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HISTORIA

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Navarra

Los gitanos en Navarra

El siglo XV

El Camino de Santiago fue una vía muy utilizada por los gitanos del norte de Europa que se establecieron en nuestro país. El primer documento que deja constancia de la presencia de los gitanos en Navarra es, precisamente, de esta época. Se trata de una donación hecha en 1435 por la reina Doña Blanca a Tomás, conde de Egipto Menor, que pasaba por allí con su grupo. La reina le recibió en Olite. Este grupo de gitanos había recibido, diez años antes, un salvoconducto real del rey Alfonso V en Zaragoza.

La llegada al trono de Castilla y Aragón de los Reyes Católicos supuso la implantación, en estos reinos, de una política de homogeneización cultural y religiosa que tuvo grandes consecuencias para los grupos étnicos minoritarios.

El siglo XVI

El texto legal más antiguo que prohíbe la estancia de los gitanos en Navarra es de 1549 y se «pide a las Cortes de Tudela que una vez encontrados dentro de Navarra se les dé 100 azotes y se les expulse”.

En las Cortes de Estella del año 1533 y en las de Pamplona del año 1599, se reglamenta la necesidad de cuidar, vigilar y guardar las ermitas, ya que servían de refugio a los vagabundos y gitanos que pululaban en gran número por todas partes.

En 1569 se dicta una ley que intentaba buscar un criterio de diferenciación entre los verdaderos pobres y los gitanos «vagabundos y viciosos».

El texto legal más antiguo que prohíbe la estancia de los gitanos en Navarra es de 1549 y se «pide a las Cortes de Tudela que una vez encontrados dentro de Navarra se les dé 100 azotes y se les expulse”.

En las Cortes de Estella del año 1533 y en las de Pamplona del año 1599, se reglamenta la necesidad de cuidar, vigilar y guardar las ermitas, ya que servían de refugio a los vagabundos y gitanos que pululaban en gran número por todas partes.

En 1569 se dicta una ley que intentaba buscar un criterio de diferenciación entre los verdaderos pobres y los gitanos «vagabundos y viciosos».

En el año 1580, el Consejo Real expidió una orden de encarcelamiento contra los gitanos de la Merindad de Tudela que no estuvieran empadronados, a los que acusaba de hurtos y de no cumplir las costumbres religiosas. Se calcula que en esa zona existen más de 400. Otra ley de 1582 se ocupa de los gitanos, vagabundos o mendigos que vagaran solos. Dictamina que la primera vez que se les pillara, fueran azotados y desterrados y que, si se les volvía a pillar, se les enviara a galeras. La dureza de estas normas contra los gitanos no logró el efecto deseado de controlarlos y obligarles a llevar una vida sedentaria.

El alcalde perpetuo de Val de Araquil arrestó, en 1571, Charles de Eraso, Salomón y Francisco. El primero era de Francia y Francisco era portugués, de cerca de Lisboa. Los condenaron a 200 azotes y al exilio perpetuo.

En 1573, Carlos de Bustamante, Francisco del Campo, Gaspar de Ribera y otros compañeros vecinos de Falces y Lagarra se querellaron por no ser admitidos de nuevo en sus pueblos después de haber marchado durante un tiempo. Carlos de Bustamante y Francisco del Campo se marcharon para incorporarse a las filas del rey, para combatir contra los moriscos sublevados y, prueba de ello eran las «gloriosas heridas» que les habían hecho amputar a uno el brazo y al otro la pierna. Al no encontrar suficiente materia delictiva, se les confirmó su derecho de vecindad a condición, sin embargo, de renunciar a su vestimenta y a su idioma.

El siglo XVII

Durante el siglo XVII, la situación de los gitanos en Navarra, al igual que en el resto de España, empeora. Se les prohíbe tener y vender ganado, así como sus oficios habituales y se les obliga a dedicarse a la agricultura en ciudades de más de 1.000 habitantes.

Durante esta época se endureció la persecución contra los gitanos y se les fue limitando aún más las actividades a que podían dedicarse. Esta situación les llevó a presentar al virrey un memorial en relación con los oficios y el derecho de vecindad. Este informe fue rechazado por la Diputación.

El siglo XVIII

Hacia 1737 hay constancia de que la familia gitana Bustamante, muy numerosa, daba vueltas por las tierras de la Ribera. Este mismo apellido vuelve a aparecer a finales del siglo XVI (1590) en la zona del Roncal. También se cree que utilizaban la jerga especial o algarabía (palabra de origen árabe que significa: «lengua árabe»).

Mediante la ley de las Cortes de Navarra de 1780-1781, se establecieron las Juntas de Caridad para organizar hospicios donde educar a los niños gitanos.

El siglo XIX

La Constitución de Cádiz de 1812 reconoció la situación jurídica de los gitanos como ciudadanos españoles. El concepto de ciudadanía ya no se liga a la exigencia de un domicilio fijo sino al hecho de haber nacido en territorio español.

Un decreto de Isabel II de 1847, obliga a los gitanos a llevar consigo un documento que los identifique y acredite los animales y pertenencias, así como las transacciones que se realicen con ellos.

Las ideas románticas con su gusto por los espacios poéticos de misterio, la exaltación de la individualidad, de la rebeldía, de la libertad, de la independencia, de la vida nómada, etc. eran muy del gusto de los artistas del Romanticismo. En muchas ocasiones, estas ideas se vinculaban a los grupos de húngaros, zíngaros y gitanos.

