La Generalitat de Cataluña reivindica el papel de resistencia de las mujeres gitanas a lo largo de la historia

La Generalitat de Cataluña reivindica el papel de resistencia de las mujeres gitanas a lo largo de la historia

El Convent de Sant Agustí de Barcelona, que desempeñó la función de prisión para mujeres gitanas a mediados del siglo XVIII, fue el escenario perfecto para reparar y dignificar la memoria de las mujeres gitanas.

El 30 de julio de 1749 se dio la orden de detener a todas las personas gitanas, mujeres, hombres, niños y niñas, separarlas por género y por edades y utilizarlos como mano de obra esclava hasta su muerte. Fue un proyecto de exterminio biológico que se extendió durante 16 años, hasta que los pocos que quedaban aún con vida, fueron puestos en libertad.

La Real Orden para la Prisión de los Gitanos, firmada por el monarca Fernando VI, fue el clímax de la persecución institucional al pueblo gitano iniciada siglos antes por los Reyes Católicos. El objetivo histórico fue aniquilar la diferencia cultural que representaban los gitanos y utilizarlos como mano de obra barata o esclava.

En este proceso histórico de hostigamiento, el papel de las mujeres gitanas fue vital para el mantenimiento de las familias. Las continuas redadas de hombres gitanos y las condenas a las que estos se veían sometidos, hizo que las mujeres adoptaran frecuentemente el papel de cabeza de familia en una sociedad terriblemente patriarcal. Este hecho desató también un sinfín de prejuicios y discursos de odio específicos contra las mujeres gitanas.

La pragmática de 1749 afectó, también, de una manera muy específica a las mujeres gitanas, quienes se vieron separadas de sus familias y obligadas a trabajar como esclavas en casas de misericordia reconvertidas en cárceles de mujeres gitanas. En Barcelona, el Convento de Sant Agustí, caserna militar por aquel momento, fue el funesto escenario donde permanecieron encerradas más de 200 mujeres gitanas, con sus hijos e hijas mientras eran menores de siete años, durante 16 años, con el rechazo añadido del Capitán General de Cataluña, el Marqués de la Mina, quien se opuso sistemáticamente a la orden de indulto de las mujeres gitanas.

Para homenajear a las mujeres gitanas que fueron víctimas de la persecución institucional del Estado, pero muy especialmente durante el proyecto exterminio del siglo XVIII, el Plan Integral del Pueblo Gitano de Cataluña, ha organizado un acto solemne en el Convento de Sant Agustí de Barcelona bajo el título ‘Baró Estardipen. La fuerza de las mujeres gitanas’.

El acto, que se desarrolló como un espacio para poner de relieve y reconocer la resistencia de las mujeres gitanas a lo largo de la historia, contó con la presencia de la secretaria de Igualdad, Gina Pol Borràs, y el director general de Acción Cívica y Comunitaria, Jaume Romero.

En el acto de inauguración oficial, la secretaria de Igualdad recordó que “tal día como hoy del año 1749, empezaba una operación de exterminio premeditada y planificada por la monarquía del momento, un intento de exterminio que, afortunadamente, por la fortaleza propia del pueblo gitano, pudieron afrontar”. “Aun así”, puntualizó, “todavía quedan muchas vulneraciones, discriminaciones, estereotipos que se interiorizaron en el pensamiento del momento y que todavía continúan vigente”. Y recordó que “desde el departamento de Igualdad y Feminismo combatimos este estereotipo, esta visión, y actuamos por una vida digna sin discriminaciones”.

Por su parte, Jaume Romero afirmó que “este recordatorio no es un acto simbólico sino un compromiso que todos y todas tenemos que hacer para que los principales delitos no vuelvan a pasar nunca más”, y continuó “es un llamamiento a la memoria, a la justicia y al reconocimiento de un pueblo que ha sufrido injusticias profundas y que a pesar de todo a mantenido viva su cultura y su dignidad”.

El director general de Acción Cívica y Comunitaria expuso que “con esta conmemoración queremos poner en valor la resistencia y la fuerza de un pueblo que, a pesar de todo, habéis conservado vuestra identidad y que seguís luchando por un futuro donde la diversidad sea reconocida como una riqueza”, y añadió “queremos hacer un reconocimiento a las mujeres gitanas, pilares fundamentales de las familias, transmisoras de la memoria y agentes imprescindibles de lucha y transformación social”.

La ponencia central fue desarrollada por Dolores Fernández, presidenta de la Asociación de Mujeres Gitanas Romí y directora del Museo Etnológico de la Mujer Gitana en Granada.  Gran conocedora de la historia de las mujeres gitanas, dividió su exposición en los tres momentos históricos que, para ella, fueron los más significativos en la historia de las gitanas: los juicios del Tribunal de la Santa Inquisición, la Gran Redada y la Guerra Civil y posterior dictadura.

Fernández reivindicó el derecho a la memoria y dignificación de la historia de las mujeres gitanas a lo largo de la historia. “Me llama mucho la atención la fuerza que han tenido nuestras abuelas, bisabuelas, tatarabuelas, ellas han sabido luchar para que hoy tengamos un mundo mejor y nosotros tenemos la obligación de recordarlas. Su vida fue muy sufrida para que nosotros las dejemos silenciadas”, y precisó que “se tiene que conocer nombre y apellido de cada una de las mujeres detenidas en la Gran Redada, se tiene que investigar, conocer y, sobre todo, se las tiene que homenajear”.

“¿Es que los niños gitanos no tienen derecho a conocer lo que sucedió con la Gran Redada?”, se lamentaba la ponente para reivindicar la necesidad incluir la historia de persecución al pueblo gitano en los libros de texto. “La historia de la Gran Redada no está en los libros de texto, forma parte de la historia de este país también, y se tiene que conocer, no podemos estar en silencio, ya es hora de alzar la voz y reivindicar por la memoria de estas víctimas”, precisó Fernández.

Finalmente, Francisco Vargas y Pedro Casermeiro, comisionados de la exposición ‘Baró Estardipen’ introdujeron e invitaron al público a visitar su versión itinerante, expuesta en la entrada principal del Convent de Sant Agustí las dos últimas semanas.

Sobre el autor

Pedro Casermeiro
Pedro Casermeiro és llicenciat en Psicologia per la Universitat de Barcelona. És membre de la directiva de Rromane Siklǒvne i de la Fundació Privada Pere Closa. Pedro també es formador en llengua romaní i coordinador del “Museu Virtual del Poble Gitano a Catalunya”.

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