La FAGiC presenta un estudio sobre antigitanismo y la herencia de la dictadura franquista
El estudio analiza el antigitanismo desde una perspectiva histórica que permita su planteamiento desde políticas de memoria democrática.
La memoria histórica es una de las principales herramientas que permite construir la identidad de un pueblo, ya que es la narrativa que entrelaza el pasado más reciente con el presente y, por lo tanto, nos ayuda a definirnos. Pero, además, los procesos de construcción de memoria histórica y colectiva están permitiendo adentrarse en elementos del pasado que no han sido suficientemente explorados, tampoco compartidos por la sociedad, facilitando que muchas comunidades puedan reivindicar justicia con el pasado e igualdad de derechos para el presente.
En este sentido, la Federación de Asociaciones Gitanas de Cataluña ha participado en un proyecto europeo orientado a generar conocimiento sobre la historia de persecución sufrida durante el franquismo por la población gitana y promover procesos de reconciliación y reparación. El proyecto Chachipen –que significa ‘verdad’ en lengua romaní– se ha desarrollado durante los dos últimos años en España, Rumanía, Suecia y Alemania.
El objetivo común en los cuatro países ha sido realizar un análisis de los procesos de justicia transicional realizados en Suecia y Alemania con las comunidades romaníes, y valorar la idoneidad y posibilidades que dichos procesos podrían aportar, en los escenarios políticos de Rumanía y España, para poner fin y reparar los daños causados por el antigitanismo a lo largo de la historia.
Los investigadores Pedro Casermeiro y Anabel Carballo han llevado a cabo una investigación en la que, gracias al testimonio de muchas víctimas del franquismo, han profundizado en temas como la persecución y hostigamiento policial, la violencia obstétrica o la segregación residencial y escolar. La investigación también recoge una serie de recomendaciones para abordar, desde las posibilidades que ofrece el desarrollo legislativo en el ámbito de la memoria histórica, problemas actuales heredados de un pasado racista.
La Sala Catalunya del Hotel d’Entitats Barcelona de La Pau acogía, el pasado viernes por la tarde, la presentación de los principales resultados del proyecto de investigación. En la inauguración del acto intervinieron Pedro Vargas, gerente de la FAGiC, e Ismael Cortés, doctor en Estudios Internacionales de Paz y Conflictos, y diputado en el Congreso.
Pedro Vargas, en su presentación, enfatizó el carácter vertebrador que tiene para las sociedades el desarrollo de políticas de memoria. “La realización de esta clase de proyectos es esencial ya que los procesos de memoria son un componente fundamental de la configuración y desarrollo de todas las sociedades humanas”, apuntó Vargas. “El despliegue de la memoria es especialmente importante en la constitución de identidades individuales y colectivas”, y afirmó que “su enorme potencial de cohesión es equiparable a su capacidad de generar exclusión, diferencia y enfrentamiento”. Por todo ello, argumentó que “el impulso de políticas de memoria se ha convertido en un deber moral que es indispensable fortalecer para neutralizar el olvido y evitar la repetición de los episodios más trágicos de la historia”.
Por su parte, Ismael Cortés apuntó a la poca presencia y participación del Pueblo Gitano en la construcción de la memoria e identidad en las ciudades y en conjunto del Estado. “Cuando se habla de memoria, en términos generales, el Pueblo Gitano queda desaparecido, como si fuese un pueblo recurrentemente sin memoria, incluso cuando hablamos de una memoria tan presente como es la memoria del franquismo o de la Guerra Civil, porque incluso aún tenemos personas que han vivido ambos episodios y que por lo tanto son una fuente testimonial directa que aún se puede consultar”, aseveró Cortés.
