Entrevistamos a Pilar Távora, directora del documental ‘Gran Redada Gitana. Historia de un genocidio’

Entrevistamos a Pilar Távora, directora del documental ‘Gran Redada Gitana. Historia de un genocidio’

La cineasta Pilar Távora ha estrenado este año el documental ‘Gran Redada Gitana. Historia de un genocidio’, un largometraje que acerca al público uno de los episodios más funestos y, a la vez, más desconocidos e invisibilizados de la historia de España, el proyecto de exterminio dirigido contra la población gitana entre los años 1749 y 1765.

El documental se ha presentado en ciudades como Sevilla, Madrid, Mérida o Barcelona, además de estar presente en festivales internacionales en Chicago, Nueva York o Sidney. En plena fase de difusión y en una fecha tan simbólica como el 30 de julio -día en que se dio la orden de detener indiscriminadamente a toda la población gitana- conversamos con la directora sevillana sobre su última iniciativa cinematográfica.

¿Cuál es el objetivo principal y cómo surgió la idea de producir un documental sobre la Gran Redada y el posterior proyecto de exterminio de 1749?

El objetivo principal es dar a conocer un cruel hecho histórico borrado de la historia de España sobre el que, aún hoy, 276 años después, no encuentras una sola línea en los libros de texto. Es el primer intento de exterminio de un pueblo en España y nadie sabe nada.

Surge de la responsabilidad que siempre he sentido por contar lo que no se cuenta, por sacar a la luz lo que se quiere que permanezca en la oscuridad.

¿Cuáles han sido los principales retos que has afrontado para dar luz a este episodio de la historia?

Artísticamente, enfrentarme a un hecho del que prácticamente no hay imágenes, encontrar la estructura dramática, el hilo conductor que fuera llevando al espectador con fluidez e interés por la historia y contarla, además, a través de varias herramientas o disciplinas artísticas.

¿Cuál está siendo la respuesta del público y de la sociedad en general al documental?

Sorprendente para mí. La respuesta del público es tremendamente emotiva y en los coloquios muestran su perplejidad ante el desconocimiento de un episodio como éste, además de un gran interés. Muestran también agradecimiento porque se les haya contado.

Mientras avanzabas con el proyecto, ¿qué es lo que más te ha impactado de la Gran Redada y los hechos que le sucedieron?

Es cierto que en la Gran Redada o Prisión General de Gitanos nada te deja indiferente, pero me impactó mucho tener en mis manos los originales de la orden del 1749, las pragmáticas firmadas por los genocidas y sentir la crueldad, la saña con las que se hicieron … pero me removió muchísimo ver los originales de los embargos a las familias, ver cómo las y los desposeían de las cosas más queridas cotidianas, un cuadro pequeño con una cruz, un espejito, la ropa, los recuerdos… y por supuesto sus animales y sus casas. Y, naturalmente, las miles de muertes inocentes de gitanas y gitanos de todas las edades y leer sus nombres.

¿De qué manera crees que la pragmática para la Prisión General de Gitanos de 1749 afectó entonces a la población gitana? ¿Consideras que sigue teniendo un efecto en la actualidad?

Si no conocemos La Gran Redada no podemos explicarnos ni entender el presente del pueblo gitano. No solo los mandaron a galeras, minas, prisiones y casas de misericordia hasta la muerte, sino que al ser embargados todos los bienes, los que pudieron sobrevivir, quedaron en la más absoluta miseria, en la exclusión total y estigmatizados. Esos efectos llegan a la actualidad junto a los tremendos efectos psicológicos que la injusticia y la impotencia ante los acontecimientos ha causado. Las consecuencias de la Gran Redada en la actualidad, de una u otra forma, siguen vigentes.

¿De qué manera la difusión de la memoria histórica del pueblo gitano en el mundo del cine puede servir para combatir el antigitanismo y sus consecuencias en la actualidad?

Espero que contribuya mucho porque en eso tenemos otro de los objetivos, pero para que eso sea posible hay que difundir por colegios, institutos y universidades, hay que llegar a una gran parte de la población porque en los propios coloquios comprobamos qué efecto positivo ejerce y cómo se acercan a nosotras espectadores diciendo: “mi idea sobre el pueblo gitano ha cambiado radicalmente, ahora entiendo muchas cosas”.

¿Tienes previsto seguir trabajando en la difusión de la historia gitana con nuevos proyectos audiovisuales?

Eso nunca se descarta, pero espero y deseo que más gitanos y gitanas saquen adelante proyectos relacionados con la historia del pueblo gitano, en el género que sea, porque si somos pocas y pocos, el camino será demasiado largo y hay cosas que reclaman urgencia.

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