Arqueología experimental del cante gitano, una exposición para acercarse a la memoria profunda del flamenco
El pasado viernes 17 de abril, el Museu d’Història de Catalunya acogió la inauguración de la exposición Arqueología experimental del cante gitano, una propuesta impulsada por Rromane Siklǒvne que invita a pensar y a escuchar la historia del flamenco desde una propuesta antirracista y basada en la continuidad entre las músicas tradicionales indias y las gitanas.
La iniciativa parte de una idea muy clara y sugerente. Aplicar la arqueología experimental para comprender mejor la génesis de la música flamenca, rastreando sonidos, ritmos, maneras de cantar, memorias orales y formas de vivir la música que han perdurado a lo largo de los siglos y han cruzado fronteras. En este caso, el recorrido conduce hacia una raíz oriental, hacia el viaje musical que une la India con la península ibérica.
Pero el proyecto no nace solo del interés musicológico. Nace también de una necesidad social y cultural que busca combatir las narrativas que durante décadas han minimizado o, directamente, borrado la autoría gitana en la creación del flamenco. Rromane Siklǒvne sostiene que una de las formas del antigitanismo consiste precisamente en invisibilizar las aportaciones culturales del pueblo romaní y que, en el caso español, esa operación se ha hecho especialmente evidente en torno al flamenco, reduciendo a los gitanos a la categoría de grandes intérpretes de una música cuya creación se les niega.
Esa misma idea atravesó la mesa redonda celebrada tras los parlamentos inaugurales. Pedro Casermeiro, coordinador de Rromane Siklǒvne y moderador del conversatorio, explicó que el proyecto surgió tras detectar, en la historiografía del flamenco, “una línea muy clara de anular completamente la participación gitana”. Denunció que incluso los testimonios gitanos sobre el origen de los cantes fueron deslegitimados por no ajustarse a una lógica académica basada exclusivamente en la partitura escrita y en la noción convencional de autoría. Frente a eso, la exposición propone volver a escuchar, volver a comparar y volver a poner en relación músicas, contextos y memorias.
La inauguración dejó, además, algunas intervenciones especialmente significativas. Jordi Principal, director del Museu d’Història de Catalunya, celebró el valor de una propuesta que interpela incluso a la propia disciplina arqueológica. “La materialidad de este proyecto es la materialidad de los sonidos, la materialidad, si queréis, del espíritu”, afirmó. También defendió que la cultura es memoria, dignidad y una forma de poner en relación mundos que hoy pueden parecer separados, pero que históricamente han estado conectados.
En la misma línea, Jaume Romero, director general d’Acció Comunitària i Innovació Social del Departament de Drets Socials, trasladó el compromiso del departamento con las propuestas impulsadas por las entidades gitanas y situó esta inauguración en un momento especialmente significativo, pocos días después de la conmemoración del Día Internacional del Pueblo Gitano y de la presentación de la nueva estrategia catalana con el pueblo gitano. En su intervención puso de relieve que esa hoja de ruta incorpora como ejes vertebradores la cultura, la memoria y la lucha contra los discursos antigitanos, y expresó la voluntad institucional de seguir acompañando y empujando iniciativas que refuercen el reconocimiento y la presencia de la cultura gitana en el espacio público.
También Ismael Cortés, director del Instituto de Cultura Gitana, felicitó a los impulsores de la muestra por arriesgarse a explorar “la arqueología de una forma brillante y propia”, conectando la exposición con la dimensión transnacional del pueblo gitano y con una lectura del flamenco como lenguaje emocional, fronterizo y capaz de construir puentes entre culturas.
Desde una perspectiva europea, Željko Jovanović, presidente de Roma for Europe, destacó el valor de la política cultural de Barcelona y de Cataluña, subrayando que aquí siguen existiendo condiciones institucionales para acoger propuestas impulsadas por el pueblo gitano en museos y espacios públicos de primer nivel. En ese marco situó tanto esta exposición como la gran muestra que el propio Museu d’Història de Catalunya dedica actualmente al pueblo gitano, El pueblo gitano de Cataluña, historia y cultura. Jovanović apuntó que ese tipo de proyectos marcan un camino para Europa y expresó su deseo de que exposiciones de esta envergadura lleguen lo más lejos posible.
Una propuesta para mirar el flamenco desde otro lugar
La principal hipótesis de Arqueología experimental del cante gitano es que el cante tradicional indostaní ha marcado la génesis del cante flamenco y que, por ende, el pueblo gitano ha sido el portador, transformador y autor de esa génesis. Para mostrar esa hipótesis, los músicos Vignesh Melwani y Juan José Suárez han analizado vínculos entre la música india tradicional y el cante flamenco a partir de varios ejes, entre ellos la rítmica, la voz y sus texturas, la dimensión ritual del cante y la variedad melódica de los palos.

