El ROMA PRIDE llega a más de catorce ciudades europeas

El ROMA PRIDE llega a más de catorce ciudades europeas

El pasado fin de semana, entidades romaníes de toda Europa y EGAM organizaron un conjunto de actividades culturales y políticas para denunciar la vulneración de derechos con las comunidades gitanas y reivindicar la dignidad romaní.

Hace ya más de seis años que diversas organizaciones civiles decidieron denunciar públicamente la situación de violencia institucional y física sufrida por el pueblo romaní en toda Europa. Y es que el principio de esta década vino marcado por asesinatos racistas cometidos por la extrema derecha en Bulgaria y Hungría, el levantamiento de muros para separar los barrios romaníes del resto de la ciudadanía en Eslovaquia y Rumanía, la expulsión forzosa y arbitraria de gitanos en Francia y Alemania, o la esterilización forzada de mujeres gitanas en Eslovaquia y la República Checa.

Ante ese panorama, en 2011, el Movimiento Civil Antirracista Europeo (EGAM), en coordinación con diversas entidades romaníes, decidieron celebrar el 1 de octubre una marcha en diferentes ciudades de la geografía europea para reivindicar la igualdad de derechos para todas las personas que viven en Europa y la dignidad del pueblo romaní. Así es como nació el ROMA PRIDE, el día del Orgullo Romaní.

Desde entonces el ROMA PRIDE se está convirtiendo en una fecha clave para la denuncia de la vulneración de los derechos humanos con la población romaní en toda Europa, además de manifestar y compartir la riqueza de la cultura romaní y su contribución al mosaico cultural europeo. Este año, los actos de celebración han tenido lugar en más de catorce ciudades de  Bulgaria, la República Checa, Hungría, Irlanda, Italia, Macedonia, Montenegro, Moldavia, Holanda y Ucrania.

Aunque cada entidad focaliza sus reivindicaciones atendiendo a la situación concreta de su propio país, este año todos los organizadores han apoyado la campaña “Dignity for Lety!”, que reivindica el desmantelamiento de una explotación porcina en la población checa de Lety, situada en el mismo lugar donde hace 75 años existió un campo de concentración nazi dirigido exclusivamente a población romaní.

El caso de Lety

Aunque estemos inmersos en pleno siglo XXI, en la Unión Europea basada en los derechos humanos y sociales, existen estados que siguen comportándose con una tiranía completamente anacrónica contra el pueblo gitano. Hace ya decenas de años que los romaníes checos y del resto del mundo reclaman al gobierno de este país que traslade una granja de cerdos que se encuentra ubicada en lugar donde en 1942-43 existió un campo de concentración nazi exclusivamente para romaníes, el campo de Lety, situado a una hora al sur de Praga.

La existencia de esta granja de cerdos en el corazón de Europa no deja de ser un símbolo de menosprecio y odio que hoy día sigue existiendo hacia el pueblo romaní. Hasta la fecha lo único que se ha conseguido es la creación de un pequeño memorial al lado de la fábrica que recuerda lo que allí sucedió durante el régimen nazi, un memorial al que para acceder hay que recorrer media hora caminando sobre barro y hierva alta, un memorial que hiede a pocilga.

El racismo de estado conducido por el gobierno checo, un gobierno que irónicamente cuenta con un Ministerio de Derechos Humanos, no hace más que poner trabas a la recuperación de la memoria y la reparación de la dignidad de las víctimas. Para mayor inri, la granja cuenta con subvenciones de la Dirección General de Agricultura y Desarrollo Rural de la Comisión Europea.

El movimiento asociativo gitano, especialmente el juvenil, se ha unido al grito de clamor silenciado durante decenas de años de los hoy descendientes de las víctimas del campo de Lety; una comunidad que tiene que soportar con indignación la existencia de una granja de cerdos en el lugar donde perdieron a sus familiares.

El caso ha ganado una gran repercusión en los medios de comunicación, y se ha conseguido el apoyo de muchas personalidades del mundo de la cultura y política a nivel mundial. Nos gustaría afirmar que la campaña en favor de la dignidad de las víctimas ha conseguido remover parte de ese odio tan visceral que los nacionalismos del centro y este de Europa profesan por los romaníes, pero no podemos.

Hace ya más de un año que el gobierno checo anunció la compra de la granja, sin embargo, desde entonces no deja de pasar el presupuesto de compra de una partida a otra, y de un trimestre a otro, sin que acabe de ejecutarse esa compra. Este año se pretendía que el ROMA PRIDE sirviera para poder celebrar ya una simbólica victoria contra el racismo en Lety, sin embargo, la reivindicación prosigue.

 

*Imagen de Frantisek Bikár, www.romea.cz

Sobre el autor

Pedro Casermeiro Pedro Casermeiro
Pedro Casermeiro és llicenciat en Psicologia per la Universitat de Barcelona. És membre de la directiva de Rromane Siklǒvne i de la Fundació Privada Pere Closa. Pedro també es formador en llengua romaní i coordinador del “Museu Virtual del Poble Gitano a Catalunya”.

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