Barcelona acoge la séptima edición de Diálogos por la Interculturalidad
La Fundación Secretariado Gitano, junto a la Fundación ‘La Caixa’ y el Club Roma, ofrecieron un riguroso espacio de debate sobre los retos a los que deben dar respuesta las políticas interculturales en la sociedad actual.
Diálogos por la Interculturalidad es una iniciativa que surge en 2018 y se ha ido consolidando para dar respuesta, a través de un espacio de debate, de diálogo y reflexión, a preguntas relacionadas con qué sociedad queremos y sobre el papel que puede jugar la perspectiva intercultural en la cohesión social y en nuestro desarrollo como sociedad. En sus siete ediciones, esta iniciativa ha contribuido a que se pueda activar un debate público sobre cómo se incorpora la interculturalidad a las distintas esferas de la sociedad en la que vivimos. Si bien, por un lado, en la sociedad actual crecen discursos excluyentes y se hace visible el miedo a la pérdida de valores tradicionales como consecuencia de la diversidad cultural, es también cierto que avanzamos a pasos agigantados hacia lo plural, lo diverso y lo diferente, y es ahí donde se quiere generar un debate que nos ayude a construir una sociedad que apueste por el respeto y la Igualdad de oportunidades y de Derechos.
Con estas jornadas se propone entablar un diálogo y un debate sobre la base de un lenguaje universal de ciudadanía, promoviendo la igualdad de derechos y favoreciendo las relaciones interculturales desde el respeto y la consideración a las distintas culturas. Una perspectiva intercultural que sirva también para contrarrestar procesos de exclusión, discriminación, desigualdad e invisibilidad de los grupos de culturas minoritarias, como la gitana.
La iniciativa está promovida por un partenariado formado por la Fundación Secretariado Gitano, la Fundación “La Caixa” y el Club de Roma en Barcelona.
Sara Giménez, Presidenta de la Fundación Secretariado Gitano y representante española ante el Comité Europeo contra el Racismo y la Intolerancia del Consejo de Europa, inició las jornadas enmarcando la importancia de incorporar la perspectiva gitana a las políticas interculturales. “Con estos Diálogos lo importante es continuar generando espacios de convivencia intercultural incorporando al debate la presencia social de una minoría históricamente asentada en España y en Europa con identidad cultural propia, como el Pueblo Gitano. Especialmente en este 2024 queremos que Diálogos por la Interculturalidad sea el pistoletazo de salida a la conmemoración de una fecha trascendental en la historia del Pueblo Gitano. El doce de enero de 2025 se cumplirán 600 años de su llegada a la Península Ibérica. Desde entonces y pese a seis siglos de historia compartida, el Pueblo Gitano siempre ha sufrido la desconfianza, persecución y rechazo generalizado. Aun así, es imposible imaginar la cultura española sin el componente gitano que forma parte de ella. Las situaciones de discriminación estructural que aún sufren las personas gitanas hacen imposible un modelo de convivencia intercultural tal y como proponemos en este espacio de debate”, compartió Giménez.
A las cinco en punto de la tarde, la bienvenida e inauguración estuvo a cargo de Jaime Lanaspa, Oficina del Club de Roma en Barcelona. Francesc Ventura, Fundación ”La Caixa” y Sara Giménez, Fundación Secretariado Gitano. Unas breves palabras que abrieron esta jornada de diálogo y se nos invitó a participar activamente en ellas a través de una serie de mesas de debate que fueron una delicia, en ocasiones, e interesantes en otras. Por cierto, pudimos escuchar las palabras del Papa Francisco que en un video dejó constancia de lo poliédrico de una España en donde el gitano y la gitana son parte importante, sustancial y definitoria de esa base social que se llama sociedad española.
Diálogos por la Interculturalidad siempre inicia el debate con una ponencia marco para, después establecer un diálogo. En ediciones anteriores se ha contado con ponentes de la talla de Sami Naïr, politólogo, filósofo y sociólogo francés, Shlomo Ben Ami, político, diplomático e historiador israelí, Daniel Innerarity, catedrático de Filosofía política y social, Ángeles Solanes, catedrática de Filosofía del Derecho de la Facultad de Derecho de la Universidad de Valencia, Najat el Hachmi, escritora, filóloga y activista por los derechos de las mujeres, y José Luís Trapero, Mayor de los Mossos de Escuadra.
