El Plan Integral del Pueblo Gitano trabaja para mejorar la salud comunitaria
Las desigualdades que existen en el ámbito de la salud entre la población gitana y la sociedad mayoritaria continúan siendo alarmantes. Varios estudios muestran como la población gitana tiene una peor salud física y psicológica, y estilos de vida menos saludables. Estas desigualdades se relacionan con varios factores sociales y económicos que acaban incidiendo en la salud, como por ejemplo el nivel educativo, las condiciones de la vivienda, el trabajo, las características del entorno urbano y las facilidades de acceso al sistema sanitario.
Por este motivo, el Plan Integral del Pueblo Gitano en Cataluña (PIPG) trabaja en el diseño y ejecución de políticas más inclusivas que permitan mejorar los condicionantes socioeconómicos de la población gitana en general, pero también trabaja específicamente para mejorar el grado de conciencia y los conocimientos que las persones gitanas tienen sobre su salud mediante programas de alfabetización en salud, los cuales permiten capacitar a las personas con un mejor conocimiento sobre la salud, hábitos de higiene y de vida más saludables, así como facilitar el acceso y el uso de los servicios sanitarios.
La investigación académica ha demostrado que este tipo de programas tienen una relación directa con la esperanza de vida, sobre todo con personas y colectivos que se encuentran en situación de vulnerabilidad social. Otro aspecto que destaca la comunidad científica es que las acciones comunitarias e integradas son clave para conseguir la inclusión social de los grupos más vulnerables en materia de salud, promoviendo la colaboración entre las personas y las organizaciones de múltiples sectores, como escuelas, parroquias, servicios sociales o asociaciones.
Así, el Plan Integral del Pueblo Gitano incluye acciones enmarcadas en el ámbito de salud orientadas específicamente a aumentar el número de niños y niñas gitanos que practican hábitos saludables en su alimentación y en su actividad física; a mejorar el seguimiento pediátrico, oftalmológico y la atención bucodental de los niños y niñas gitanos; y garantizar una buena gestión de situaciones hospitalarias.
Entre estas acciones se encuentra también la formación a sanitarios, facilitándoles herramientas interculturales para gestionar la relación con pacientes y familiares de la comunidad gitana. Los hospitales donde se han desarrollado este tipo de formaciones han sido el Hospital del Vall d’Hebron, el Hospital Universitario Germans Trias i Pujol y el Hospital de Bellvitge.
Además, también se ha sensibilizado a futuros profesionales del ámbito sanitario mediante formaciones con estudiantes de la facultad de enfermería y medicina de la Universitat de Barcelona y con estudiantes de auxiliar de enfermería del Institut Salvador Seguí.
El trabajo codo a codo con las entidades gitanas es otra de las claves metodológicas del PIPG para conseguir un impacto mucho más comunitario. Entidades como la Federación de Asociaciones Gitanas de Cataluña, la asociación Voces Gitanas, la Fundación Secretariado Gitano y la Agrupación de Entidades Gitanas de los Países Catalanes se encargan de desarrollar acciones de alfabetización en salud en los barrios para llegar a mayores segmentos de la población gitana.
Lo Agencia de Salud Pública de Cataluña también trabaja específicamente para mejorar la salud comunitaria de las personas gitanas identificando las necesidades en colaboración con el mundo asociativo gitano.
La Dra. Cabezas, Secretaria de Salud Pública, nos explicaba que los problemas que más afectan y que, por lo tanto, más preocupan con la población gitana son los mismos que con el resto de la sociedad. “Los principales problemas de salud identificados por los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la agenda 2030 en relación con la población española en general son el alcohol, la violencia infantil y machista y por último la obesidad infantil. Por lo tanto, muchos de los problemas identificados con las entidades gitanas son problemas comunes en toda la población catalana que tienen una mayor incidencia y decalaje en situaciones de vulnerabilidad socioeconómica, que no cultural”, argumentaba la Dra. Cabezas.
Las enfermedades cardiovasculares y oncológicas son las que causan mayor mortalidad en toda la población y las que, por lo tanto, más preocupan. El control de las enfermedades de manera precoz y la reducción de los factores de riesgo se muestran como las principales herramientas para reducir su incidencia. Entre estos factores de riesgo, destacan la obesidad infantil, el consumo de drogas, de tabaco, de alcohol o el uso excesivo de las redes sociales.
Además, la Dra. Cabezas, enfatiza el aumento de la prevalencia de trastornos mentales en la población gitana y en la sociedad en general, vinculándolos al aumento del estrés provocado por la pandemia y por la actual situación de crisis económica.
Es en este marco de prevención y de mejora del conocimiento de la salud en el que se desarrolla la colaboración entre la Agencia de Salud Pública y el mundo asociativo gitano. Así, se ha dado apoyo técnico a las entidades gitanas en el desarrollo de diferentes proyectos orientados siempre a la mejora del conocimiento y el aumento de control sobre la propia salud.
Por otro lado, el Plan Integral del Pueblo Gitano y la Agencia de Salud Pública trabajan conjuntamente en la propuesta de generar, dentro de los centros hospitalarios, un espacio abierto las 24 horas del día para que los familiares puedan acompañar los pacientes. Esta propuesta hecha desde una perspectiva gitana de la cura de los familiares permitiría a toda la sociedad beneficiarse de un nuevo servicio dentro de los hospitales.
*Imagen original de Karolina Grabowska