El diputado también apuntó que, más allá de la dictadura, hay que analizar lo sucedido con la población gitana en los años de transición democrática ya que, para él, éste es un momento clave en la generación de muchos barrios gueto en los cinturones de las grandes ciudades. Al referirse a estos barrios, Cortés indica que “albergan enormes potencialidades en cuanto a entidad colectiva”, pero matiza que “también ha resultado en procesos de discriminación y aislamiento”. “El postfranquismo es un momento en el que la distancia entre gitanos y payos se acrecienta. Si vemos los indicadores de subdesarrollo que tenía la sociedad en general eran muy parecidos a los que tenían los gitanos, no a la alza sino a la baja. Sin embargo, cuando llega la transición hay un sector de la población que avanza y hay otro que se queda muy atrás y eso tiene unas causas muy concretas institucionales”, concluyó Cortés.

Los resultados del proyecto de investigación ‘Chachipen’ se presentaron previamente en el Parlamento Europeo el mes de Abril. (De izquierda a derecha: Pedro Casermeiro, Isabela Mihalache y Carolina García).
“No queremos exterminar ni aniquilar a los que se dicen gitanos, tan solo eliminar su nombre y corregir sus costumbres”. Pedro Casermeiro iniciaba su presentación leyendo una frase de la pragmática antigitana promulgada en 1783, poco después de liberar a los últimos supervivientes del intento de exterminio sufrido por la población gitana a mitad del siglo XVIII. El investigador, a través de su exposición, argumentó que la voluntad de ‘corregir las costumbres’ de gitanos y gitanas ha estado siempre presente en los legisladores, desde la primera de las pragmáticas antigitanas de 1499 hasta la actualidad.
“Lo que perseguían los Reyes Católicos era que los gitanos abandonasen su movilidad y sus oficios para integrarse en los eslabones más empobrecidos de la sociedad como campesinos”, y continuó, “si lo comparamos con muchas de las políticas y acciones que se llevan a cabo hoy día con el Pueblo Gitano, parece que la intención sigue siendo la misma, que seamos trabajadores empobrecidos”, matizó Casermeiro.
Además de la subyugación laboral y económica, el investigador también identificó otra línea de continuidad presente en todo el cuerpo legislativo referido a los gitanos, “la persecución de cualquier elemento cultural del Pueblo Gitano y la falta de reconocimiento actual por parte del Estado”. Casermeiro indicó que “el reconocimiento realizado por los poderes públicos se encuentra implícito en las políticas que se definen”, y continuó, “en primer lugar se legisla sobre nosotros en tanto que un grupo peligroso para la moral de la sociedad, luego en tanto que un grupo peligroso y criminal, y ahora las políticas nos enfocan como un colectivo marginal o vulnerable”. Y concluyó, “por lo tanto, ese es el reconocimiento que se nos ofrece”. El investigador también apuntó que en la actualidad se están abriendo nuevos enfoques legislativos, pero que el peso sigue recayendo en la ‘vulnerabilidad social’ de la población gitana.
A continuación, Anabel Carballo compartió con el público los principales elementos sobre los que se articuló la persecución de la población gitana durante la dictadura franquista. La investigadora explicó que el auge del enfoque criminológico asociado a la biología, que en Alemania condujo al Holocausto, aquí también tuvo su presencia mediante la Ley de Vagos y Maleantes, una ley promulgada durante la Segunda República pero que, a la postre, sirvió como marco para la persecución de la población gitana durante el franquismo.
Además de la persecución policial y jurídica de las personas gitanas, Carballo explicó que la actual segregación residencial fue planificada durante la dictadura franquista, puesto que separó a gitanos y no gitanos que, previamente, vivían juntos en los mismos barrios de barracas. La investigadora explicó que esta segregación residencial es una de las principales herencias del franquismo, puesto que el actual antigitanismo tiene su mayor expresión excluyendo a la población gitana en barrios marginales que se extienden a lo largo de toda la geografía estatal.
Para finalizar, Carballo presentó las principales recomendaciones del estudio realizado. Entre ellas se encontraba recoger el máximo número de testimonios posibles sobre víctimas de la dictadura franquista, documentar y recoger testimonios sobre los procesos que generaron la actual segregación residencial, definir estadísticamente la realidad desigual en los barrios segregados, analizar por qué las estrategias nacionales de inclusión de la población gitana no están teniendo el impacto esperado y aplicar soluciones que han funcionado en otros países para combatir el antigitanismo.