En este nueve de diciembre de 2024 tenemos por primera vez a un gitano como ponente principal. Francisco Suárez Montaño, dramaturgo y director de escena de setenta y seis años con una valiosa trayectoria en el mundo del teatro, nos sedujo con una ponencia llena de sensibilidad, dotada de empuje y energía haciendo que los asistentes entendieran de la importancia de una construcción histórica propia, con nuestra propia voz, del paso y presencia del gitano y la gitana en Occidente. En palabras del propio Francisco:
“A estas alturas, y a mi edad, sigo preguntándome: ¿Cuál es nuestra verdadera historia? Y siempre, aunque no quiera contestarme, me respondo: nuestra historia es la Historia Universal de la Infamia. Sabemos que la historia de cada país, etnia o grupo social está condicionada por puntos de vista, interpretaciones interesadas o verdades inventadas, y que la palabra historia carece de significado y contenido si no está relacionada con lo otro, con los otros y la otredad.”
Una ponencia donde se nos reveló lo que todos sospechamos. “No existe nuestra historia gitana. Existe lo que otros han contado de nosotros en sus historias, y siempre desde la mirada de quien nos teme como una nociva invasión de indeseables. Por ello, no nos quedó más remedio que iniciar una constante dispersión y ocultamiento de nuestra identidad, propiciados por reiteradas persecuciones y premeditados genocidios. Durante tres siglos consecutivos, y sin que les temblara la mano, se firmaron 28 pragmáticas por los absolutistas Austrias y Borbones. Un acoso permanente que terminó promulgando la más adversa y cruel de todas ellas: La Gran Redada contra los gitanos en 1749”, compartía Francisco.
Tras la ponencia de Francisco Suárez, serían las seis y media de la tarde, empezaron a desarrollarse los debates donde los y las portavoces y el moderador asumieron el reto de dialogar y discutir sobre la interculturalidad. En la mesa de diálogo pesaba con contundencia algo de mal rollo, los 600 años de infausta convivencia en España marcada por la marginación, el odio y la cotidiana mirada de desprecio hacia el gitano y la gitana que hunde en la miseria a cualquiera. Algunas de las intervenciones en las mesas de debate nos ponían en la pista de esta situación de marginalidad y sentimiento de exclusión. Por otro lado, otras personas intervenían opinando que la labor más importante que nos queda por hacer a los gitanos y a las gitanas, y a una sociedad marcada por la interculturalidad, en una ciudad como Barcelona rebosante de culturas diferentes, es nuestra obligación de crear espacios donde las diversas identidades vayan ocupando espacios cada vez con mayor naturalidad y confianza. Identidades que se canalicen de una forma habitual hacia la construcción de una sociedad necesitada de co-identidades.
Lita Cabellut, pintora gitana y artista multidisciplinar que trabaja con óleo sobre lienzo. Una de las pintoras más cotizadas y creativas en lo contemporáneo del arte que por motivos de agenda no pudo asistir personalmente al Palacio Macaya de Barcelona, utilizó el prodigioso streaming que obró el milagro de verla, escucharla y sentir su presencia. Una conversación con Sara Giménez por videollamada en la que las dos reflexionaron acerca de lo multicultural y la interculturalidad que es necesaria para gestionar la amalgama en la que estamos inmersos.
Eduardo Manzano, profesor de Investigación en el Instituto de Historia del CSIC y profesor en la Universidad de St. Andrews en el Reino Unid0, hizo referencia a diversos estudios sociológicos concluyendo que en el conjunto de la sociedad española se mantiene de manera muy arraigada una imagen social negativa hacia el gitano y la gitana.
Pilar Távora, gitana directora, productora y guionista de cine, teatro, televisión y flamenco habló con mucha pasión del Flamenco, de la indudable creación que el gitano y la gitana lograron incorporar como gesto cultural a la sociedad española a mediados del siglo diecinueve.
