HISTORIA

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Extremadura

Gitanos extremeños

Queda ya muy distante en el tiempo la llegada de los primeros rom que, procedentes de la lejana India, se establecen durante el siglo XV en la Península Ibérica, antes de la constitución del Estado español. Muchas de aquellas familias que declaran peregrinar a los santuarios cristianos pasan por el de la Virgen Negra de Guadalupe y deciden quedarse en las ricas y hospitalarias tierras de Extremadura.

Extremadura fue para los gitanos y gitanas «Morochandé», tierra de pan, tierra compartida por todos los extremeños. Dicho en caló, Morochandé es, desde el siglo XV, sinónimo de amor gitano por el paisaje y el paisanaje de Extremadura.

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Feriantes en un trato. Extremadura, principios del siglo XX. Colección FAGEX. ↵

La situación de los primeros grupos de gitanos que pasaron por Extremadura sería similar a la que se vivió en otros lugares: visto bueno, salvoconductos y protección por parte de algunos nobles locales. Esta protección, que en principio puede estar avalada por la satisfacción de estar al lado de personajes «exóticos», se mantendrá, aunque no siempre, cuando empiecen las persecuciones, seguramente por intereses comerciales: una de las actividades que más identificaba los gitanos era la de marchante de ganado o feriante, fundamentalmente de caballos, mulas y asnos que, por otra parte, en el ámbito de la ganadería de Extremadura era la menos numerosa. Considerando por un lado la importancia de estos animales por las fabricantes y vendedores de adornos, para los fabricantes y vendedores de carros, para los desplazamientos en las fincas y para las labores del campo y, por otra parte, que los caballos tenían un especial interés por el servicio que hacían en el ejército, no es extraño que interesara poder conseguir estos animales a través de los gitanos.

Respecto al asentamiento de los gitanos en las ciudades, se pasa de la obligación de instalarse de forma estable en alguna de ellas o, como alternativa, vivir al servicio de un señor, a prohibirles fijar su residencia en lugares con menos de mil vecinos (pragmáticas del año 1499 de los Reyes Católicos y de 1619 de Felipe III). Encontramos algunos datos de los gitanos que vivían en Extremadura durante este periodo. Su situación queda reflejada en una respuesta que, en el año 1572, el corregidor de Trujillo dio a una carta del rey en la que después de informar que numerosos gitanos habían huido, ofrece la siguiente información sobre los gitanos de Mérida: cinco gitanos «con casas pobladas que no vagando» y otros cinco que fueron enviados a galeras por «egipcianos».

Pocos años después, en 1600, se registran en los libros de acuerdos municipales de Mérida peticiones de vecindad de Juan Maldonado, Gabriel Maldonado, Francisco Maldonado, Juan Herrero y Domingo Soto, «gitanos que a esta ciudad le han pedido para el tiempo que fuera la voluntad de la ciudad y dando fianzas primero”. El ayuntamiento acuerda concederlas. Sin embargo, en 1617, ante las peticiones de vecindad de los que dicen ser hijos y nietos de Juan Maldonado, acuerda que «se les notifique que salgan, pues, de la ciudad bajo pena de las pragmáticas». El motivo que se refleja en las actas de esta negativa es que «llegan muchos gitanos a esta ciudad diciendo que son sus hijos».

A partir del siglo XVI, en algunas ciudades, los gitanos se concentraban en determinadas calles o barrios que se llamaban gitanerías.

Estaban situadas en las afueras de las ciudades, como la Callejuela de los Gitanos de Mérida, desde donde desaparecen para irse hacia otras zonas de las ciudades a mediados del siglo XVII. Esto fue debido a la Pragmática de 1633 de Felipe IV, que les impedía salir de las ciudades donde vivían pero que, a la vez, les obligaba a que «salgan los susodichos de los barrios donde viven con el nombre de gitanos y que se dividan y mezclen entre el resto de vecinos… «

Nuevamente las pragmáticas de Felipe V de 1717 y 1746 obligan a los calós a vivir en 40 ciudades concretas, número ampliado más tarde hasta 60. En 1746, en los archivos del Consejo de Castilla había una relación de 881 familias establecidas en 54 poblaciones, 5 eran de Extremadura, de Plasencia había 10 familias, de Cáceres 9, de Trujillo 7, de Villanueva de la Serena 5 y de Zafra 8.

El año 1788, los justicias hicieron un informe donde constaba el asentamiento de 631 gitanos residentes en Extremadura, entre los que figuran trece chicos escolarizados y otro, Nicolás Vargas, que hacía de monaguillo en los Santos de Maimona.

Durante el siglo XIX, muchos gitanos extremeños piden al Consejo que les permita dedicarse sin problemas a la compra y venta de caballerías. Algunos ejemplos son: José Vargas, vecino de Zafra; Antonio Saavedra, agricultor y marchante de ropas de Almendralejo; Diego de los Reyes, agricultor y hostelero en Fuente del Maestre; José Saavedra, agricultor y comerciante de «grano, aceite y géneros del Reino» en Aceuchal; Tadeo Vázquez, «campesino y hacendado» en Aceuchal; Gonzalo de Vargas, agricultor y arriero en Alange; Pedro Saavedra, agricultor y transportista de grano en Villafranca de los Barros; Celedonio Montaño, también de Villafranca y dedicado a la agricultura con explotación propia y a la venta de géneros.

