas, las personas con discapacidad física o mental y los testigos de Jehová– .

Ricard Valentí, vicepresidente del Consejo Municipal del Pueblo Gitano y presidente de la asociación jóvenes gitanos de Gracia, abrió el acto recordando a las víctimas mediante la lectura de una carta de Philomena Franz, gitana superviviente de los campos de concentración. Franz recoge los horrores vividos en su carta. “Esto era Auschwitz, la fábrica del temor y las puertas del infierno”, escribió Philomena Franz.

A la reivindicación de Valentí se sumó Juan de Dios Ramírez-Heredia, presidente de Unión Romaní, ex eurodiputado, periodista y abogado. Ramírez-Heredia compartió con los presentes una de sus experiencias más impactantes, ocurrida en el primer congreso internacional romaní de 1971. “Allí se estableció el himno que nos representaría a todos y, por primera vez en la historia, Radja Rudikova cantó el himno romaní delante de todos, pero es que ella sabía que su padre, su madre y toda su familia había muerto en las cámaras de gas nazis, era una víctima directa del odio ciego del racismo”, explicó con emoción Juan de Dios haciendo un llamamiento a comprender lo que significa el himno gitano.

Finalmente, Ricard Valentí cerró el acto agradeciendo al distrito de Gracia la participación y compromiso en la recuperación de la memoria y el reconocimiento histórico del pueblo gitano , haciendo un llamamiento al conjunto de la sociedad civil porque “el silencio y la persecución recibida es un hecho para recordar, para hacer justicia, para recordar y reparar”.

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