El Consejo Municipal del Pueblo Gitano de Barcelona conmemora la Gran Redada

El Consejo Municipal del Pueblo Gitano de Barcelona conmemora la Gran Redada

El pasado martes 30 de julio, el Consejo Municipal del Pueblo Gitano de Barcelona, conmemoró la Gran Redada de 1749 con una conferencia en el Convento de San Agustín Viejo, lugar donde estuvieron recluidas 200 mujeres gitanas.

La Gran Redada de 1749 es uno de los episodios más trágicos de la historia de los gitanos, y es también uno de los episodios más invisibilizados de la historia de España. Se trató del primer intento de genocidio en la era moderna en Europa. El 5 de julio de 1749 el rey Fernando VI firmó la real pragmática por la que el 30 de julio se ordenó a los corregidores en cada municipio apresar a todos los gitanos y gitanas con ayuda de los militares. La intención era acabar con el Pueblo Gitano separando a hombres de mujeres e hijos. Los hombres fueron destinados a reforzar la mano de obra como esclavos en los arsenales y las mujeres fueron recluidas con sus hijos pequeños en prisiones.

Tras Andalucía con 4.931 gitanos y gitanas apresados y a mucha distancia, Cataluña fue la segunda región donde más personas fueron capturadas, un total de 686. De todos ellos, 200 mujeres fueron recluidas en el Convento de San Agustín Viejo, que entonces cumplía las funciones de caserna militar. Y aunque en Cataluña, unas 300 personas de las detenidas en primera instancia fueron puestas en libertad durante el mismo año, las gitanas prisioneras en el Convento de San Agustín no recibieron el indulto hasta 1763, catorce años después.

Para dar visibilidad a este capítulo de la historia de la ciudad condal y a las mujeres apresadas, el Consejo Municipal del Pueblo Gitano de Barcelona organizó una conferencia en el propio Convento de San Agustín Viejo en la simbólica fecha del 30 de julio. Más de 80 personas acudieron a escuchar las ponencias del historiador Manuel Martínez, uno de los principales investigadores del proyecto de exterminio gitano, e Ismael Cortés, diputado en el Congreso y experto en políticas de reparación histórica.

En primer lugar Manuel Martínez llamó la atención sobre la poca o nula visibilidad de los hechos. Explicó que en Cataluña las órdenes del Marqués de la Ensenada no llegaron en el mismo momento que en el resto de la península, con lo que la redada en Cataluña tuvo lugar finalmente el 24 de agosto.

Martínez también quiso matizar que el nombre de “Gran Redada”, sugerido por el historiador Gómez Alfaro, no es el más apropiado para definir lo sucedido y lo comparó con el Porrajmos, el genocidio gitano a manos de los nazis. “Hay muchas cosas en común entre la Gran Redada y el Porrajmos, principalmente la idea del exterminio. Más sangriento en el caso de los nazis, y un exterminio biológico e incruento en el caso español, pero fue un crimen contra la humanidad. Por eso prefiero en vez de usar la palabra ‘genocidio’, que es algo anacrónico puesto que no existía esa palabra en aquel momento, pero sí los podemos llamar ‘proyecto de exterminio’, que es lo que realmente sucedió. Un proyecto frío y calculado de exterminio”.

En cuanto a las cifras, Manuel Martínez estima que fueron apresadas cerca de 9.000 personas gitanas, de un total de 12.000 gitanos presentes en aquel momento en las coronas de Castilla y Aragón. Es decir, se capturó a un 75% de la población gitana.

Finalmente, el historiador almeriense compartió toda la información recabada sobre las condiciones de vida de las gitanas en el Convento de San Agustín y la obstinación del Marqués de La Mina, Virrey de Cataluña, por evitar a toda costa el indulto de las gitanas allí presas, dedicadas a labores de costura para costear su propia reclusión.

A continuación, Ismael Cortés centró su intervención en las políticas de reparación con el Pueblo Gitano. Cortés afirmó que “España para constituirse como país, como estado, ha necesitado construir una historia de gloria que ha ido invisibilizando no solamente territorios, pueblos y naciones, sino que también aquellos pueblos no territorializados como es el caso del Pueblo Gitano. Por lo que un primer principio de la justicia restaurativa debe ser la inclusión de la historia gitana, no solamente de las páginas más oscuras, las páginas de persecución, de la historia de esclavitud y crímenes masivos, sino también las aportaciones a los diferentes territorios y culturas del estado”.

Ismael Cortés también indicó la necesidad de establecer toda una serie de “políticas de reconciliación” que vayan más allá del reconocimiento del pasado y que sirvan para “trazar la línea del tiempo que conecta todos los episodios del pasado con los episodios del presente”.

Para concluir su ponencia, el diputado Ismael Cortés explicó que el concepto de antigitanismo no puede ser definido única y exclusivamente como “sólo un tipo más de discriminación racial hacia personas que pertenecen a una u otra etnia”, sino que según él, el antigitanismo “es un sistema de dominación racial, tanto en España como en el resto de Europa, que tiene profundas raíces históricas y que se perpetúa en el presente”.

Para finalizar la conferencia hubo un turno de preguntas al público que dio lugar a debates muy interesantes sobre las aspiraciones del movimiento asociativo gitano, la representación política gitana, el reconocimiento institucional y las políticas de inclusión de la cultura gitana.

Sobre el autor

Pedro Casermeiro Pedro Casermeiro
Pedro Casermeiro és llicenciat en Psicologia per la Universitat de Barcelona. És membre de la directiva de Rromane Siklǒvne i de la Fundació Privada Pere Closa. Pedro també es formador en llengua romaní i coordinador del “Museu Virtual del Poble Gitano a Catalunya”.

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