Todos ellos argumentaban que la conducta «de los que obran mal y con engaños» no debe atribuirse al resto de gitanos.

Asimismo, otras familias gitanas se van acercando a las ciudades que tenían crecimiento poblacional. Se instalan en las periferias y se tiene referencias de sus peticiones de vecindad gracias a los libros de acuerdos municipales.

El período que va entre 1850 y 1950 se puede considerar «la época dorada» para los gitanos extremeños, ya que es el único momento de su historia en la que pueden dedicarse libremente al comercio de ganado, lo que les permite alcanzar, en muchas zonas, un gran nivel económico y un importante «prestigio social» por el desarrollo y control de los recursos de ganado.

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Gitano domador de caballos. Extremadura, inicio del siglo XX. Colección FAGEX. ↵

«Para toda la zona de Barros, en la Serena, el Tajo, en toda la línea de Portugal, se asentaron las» casas «de más prestigio y riqueza de la sociedad gitana: Tío Cayetano y Tío Burrino en Talavera la Real, Miguel Habanero en Olivenza, los Chobos y el Tuto Santos de Maimona, Pisón, Tío Antonio el Pijín y el Tío Fiñán en Almendralejo, José el Negro de la Albuera, Tío Mateo de Saavedra de Fuente de Cantos, Tío Juan Antonio en Villalba, José Molina en la Torre de Miguel Sesmero, Tío Cano y Dámaso de Alemdral, Tío Juan Manuel de Valverde de Leganés, Tío Miguel Saavedra y Tío Paco Montaño en Santa Marta de los Barros, Tío Emilio y Francismo de Alconchel, Barrunta y Miguelón en Mérida, Juan Cachapín de Olivenza, el Mellao de Cheles, los Celedonios y Motos en Granja de Torrehermosa, los Pitulines en Fregenal de la Sierra, Tío Daniel en Villanueva de la Serena, los Sombrerones de Don Benito, Tío Quilino y Tío Africano de Badajoz, Tío Manuel Maza de la Roca, el Lápiz y los Piticas y el Moreno de Cáceres, los Andaluces de Monasterio, Tío Gabriel de Santa Olalla, los Periquitos de Puebla de la Calzada, etc. Esta espectacular ascensión económica hizo que aumentara el prestigio y la aceptación social. Su fama ya es leyenda. Transmitida de padres a hijos, se mantiene viva entre los gitanos y payos. Sus nombres pertenecen a la historia de los extremeños.”

En estas circunstancias y ya completamente asentados, les llega un nuevo revés histórico. En este caso no se trata de nuevas pragmáticas, sino de la propia evolución de la sociedad que hará que los gitanos vuelvan a quedar marginados: la industrialización y, sobre todo, la mecanización del campo acabarán, al menos de manera general, con su mercado de ganado de Extremadura así como con el resto de ocupaciones relacionadas y de las que vivían dos tercios de la población gitana extremeña.

De la misma manera que pasó con una gran parte de la población rural extremeña, un buen número de gitanos no tuvo suficiente capacidad ni suficiente suerte para adaptarse a las nuevas realidades laborales y, ante la pérdida de protagonismo de los oficios tradicionales, van quedando relegados a ocupaciones subalternas. Muchos tuvieron que emigrar: será el inicio de un nuevo éxodo para muchas familias que llegaron a las grandes ciudades del norte con la esperanza de mejorar su situación que, hasta aquel momento de crisis había sido objetivamente buena e incluso en algunos casos, excelente.

Algunos de estos gitanos, aturdidos por el nuevo escenario, tuvieron que refugiarse en las barriadas periféricas de los cinturones industriales de las grandes urbes e, incluso, en zonas de chabolismo. Pero algunas otras familias, aunque a duras penas, lograron hacerse un espacio en la tierra de acogida, con oficios y viviendas a la altura de su valía.

No todos tuvieron la misma suerte. A la hora de buscarse la vida, muchas de estas familias encontraron dos filones fundamentales: la venta ambulante y la hostelería. Ambas ocupaciones tienen dos características esenciales para entender porque son tan queridas por algunos gitanos: están ligadas al concepto de eventualidad y de itinerancia y posibilitan -en el caso de la venta ambulante de manera claramente- el hecho de trabajar de manera autónoma. En la época del desarrollo y del boom turístico de las costas mediterráneas son muchas las familias gitanas de origen extremeño que se inician entonces en la venta ambulante y la hostelería.