La muestra explora los vínculos entre la música india tradicional y el cante gitano para repensar el origen del flamenco desde una mirada experimental. @MHC (Pep Herrero)
La exposición plantea, por ejemplo, que ciertos compases del flamenco conservan estructuras asimétricas, cíclicas e hipnóticas que remiten a sistemas métricos de la música indostaní. También subraya afinidades en el uso de la voz, con timbres oscuros, rasgados, cargados de metal y expresividad, que en el flamenco funcionan como una marca de identidad y que encuentran ecos en distintas tradiciones del sur de Asia.
Otro de los núcleos de la muestra es la dimensión ritual del cante. Antes de los escenarios y de la institucionalización del flamenco, el cante fue “casa, fiesta, círculo, comunidad”. Y en ese espacio doméstico y sagrado, las mujeres ocuparon un lugar central como sostenedoras del compás, de la memoria y de la transmisión cultural. La exposición reivindica precisamente esa sacralidad cotidiana del cante gitano, ese momento en que la música deja de ser solo expresión estética para convertirse en comunión y en una experiencia colectiva compartida.
En un resumen muy breve, la exposición señala cuatro grandes ideas. El ritmo puede leerse como una huella histórica. La voz guarda una memoria técnica y emocional. El cante nace en un contexto ritual y comunitario. Y muchos de sus palos y giros melódicos solo se comprenden plenamente si se reconocen sus raíces orientales y la aportación decisiva del pueblo gitano.
La autoría gitana en el origen del flamenco
Para los autores de la exposición, no se puede hablar con rigor del origen del flamenco sin hablar de autoría gitana. El proyecto insiste en que el pueblo romaní, en distintos lugares de Europa, transformó músicas locales desde un bagaje propio marcado por el sentido del ritmo y de la melodía, por el virtuosismo técnico y por una forma particular de entender y utilizar la música. En España, sostiene la investigación, esa intervención fue decisiva para la aparición de lo que hoy conocemos como flamenco.
La mesa redonda permitió explicar al público el sentido de la investigación y su apuesta por releer la historia del flamenco desde la memoria gitana. @MHC (Pep Herrero)Durante la mesa redonda, Pedro Casermeiro apuntó además un elemento histórico clave. La emergencia pública del flamenco en la segunda mitad del siglo XIX coincide con la aparición del Código Penal y el fin de la legislación antigitana previa. Es decir, cuando el pueblo gitano empieza a recuperar margen para reunirse, expresarse y hacer música públicamente, aparece también el flamenco como fenómeno visible. Esa relación entre represión, silencio y posterior eclosión cultural forma parte central de la lectura que propone la exposición.
El conversatorio posterior a la inauguración reunió a los músicos Vignesh Melwani y Juan José Suárez, al dramaturgo Francisco Suárez y a Pedro Casermeiro como moderador. Más que una explicación académica al uso, fue un diálogo vivo sobre experiencia, herencia musical, espiritualidad y memoria cultural.
Vignesh Melwani explicó que el proceso de investigación conjunta les ha permitido dejar atrás lecturas superficiales o exotizantes para reconocer una proximidad profunda entre la tradición musical de la que procede su familia y el cante gitano. En su intervención subrayó tanto las afinidades técnicas entre ambas músicas como la cercanía cultural y espiritual que aparece cuando se comparan sus usos festivos, rituales y comunitarios.
Juan José Suárez explicó que esta investigación nace del cante vivido, de la voz, de la experiencia y de la memoria que sigue presente en quienes lo cantan. De ahí que hablara de una verdadera “arqueología de la experiencia”, una búsqueda que no se apoya solo en la teoría, sino también en el conocimiento que conserva la práctica musical.
Francisco Suárez, por su parte, convirtió la investigación musical en un relato mitológico capaz de hacer accesible al público la dimensión simbólica del proyecto. Su aportación se articula en torno a la figura de Dionysos, entendido como un dios hindú y un dios extranjero en Grecia, desbordante y transgresor, pero también como una presencia vinculada al éxtasis, al rito, al viaje y a la transformación. A partir de esta figura, Suárez explica el periplo musical del pueblo gitano.
En última instancia, la exposición no cierra una investigación, sino que abre un camino para seguir analizando y defendiendo la memoria musical gitana. Arqueología experimental del cante gitano se presenta también como una forma de revisar narrativas antigitanas heredadas y de dar valor a las aportaciones culturales del pueblo gitano.
La exposición es itinerante y podrá visitarse en el Museu d’Història de Catalunya hasta el próximo 30 de mayo, después visitará diferentes equipamientos culturales y comunitarios de Cataluña.

