Se presenta en Girona el libro ‘El Tío Curro. Trayectoria de un gitano de paz’
La biografía del Tío Curro acerca al público una labor muy poco conocida entre la sociedad mayoritaria, la de la mediación cívico-comunitaria ejercida por gitanos ancianos dentro de su comunidad.
El histórico abandono institucional y la consecuente situación de vulnerabilidad social a la que, históricamente, se ha condenado a la población gitana ha provocado, entre otras cuestiones, que surjan más tensiones de convivencia de las deseadas en los barrios donde se ha segregado a la población gitana. Es en este contexto en el que ha emergido con fuerza el rol de mediación de los gitanos más ancianos, también llamados gitanos de respeto.
Su labor como referentes para toda la comunidad ha permitido mejorar la cohesión y la convivencia en barrios donde la población gitana vive acuciada por un sinfín de problemas y tensiones derivadas de la exclusión y segregación residencial.
El rol de los gitanos de respeto, además de la mediación se ha basado históricamente en la búsqueda del consenso ante retos comunes afrontados por diferentes familias o en la orientación para la prevención y resolución de problemas.
Su función como mediadores no solo es reconocida por las propias personas gitanas, sino que también lo es por las instituciones. La Generalitat de Cataluña, enmarcado dentro del Plan Integral del Pueblo Gitano, cuenta con el Consejo de Ancianos. El grupo está formado por personas gitanas que se han ganado esta consideración por parte de las comunidades gitanas por su trayectoria, honradez, dedicación a su pueblo y capacidad para intervenir respetuosamente en la prevención o resolución de conflictos.
El reconocimiento de la Generalitat no es meramente simbólico, sino que les permite trabajar en coordinación con otros equipos profesionales como pueden ser cuerpos policiales, con los que se establecen muchas colaboraciones para facilitar una mejor solución a situaciones conflictivas en las que se encuentran implicadas personas gitanas.
Una de estas personas es Antonio Carmona, más conocido como el Tío Curro, un vecino del barrio de la Mina que durante más de 30 años ha participado en procesos de mediación cívico-comunitaria con personas gitanas. Por su amplio recorrido en este ámbito, el Plan Integral del Pueblo Gitano ha recogido su historia en un libro biográfico, “El Tío Curro. Trayectoria de un gitano de paz”.
El libro se inicia tomando como punto de partida el primer caso de mediación en el que intervino de manera decidida para conseguir que una familia se reconciliara tras varios años sin hablarse y mucha crispación entre las generaciones más jóvenes. Con el pretexto de este primer caso, el Tío Curro propone un diálogo con el lector a través del cual puede acercarse a su historia personal, a los valores del pueblo gitano y a los principales retos que hoy día afrontan.
El Centre Cívic Comunitari La Rutlla de Girona acogió la presentación del libro con la ocasión, también, de la llegada al centro de la exposición ‘600 anys de l’arribada del poble gitano’, una exposición producida por el Plan Integral del Pueblo Gitano y que resume los principales episodios de la historia gitana desde su salida de la India hasta nuestros días.
Para presentar el libro y la exposición, Antonio Carmona dialogó con una joven estudiante de Salt, Eli Pubill. Entre los temas de la conversación estuvieron la historia gitana, el antigitanismo, la trayectoria vital del Tío Curro y la reivindicación de la figura de los mediadores naturales dentro del pueblo gitano. Sin embargo, el asunto del que más y con mayor vigor conversaron fue el de la educación.
El Tío Curro expresó su ilusión por que cada vez hay más niños y niñas gitanas que finalizan la educación obligatoria y prosiguen adelante. Felicitó a todas las instituciones, entidades y personas que trabajan para hacerlo posible, y animó a las familias a seguir esforzándose en la educación de los hijos porque la este es el principal elemento para equiparar a la población gitana con el resto de la sociedad.
Por su parte, Eli, estudiante de 4º de ESO, compartió algunas de las barreras que percibió como estudiante gitana basadas en el desconocimiento que el profesorado tenía sobre la cultura gitana y la invisibilidad en la que siempre quedaba. Y ante la pregunta del público sobre su rol como referente para otras chicas gitanas, desde la humildad comentó que “a mí no se me tiene que ver, se tiene que ver nuestra historia, nuestra cultural, se tiene que escuchar la voz de todos” y reivindicó especialmente que la voz de las mujeres debe ser tenida en cuenta. “Si no nos ven, hay que hay que gritar más porque la mujer gitana siempre ha sido una luchadora. Tenemos que creer en nuestra fuerza para luchar y para poder poner en práctica nuestros derechos”, defendió Eli.
Y para concluir el acto e invitar al público a visitar la exposición, los asistentes pudieron disfrutar de la música de Fran Heredia y Juan Antonio Heredia, conocidos como ‘Los 4G’, quienes, más allá de un repertorio ortodoxo, se atrevieron con una versión por bulerías y en castellano del ‘Gelem, Gelem’, el himno romaní.
Ahora, la exposición podrá visitarse hasta el próximo 29 de junio en el Centro Cívico Comunitario La Rutlla y después viajará a Figueras, para quedarse dos semanas durante el mes de julio. Y tras el verano, podrá visitarse en ciudades como Vic, Olot, Lleida, Tàrrega, Balaguer, Sort, Tarragona, Tortosa, Reus y El Vendrell.
