La Generalitat de Cataluña clausura la conmemoración institucional del 275 aniversario del proyecto de exterminio del pueblo gitano
A lo largo de este año, la Oficina de Igualdad de Trato y No-Discriminación de la Generalitat de Cataluña, con el apoyo de las entidades gitanas, ha desarrollado un conjunto de actuaciones para recordar a las víctimas de la orden de ‘Prisión General de Gitanos’ de 1749 y analizar los efectos del antigitanismo a la actualidad.
Por primera vez, y de forma oficial, la Generalitat de Cataluña ha puesto en marcha diferentes acciones y actividades para recuperar y reconocer la memoria silenciada y olvidada del proyecto de exterminio del pueblo gitano, el Barón Estardipen, y reforzar la lucha contra la antigitanismo por parte de las instituciones catalanas.
El departamento de Igualdad y Feminismos, mediante la Oficina de Igualdad de Trato y No-Discriminación, ha organizado diferentes actuaciones en todo el territorio catalán para acercar a la ciudadanía el capítulo más gris de la historia de pueblo gitano en Cataluña. Y es que este es un episodio de la historia muy poco divulgado.
En 1749, después de más trescientos años de presencia gitana en los reinos pre-hispánicos y miles de leyes tratando de reducir su particularidad cultural, los gobernadores decidieron exterminarlos encarcelando a toda la población gitana, separando a los hombres de las mujeres y a los hijos e hijas de sus madres, y obligándolos a trabajar como esclavos hasta su muerte.
Cataluña fue la segunda región donde más población fue encarcelada, detrás de Andalucía, con un total de 686. Las mujeres y sus hijos e hijas menores de siete años fueron recluidos en el Convento de San Agustín. Los hombres y chicos mayores de 7 años se destinaron a trabajos forzados en obras públicas.
El indulto no llegó hasta 1765 con el monarca Fernando VI, signatario la orden de exterminio, ya muerto. Se desconoce completamente cuántas personas consiguieron sobrevivir a dieciséis años de cautiverio y esclavitud.
Para facilitar la divulgación de estos hechos históricos, los jardines del Palacio Robert han acogido a lo largo de un mes una exposición con información detallada sobre el proyecto de exterminio con un especial énfasis en las vivencias de las mujeres.
También, con el objetivo de conocer mejor cómo impacta el antigitanismo en las mujeres gitanas y dar visibilidad en la lucha y el movimiento feminista gitano, se ha llevado la obra de teatro ‘No soy tú Gitana’ a las ciudades de Girona, Lleida, Manresa, Mataró y Tarragona. Este monólogo teatral desmonta el imaginario construido históricamente alrededor de la mujer gitana. Además de la escenificación, el público también pudo disfrutar de un debate con la protagonista, Sílvia Agüero, y diferentes representantes del movimiento asociativo gitano.
La clausura de los actos conmemorativos se iniciaron con una visita guiada a la exposición por parte de la consejera de Igualdad y Feminismo, Eva Menor Cantor, y la secretaria general del departamento de Igualdad y Feminismo y presidenta del Instituto Catalán de las Mujeres, Sònia Guerra López.
Seguidamente, Sònia Guerra abrió oficialmente el acto reclamando la importancia de los hechos y la necesidad de convertirlo en patrimonio histórico de Cataluña. “Esta fecha debe ser reflejada en la historia para difundir y para recuperar la memoria histórica, para reconocer el racismo y la violencia que se cometió contra el pueblo gitano y para sensibilizar a la ciudadanía para que esto no vuelva a pasar”.
A continuación, la abogada Pastora Filigrana realizó una ponencia en la que repasó como la historia ha dejado a las mujeres y los hombres gitanos en una situación de sistemática vulneración de los derechos sociales. “La historia pasada vive en nuestras realidades. De aquellas lluvias, estos charcos. Hay que conocer al pueblo gitano. Las situaciones de injusticias sociales que han sufrido son las que han llevado a la población gitana al lugar donde está”, apuntó Filigrana. La abogada acabó reivindicado que “para ser sujetos en igualdad de derechos no tienes porqué abandonar tu forma de vida e idiosincrasia, no tienes que dejar de ser gitano o gitana”.
A continuación, Pastora Filigrana participó en una mesa redonda acompañada de Paqui Perona, presidenta de la asociación de mujeres gitanas Rromane Glasurǎ (Voces Gitanas), Enerida Isuf, colaboradora de la Asociación Rromanipe’s, y Mariví Cortés, colaboradora de la entidad Espacio Escuela Dominical Undebel. La moderación de la mesa corrió a cargo de María Rubia, presidenta de la Asociación Intercultural Nakeramos. Entre las conclusiones de la mesa se encuentra que el feminismo gitano es diferente al feminismo mayoritario y occidental y que este encuentra su base en la resistencia de la mujer gitana en la lucha para sobrevivir a la persecución del estado y la sociedad en general. La mesa también reclamó que no se tiene que dejar de ser gitana para ser feminista, denunciando la falacia antigitana que apunta al pueblo gitano como un pueblo machista por naturaleza. Así, Mariví Cortés cerró la mesa citando a su propia hija: “Mi familia, mi padre, no me corta las alas, me las construye”.
Finalmente la consejera de Igualdad y Feminismo, Eva Menor, cerró el acto llamando la atención sobre la importancia de “conocer la verdad para entenderla y repararla”. “Tomar conciencia de la realidad nos permite transformarla y hacer justicia. A pesar de que nos hace conocer una parte muy oscura de nuestra historia, pero esto nos hace abrir camino a una historia mejor, a un futuro mejor”, concluyó la consejera.
