La Rumba Catalana aterriza en forma de documental en la Rambla de las Flores
El pasado jueves 21 de septiembre, en las puertas del emblemático Palacio de la Virreina, se presentó el proyecto comunitario ‘Rumba Zivindorri’, una serie documental que pretende compilar la historia, el presente y el futuro de la rumba catalana.
Y es que “Rumba Zivindorri”, que en lengua romaní significa “rumba viva”, es una iniciativa que nace de forma cooperativa entre La Vecinal TV, medio de comunicación que trabaja desde los barrios y que funciona como una red de televisión comunitaria; Carabutsí, asociación que favorece la dinamización, difusión y preservación de la cultura de la comunidad gitana residente en Cataluña; y el programa Cultura Viva del Ayuntamiento de Barcelona, impulsado por el Instituto de Cultura de Barcelona.
El acto fue presentado por Sam Mosquetó, quien la bienvenida y las gracias por el aforo tan numeroso. Sam compartió la voluntad de hacer llegar este trabajo a todo el territorio catalán y ofrecer, así, visibilidad a toda la diversidad de artistas y grupos rumberos. En este sentido, enfatizó que esta propuesta “nace con la intención de fomentar la rumba catalana”. “La idea de este proyecto piloto es poder realizar una serie documental que permita comprender el estado actual de la rumba catalana desde una mirada comunitaria, y para descubrir las raíces y los orígenes de la Rumba Catalana”, expuso el líder de Carabutsí.
Después de presentar a todos los participantes del proyecto, y sin más preámbulos, se dio paso a la reproducción del documental en el corazón de la Rambla de las Flores.
El audiovisual tiene una duración próxima a los treinta minutos, treinta minutos cargados de historia, de arte, gitaneidad, cultura y, sobre todo, de rumba. El cortometraje se adentra en las profundidades de la Rumba Catalana, en sus orígenes, en sus protagonistas, en la fiesta, la pasión, en la calle de La Cera y en el ventilador.
El objetivo del documental es acercarse a la Rumba Catalana desde una mirada histórica, haciendo un viaje atrás a través del tiempo y rememorando a los artistas y las canciones más significativas.
La proximidad y calidez del documental hace aflorar todo tipo de emociones, desde la alegría hasta la melancolía, recordando a referentes que ya no están. Pero, sobre todo, es un documento cargado de esperanza hacia un género que hace tiempo perdió el papel capital que jugaba en las fiestas populares.
Como broche final a la velada, no faltó la música en directo de Peret Reyes, Sam Mosquetó y las generaciones más jóvenes, que, al son de una colorida Rumba y un imperfectible ventilador, despidieron el acto como se mereció.
