Acto en el Palau Robert para abordar el Antigitanisme de género y la lucha feminista de las mujeres gitanas
El pasado 27 de noviembre se llevó a cabo en el Palau Robert de Barcelona un acto que pone sobre la mesa una cuestión que cada vez se hace más eco entre la comunidad gitana: El Antigitanismo de género.
El antigitanismo es un fenómeno complejo, que alcanza diferentes esferas y ámbitos de vida entre las personas gitanas y que, desgraciadamente, condiciona negativamente sus posibilidades.
Las persones gitanas llevamos algunos años analizando el término, poniendo encima de la mesa sus consecuencias, buscando el reconocimiento conceptual de instituciones, academia y sociedad. Y ahora que parece haber calado, al menos en parte de ella, podemos profundizar en la complejidad del concepto, en sus diferentes formas y en cómo, a veces, se convierte en otra variable que multiplica las desigualdades y divide las opciones y posibilidades en cuanto a derechos.
En esta línea, las entidades Rromanipe’s (Gitanidades) y Rromane Glasurǎ (Voces Gitanas) proponen en la semana del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia hacia las Mujeres, un acto para hablar de la doble violencia que sufren las mujeres gitanas: para ser mujeres y para ser gitanas. Para hablar de la falta de reconocimiento y dificultad de crear alianzas con movimientos feministas que huyen de la diversidad. Para decir que las mujeres gitanas, en definitiva, también sufren violencia por ser gitanas y quieren poner nombre a esto: Antigitanismo de género.
El acto lo inauguraron Enerida Isuf, de Rromanipe’s, y Paqui Perona, de Rromane Glasurǎ. Ya en su discurso de bienvenida dejaron frases tan contundentes como: “Gracias a las mujeres gitanas, el Pueblo Gitano ha podido sobrevivir. Las mujeres gitanas han sido el motor de la supervivencia de nuestro pueblo”.
Seguidamente, tomó la palabra Eva Baró, presidenta del área Feminismos e igualdad de la Diputación de Barcelona. Baró habló de la importancia de generar políticas públicas que tengan en cuenta la diversidad existente entre las mujeres y para que los prejuicios con los cuales cargan algunos grupos o colectivos minoritarios no tengan un impacto de género que perjudique, todavía más, sus derechos. Y reconoció que las administraciones públicas todavía tienen algunas “deudas pendientes” a los cuales dar respuesta.
Para cerrar la mesa inaugural, Tania Vergés, consejera de Igualdad y Feminismos de la Generalitat de Cataluña, empezaba su discurso reconociendo el trabajo realizado por las entidades y, sobre todo, por las mujeres gitanas para conseguir hacer camino en el reconocimiento del feminismo romaní sin haber tenido apenas recursos, visibilidad o representación institucional. Comentó que esta jornada se brindaba como una “oportunidad de generar espacios de alerta” en los cuales poder escuchar de primera mano las necesidades y realidades a las cuales se enfrentan las mujeres gitanas, en muchas ocasiones contra la administración. Por lo que, la formación de profesionales en antigitanismo de género se convertía en un elemento indispensable en la búsqueda del reconocimiento e igualdad de las mujeres gitanas para, en definitiva, reconocer los feminismos, en plural, entendiendo la diversidad existente.
Una vez finalizada la mesa inaugural, se daba paso a la primera mesa propuesta para la jornada. Una mesa conformada por Tamara Clavería, responsable de AMUGE Elkartea, Yanire Goikoetxea, también de AMUGE Elkartea, Verónica Yazmín García Morales, doctora en Derecho Administrativo por la UB, Enerida Isuf y Paqui Perona. La moderación corrió a cargo de Tatiana Font.
En la primera parte de este panel, Tamara Clavería y Yanire Goikoetxea mostraron los resultados de una campaña de sensibilización diseñada por AMUGE, llevada a cabo en diferentes centros comerciales del País Vasco, con la que demostraban la persecución sufrida por las mujeres gitanas en estos espacios.
“Estas persecuciones son solo una muestra del que las mujeres gitanas sufrimos en nuestro día a día”, comentaba Tamara Clavería. “Las razones de esta persecución se remontan al origen del Pueblo Gitano y se reducen a la construcción que la sociedad se ha hecho y se hace de nosotros”, continuaba Yanire Goikoetxea.
Este espacio redundó en la construcción de los prejuicios y estereotipos que la sociedad tiene de las personas gitanas, en como la sociedad nos interpreta y responde a nuestra existencia. Por el que comentaron la necesidad de generar narrativas de deconstrucción de este imaginario colectivo, con el apoyo de políticas públicas específicas y alianzas con otros colectivos discriminados.
En el segundo panel, con una representación y perspectiva más institucional, participaron Manuela Fernández, responsable del Organismo de Protección y Promoción de la Igualdad de Trato y la no Discriminación de la Generalitat, Sandra Heredia, responsable Plan Integral Pueblo Gitano de Cataluña, Eva Baró, Èlia Soriano Costa, directora ejecutiva del Instituto Catalán de las Mujeres, y Ana Bocio Sanz, subdirectora General Promoción de Salud del departamento de Salud de la Generalitat. Todas ellas moderadas por Luisa Montero.
En este segundo espacio, se habló de la necesidad de implementar estrategias de reconocimiento, de escucha y proximidad para conocer las diferentes realidades en las cuales viven las mujeres y poder dar una respuesta efectiva por parte de la administración pública, huyendo de la categorización de feminismos en grado de importancia. Porque no debe haber feminismos de segunda.
Durante todo el acto pudimos observar como los argumentos y soluciones propuestas giraban en torno a la escucha, el entendimiento y aceptación a través del reconocimiento de la diversidad. Se puso sobre la mesa la necesidad imperiosa que la Administración reconozca un trato desigual y discriminatorio y poniendo herramientas de reparación para, posteriormente, diseñar políticas que puedan dar resultados a una situación de vulneración de derechos histórica.
Porque las mujeres gitanas reclaman también espacio, su espacio, en una lucha feminista que tendría que tener en cuenta las diferentes situaciones de vida y, en definitiva, la diversidad existente.
Para concluir, utilizaré unas palabras que se citaron en el acto y que, considero, dan respuesta a la situación en la cual estamos inmersos:
“Si odiamos, todos perdemos. Si estimamos, nos enriquecemos”.
Filomena Franz, mujer gitana escritora, superviviente del genocidio gitano cometido por el nazismo durante la II Guerra Mundial.
*Imagen de cabecera de @Facebook Associació Gràcia