Los compositores románticos plasmaron en sus obras estas ideas y simbología, y evocaron con no mucha fidelidad la música de los grupos itinerantes de zíngaros.

Como ejemplo de ello podemos decir que, en la segunda mitad del siglo XIX, Pablo Sarasate compuso sus Aires Gitanos (Op. 20). Sobre la manera de tocar este «Aires Gitanos» dejó escrito: «Es imposible indicar exactamente la interpretación de esta pieza. Debe ser ejecutada muy libremente, casi ad libitum, según la individualidad de cada uno, a fin de lograr el máximo carácter zíngaro”.

El siglo XX

Durante la década de los setenta, muchas familias gitanas se concentran en algunos edificios singulares como el Convento Viejo de San Pedro, en el barrio de la Rochapea de la ciudad de Pamplona, o en el antiguo cuartel de la Guardia Civil, en Errotazar. El gran rechazo del vecindario, pero, hará que busquen nuevas viviendas.

Cabe destacar que, aunque todavía queden grandes retos por cumplir, en los últimos años se ha producido una enorme mejora de la situación de la comunidad gitana de Navarra en todos sus aspectos. Se puede decir que, hoy en día, en Navarra casi ya no existe el chabolismo, ya que cada vez se está consiguiendo un acceso más generalizado a una vivienda digna.

En cuanto al mundo laboral, se ha observado una continua adaptación y evolución de sus oficios: del mimbre, la cestería, la recogida de chatarra o los intercambios en las ferias, se pasó a la venta ambulante, las antigüedades o nuevos tipos de trabajos más normalizados como el comercio, el trabajo en la administración pública, el transporte o la construcción.

En general, se constata una incorporación cada vez mayor de la comunidad gitana en la sociedad navarra, incluso a nivel de participación política y comunitaria. Actualmente existen numerosas asociaciones gitanas que desarrollan actividades destinadas a la promoción del pueblo gitano.

Algunos personajes de la cultura gitana de Navarra

Agustín Castellón Campos “Sabicas”, nació en Pamplona en 1912 y murió en Nueva York en 1990. Es uno de los gitanos más grandes de la historia de la guitarra flamenca.

Agustín Castellón Campos “Sabicas”, nació en Pamplona en 1912 y murió en Nueva York en 1990. Es uno de los gitanos más grandes de la historia de la guitarra flamenca. ↵

1. Sin duda, hay un personaje que acapara el protagonismo cultural con respecto a la comunidad gitana de Navarra: «Sabicas».

Agustín Castellón Campor, nació en Pamplona en 1912 y murió en Nueva York en 1990. Es uno de los gitanos más grandes de la historia de la guitarra flamenca.

Fue una figura deslumbrante que surgió de Navarra, pasó por Madrid y luego emigró a América, donde irradió su arte en todo el mundo.

2. Hacia los años cuarenta destaca una familia pamplonesa, los Arbizu, conocida por su práctica deportiva de la pelota mano. Entre sus miembros destaca el popularmente conocido como El Sardinilla. Se comenta que algunos miembros de esta familia no tenían rival en la cesta punta o la remonta.

3. Como anécdota, se comenta que un destacado ganadero de la calle de La Merced de Pamplona, muy respetado por sus buenos tratos en el negocio de la ganadería, al hacer obras en su casa se encontró con unas monedas de oro y entregó el importante hallazgo a la Administración.

4. El popular frontón Ijito Alai, que en euskera significa gitano alegre, era un punto de reunión y un espacio de convivencia entre payos y gitanos. No sólo era un lugar de ámbito deportivo, sino que también acogía otras actividades lúdicas y gastronómicas.

Por otra parte, todas las tardes se reunían en la Plaza del Castillo de Pamplona, dos amplios grupos de gitanos: los Majos y los Morenos, emparentados entre sí. Era el momento en que los hombres ponían en común el salario adquirido ese día cada uno de ellos. Si a alguien le había ido mal la jornada, entre todos los que habían ganado algunos duros hacían un fondo común, de manera que todos tuvieran un jornal para sacar adelante a su familia.

Florencio Idoate: “Los gitanos en Navarra”, en la revista Príncipe de Viana, Pamplona, 1949.
Florencio Idoate: “Rincones de la Historia de Navarra”, en la revista Príncipe de Viana, Pamplona, 1954.
Óscar Gordo Astrain: “Los gitanos en Navarra en els siglo XVIII: las Cortes de 1780-1781. II Congreso de Historia de Navarra. Annexo no.15 Pamplona, 1993.
Este artículo es un fragmento del original “Los gitanos en Navarra” del proyecto “Maj Khetane”. Maj Khetane significa “más juntos”, en lengua romaní, y es un recurso didáctico interactivo presentado en un formato multimedia y concebido por Jesús Salinas. Maj Khetane es un material de consulta que se ubica en una concepción de la educación intercultural y los materiales didácticos que presenta son una pequeña enciclopedia sobre el mundo gitano, estructurada en los siguientes bloques: Historia, Cultura, Manual de Conversación en Romanó, Actividades, Cuento, Historietas, Recursos didácticos, Recursos gráficos.
Escrito por Jesús Salinas.
Con la colaboración de Antonio Gómez Alfaro y el Movimiento Asociativo Gitano de Navarra.

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