Y un excelente moderador fue Josep Ramoneda, periodista y profesor de filosofía contemporánea en la Universidad entre 1975 y 1990, y actual director de la “Escola Europea de d’Humanitats”. Fue el encargado de poner principio y fin a la mesa de debate con unas apreciaciones y comentarios que daban sentido y redondez a las ideas e intervenciones que se dieron.
Con estos estupendos mimbres se cerró la jornada, serían las siete cuarenta y cinco de la tarde, con la presencia y la palabra de Ángel Gabilondo, Defensor del Pueblo y, por cierto, doctor en Metafísica, se clausuró este tiempo de encuentros, palabra y pensamiento. Nos habló con mucha simpatía acerca de lo que es “el otro”, “los otros”, “los nosotros” y “los ellos” en un intento de referenciar filosóficamente la dimensión de estos conceptos.
Tras las palabras de don Ángel, fue doña Lela Soto y un excelente guitarrista acompañante quien nos hizo disfrutar de un cante gitano sobrio y sentido, moderno y antiguo, de limpia voz y dulzura gitana. Dijo desde la primera letra que cantó: “Te lo decía yo, que pronto se acabaría. En la casita de los pobres, poco dura la alegría”.
Creo que no hubo final mejor para estos Diálogos por la Interculturalidad que pensar, después ya en la calle, paseando de vuelta a casa por el Passeig de Sant Joan, en esta letra. Hablar con la familia y amigos de lo que esa letra sigue significando en nuestras vidas: un presente continuo que deberemos cambiar todos y todas para conseguir que el reino de la alegría sea también el lugar, el topos –permítaseme el griego a estas alturas de la película- del pobre, del desplazado, del migrante, y de un gitano que aún vive en los límites externos de la sociedad del bienestar. Porque la interculturalidad está siempre en proceso de desarrollo y creación, esa es su naturaleza, con el objetivo de que las sociedades marquen límites al desprecio, al racismo y a la xenofobia que inunda y arrecia nuestra vieja y amada Europa. Unos límites que han de ser superados desde la cultura y la educación, desde el arte y las escuelas en un forzoso esfuerzo al que nos invitaron todos y todas las personas que intervinieron en esta jornada, y que hicieron pasar una tarde estupenda poniéndonos en conciencia del enorme trabajo que queda por hacer como individuos, como ciudadanos y ciudadanas, y desde la Instituciones públicas y privadas.
Para ir cerrando esta crónica quiero volver a escuchar las palabras de Francisco Suárez. Nos decía: “Ahora aprovecho la ocasión que se me brinda para alentar y pedir a los gitanos y gitanas que han tenido la oportunidad de acceder a una relación más limpia con los otros, por sus estudios, preparación y vivencias, a dar testimonio de nuestra historia. La historia, todos la sabemos, se reescribe y tenemos en nuestras manos el poder y la voluntad de hacerlo. Decía antes que las historias oficiales, muchas de ellas y no pocas, están basadas en verdades inventadas y en hechos convenientes. Hagámoslo también nosotros, del mismo modo y con el mismo derecho que ellos. Contribuyamos, con sabiduría y aliento, a poner en el mapa de la historia nuestra verdad, aunque sea una verdad inventada. Para empezar solo se necesitan dos sencillas cosas: crear un formato científico-historiográfico de todo ello, y por otro lado, darnos cuenta de que la interculturalidad necesita de nuestra aportación para que los libros de texto lleguen a las escuelas, institutos y universidades y nuestros chavorrillos y chavorrillas puedan decir con valentía que tienen la asignatura de Historia Universal de los gitanos y de las gitanas. ¡¡Adelante!! Creo que ahora es el momento. Después de s – e – i – s – c – i – e – n – t – o – s años en España, y con la preparación académica de nuestras jóvenes, ya esa fruta está madura para su cosecha.”
Una tarde donde la generosidad, y la responsabilidad, de la Fundación Secretariado Gitano, el Club Roma de Barcelona y la Fundación “La Caixa” nos permitieron respirar aires favorecedores, vientos favorables para el viejo viaje por andarse que nos lleva a todos y a todas a un lugar siempre incierto y en permanente construcción.
*Imagen de la Fundación Secretariado Gitano
