La comunidad gitana de Sabadell se manifiesta por un despido laboral discriminatorio
Más de cincuenta personas protestaron el pasado sábado ante el supermercado Consum del Mercado Central de Sabadell por vulnerar los derechos laborales y despedir a una joven por ser gitana.
“¡Que lo limpie la gitana, que están acostumbradas!”, “Seguro que tu familia se dedica a la droga y este trabajo es sólo una tapadera”, “Gitana de mierda, no vamos a parar hasta que te echen”. Estos eran los comentarios que Tatiana debía escuchar de sus compañeras de trabajo diariamente.
La joven empezó a trabajar en el supermercado Consum el pasado verano y al poco tiempo le hicieron un contrato laboral indefinido. Tatiana debía trabajar en las secciones de panadería y frutería. Allí tenía una compañera que la acompañaba y la formaba. Sin embargo, cuando esta compañera no estaba con ella, todo se convertía en una pesadilla. El resto de compañeras de sección le hacían la vida imposible, la acosaban, la vejaban, la insultaban y después se quejaban a sus superiores de que Tatiana no realizaba bien sus tareas.
Tatiana también explica que cuando su encargada se enteró que era gitana, su trato hacia ella cambió y empezó a ser muy esquiva y evitar comunicarse con ella. La presión que sufría en su puesto de trabajo, sumió a Tatiana en una depresión, motivo por el que tuvo que coger una baja laboral.
Una vez recuperada y dispuesta a ejercer su derecho al trabajo, a pesar del continuo maltrato recibido por sus compañeras, Tatiana se reincorporó a su puesto laboral. Sin embargo, seis días después de su vuelta, la joven fue despedida por la cadena de supermercados.
Tatiana se queja que aún no conoce el motivo de su despido, que nadie le ha dado ninguna explicación, y también lamenta que nadie de la dirección del supermercado se haya interesado por su situación ni le hayan dado la oportunidad de explicar el maltrato que ha tenido que vivir en su puesto de trabajo.
La joven, rápidamente, buscó el apoyo del mundo asociativo y del Plan Integral del Pueblo Gitano y, un día después de su despido, organizó una manifestación antirracista en las puertas del supermercado. Hoy lunes por la tarde, Tatiana, arropada por su familia y por el movimiento asociativo, explicará lo sucedido a la alcaldesa de su localidad y tratará de implicar al Ayuntamiento de Sabadell en la lucha contra el racismo, especialmente en el ámbito laboral.
Tatiana explicita que no quiere ningún tipo de indemnización, sólo que le paguen los salarios atrasados, pero sobre todo, reclama que “esto que me ha sucedido a mí, no le pase a nadie más”.
Lamentablemente, la situación que afronta Tatiana es mucho más frecuente de lo que desearíamos en una sociedad democrática. En la última encuesta de la Unión Europea sobre discriminación con la población romaní, más del 51% de los gitanos y gitanas entrevistadas indicaron haber sufrido discriminación racial en los últimos 5 años en ámbitos como el acceso al empleo y a la vivienda. Además de vulnerarse los derechos básicos de las personas gitanas, uno de los principales problemas, que apunta la encuesta, es la ausencia de denuncias y la subsecuente ausencia de reparación de daños, ya que tan sólo un 5% de los encuestados presentaron una denuncia o reclamación.
Actualmente, Tatiana estudia cómo proceder a nivel jurídico para presentar una denuncia, pero también está buscando apoyos para hacer su caso visible socialmente y contribuir, así, a concienciar a la sociedad, ya que casos como el suyo son tan solo la punta del iceberg de un racismo históricamente arraigado en toda Europa que ha provocado, y provoca, la sistemática exclusión de la población gitana.