Actualmente, muchas familias de estos 15.000 gitanos extremeños están definitivamente asentadas: unas consiguen trabajos estables o crean pequeños negocios (principalmente de venta ambulante), otros han encontrado un lugar para establecerse en las costas catalanas y baleares (entre otros lugares), aunque añoran su tierra y su corazón les lleva cada año a refrescar las relaciones de parentesco y de amistad en las ferias y romerías extremeñas. No se puede olvidar que, lamentablemente, hoy en día todavía hay un importante número de familias que viven en situaciones extremas: desestructuración, pobreza, marginalidad…

Sin duda, la historia del pueblo gitano ha marcado los gitanos y gitanas de hoy en día. En general y en muchos aspecto, no es comparable la situación de los gitanos con la del resto de la población: en cuanto a la formación, al índice o calidad de vida, a la imagen social, a la participación social, la pérdida de valores, la falta de reconocimiento y apoyo para el desarrollo de su identidad cultural… hace que entre otras cuestiones aún les quede por recorrer un largo camino para conseguir la equiparación, a todos los niveles, con el resto de ciudadanos.

Han sido más de quinientos años de acogida, persecución y convivencia, durante los cuales las diferentes culturas han generado formas de vida que, hoy en día son, en gran medida, comunes en la población extremeña.

La música, la gastronomía, las fiestas… reciben en Extremadura numerosos préstamos netamente gitanos: los jaleos y los tangos, la Feria Chica de Mérida, la Romería de la Virgen de los Remedios… son aportaciones propias del mestizaje cultural del pueblo gitano. Y también debemos hacer referencia a la historia económica de Extremadura, donde el comercio de ganado y los rodeos tradicionales son el origen de eventos tan importantes como las actuales ferias de ganado de Zafra.

La participación de los gitanos en las ferias extremeñas es una aportación más a la historia, la economía y la cultura de Extremadura:

  • La Feria de San Miguel, actualmente Feria Internacional de Ganado y del Campo Extremeño, que se celebra en Zafra del 2 al 7 de octubre, se remonta al siglo XV, y en el Rodeo Tradicional (donde los gitanos han desarrollado un papel capital) han tenido su exponente económico y cultural más profundo.
  • La Feria Chica de Mérida o Feria de los Gitanos se celebra después de la de Zafra, alrededor de los días 9 y 11 de octubre y es un importante punto de encuentro y de relación entre los gitanos y las gitanas de Extremadura residentes dentro y fuera la región que, por estas fechas, viajan en gran número hasta Mérida.
  • Las ferias de la provincia de Cáceres que son importantes para los calós son las de la capital de la provincia y las de las localidades de Miajadas, Plasencia, Trujillo, etc.
  • Badajoz, a la orilla del Guadiana y en la frontera con Portugal, es la ciudad más poblada de la región. Desde hace mucho tiempo, aquí viven la mayor y más diversa población de gitanos y gitanas de Extremadura. En su plaza Alta (maltratada por los siglos, pero poco a poco recuperada para la convivencia) Badajoz tiene el espacio físico más querido y reconocido por los calós extremeños. Su Feria de San Juan también es una de las manifestaciones populares más profundamente arraigadas entre los gitanos de Extremadura.
  • La Romería de la Virgen de los Remedios se celebra el último fin de semana del mes de Octubre en la ermita de la Virgen de los Remedios de Fregenal de la Sierra. Es una iniciativa de un grupo de gitanos que, en 1967, asistieron a un encuentro de gitanos con el papa en Pomezia (Italia).

(…) Para llegar al grado de convivencia alcanzado ha sido necesario que en España se completara un proceso democrático y de apertura al mundo que consagra la Constitución española de 1978. El Estatuto de Autonomía y las leyes y normas con las que se constituye día a día la Unión Europea reconocen a los calós como ciudadanos extremeños y europeos de pleno derecho.

La identidad gitana se hace presente en la historia extremeña compartiendo valores culturales y costumbres arraigadas entre las gitanas y los gitanos.

Antonio Gómez Alfaro. “Datos sobre la historia de los gitanos en Extremadura” (edición fotocopiada).
Francisco Suárez. “Gitanos extremeños”. Quadernos Populares, nº5 Consegería de Educación y Cultura de la Junta de Extremadura.
José Francisco Gras, RED “Formación  y Desarrollo”. Estudio Preliminar del Pueblo Gitano Extremeño. Promovido por la Consegería de Bienestar Social, 1999-2000 (edició fotocopiada).
Este artículo es un fragmento del original “Gitanos de Castilla La Mancha” del proyecto “Maj Khetane”. Maj Khetane significa “más juntos”, en lengua romaní, y es un recurso didáctico interactivo presentado en un formato multimedia y concebido por Jesús Salinas. Maj Khetane es un material de consulta que se ubica en una concepción de la educación intercultural y los materiales didácticos que presenta son una pequeña enciclopedia sobre el mundo gitano, estructurada en los siguientes bloques: Historia, Cultura, Manual de Conversación en Romanó, Actividades, Cuento, Historietas, Recursos didácticos, Recursos gráficos.
Escrito por Jesús Salinas.
Con la colaboración de Antonio Gómez Alfaro y el Movimiento Asociativo Gitano de Extremadura.