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Gitanos a Murcia

Los primeros gitanos de los que tenemos constancia que estuvieron en Murcia, el 24 de julio de 1471, son el conde Jacobo y su grupo.

Las actas capitulares relatan:

Como en dicho consejo apareció un gentil hombre con una bula de nuestro Santo Padre y cartas del Rey D. Enrique, demuestra que es el conde Jacobo del pequeño Egipto, que venía de peregrinar por Galicia y volvía a su país con un grupo de gente, hombres y mujeres, que iban en su compañía y pedían ayuda o limosna para los gastos del viaje porque no les queda nada y estaban lejos de su país. Por este motivo estos señores del Consejo ordenarían que se les dieran 2000 maravedís y como el Consejo no disponía de esa cantidad, el alcalde Magas Ferrández ordenó al mayordomo que los diera; al final del mes de septiembre ordenaron que los volvieran al mayordomo.

Unos años más tarde, el 5 de enero de 1479, fue el duque Don Pablo y su numeroso grupo quienes fueron tratados generosamente por el Consejo Municipal de Murcia.

Además, de ordenar y mandar ayudar al duque Pablo en los gastos del viaje, ya que venían de peregrinar del apóstol Santiago y de nuestra señora Guadalupe, con mil maravedís, que también fueron dejados en préstamo por el alcalde Magaz Ferréndes [1].

La represión contra los gitanos en Murcia se hace oficial con la pragmática dictada por los Reyes Católicos y luego continúa con las posteriores pragmáticas y normativas de los reyes e instituciones de cada época.

A continuación explicaremos únicamente aquellas noticias documentadas que hacen referencia a los gitanos de Murcia.

El año 1567, un grupo de gitanos llevaban al Ayuntamiento de Lorca una demanda de vecindad:

Juan Medrano, Bernadino Heredia, Martín Medrano, Francisco Medrano, Rodrigo de Paredes, Pedro Melchor de Haces, Francisco Herrero Medrano, … grecianos, besan las manos de VS, y dicen que son herreros oficiales de hacer barrena, y hombres dispuestos a trabajar y por ser de esta ciudad y cumplir con lo que Sa Real Majestad manda, quieren ser vecinos y vivir en esta ciudad, porque les parece que en ella podrían vivir cómodamente y, por eso, como personas que se han aficionado a los intercambios y vida de esta ciudad, han puesto sus hijas e hijos a sueldo con personas de esta ciudad para que les sirvan, suplican a VS sean recibidos y admitidos por tales vecinos en cumplimiento de lo manda su real mandato.

El 2 de septiembre del mismo año, se les contesta: «que no hay lugar para ahora». [2]

En 1591, Isabel Quiñónez pide al Ayuntamiento de Lorca en nombre de su marido Nicolás Maldonado, una petición sobre unas propiedades que tienen en un pueblo donde no viven y que necesitan vender:

El rey nuestro señor ha mandado en un capítulo de las últimas cortes que los gitanos vivan en los lugares donde sean vecinos y se les permita vender algunas cosas fuera de aquellos lugares de su vecindad y los testigos que por ello deben llevar según contiene dicho capítulo de las cortes. [3]

El año 1608, ante la crisis demográfica y la ausencia de fabricantes de barrenas provocada por la expulsión de los moriscos, el Ayuntamiento de Lorca propone al gitano Sebastián Maldonado que traslade su fragua de Totana a Lorca. [4]

Entre estos documentos que nos confirman la precoz presencia de los gitanos en tierras de Murcia, están las «relaciones de causas» del Tribunal de la Inquisición de Murcia. En un período de tres siglos sólo aparecen cuatro causas:

  • 1595. Jerónimo de Soto. Procesado por blasfemia. Fue condenado a escuchar misa en la sala del tribunal.
  • 1732. Juan Malla. Procesado por brujería.
  • 1733. Isabel Franco. Procesada por brujería. Había nacido y vivía en Murcia. Era la esposa de Francisco Montoya, barbero de oficio.
  • 1745. Domingo Quirós. Procesado por bigamia. Nacido en Espinardo.
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Día Nacional del Pueblo Gitano. Región de Murcia. 1995. ↵

Otra causa de Murcia que está documentada es la que hace referencia a la Gran Redada de Gitanos, inspirada por el obispo de Oviedo D. Gaspar Vázquez de Tablada y ordenada por Fernando VI.

La noche del miércoles 30 de julio de 1749 se detuvieron en todo el reino de España un total de 881 familias gitanas, 99 de las cuales se detuvieron en tierras murcianas: 47 en Lorca, 49 en Murcia y 3 en Yecla. Tras su detención se separaron los hombres de las mujeres. Internaron a los hombres en el Castillo de Alicante y después trasladaron 200 adultos y 40 chicos al Arsenal de Cartagena donde permanecieron hasta que fueron liberados en 1763 por el rey Carlos III. A las mujeres las internaron en el castillo de Denia y después las llevaron a los castillos de Oliva y Gandia.

En una carta del intendente de Cartagena dirigida al Marqués de la Ensenada con fecha del 29 de julio de 1750, decía que los presos comentaban «sin rodeos que no tenían ningún tipo de esperanza de libertad para que con ella no pidan lo que era suyo”.

Esta falta de esperanza y el hecho de que no hubiera ningún motivo para su encarcelamiento, hizo que intentaran la fuga, como la del 28 de Agosto de 1750, cuando las autoridades encargadas de la custodia de los gitanos presos en el Arsenal de Cartagena evitaron un intento de evasión.

Un informe del 30 de septiembre de 1754 señala que en Cartagena aún quedaban 193 hombres y 83 niños. [5]

Los apellidos de los gitanos encarcelados en el Arsenal de Cartagena, y que quedan reflejados en las cartas enviadas por las autoridades pidiendo su libertad, son algunos de los que todavía existen hoy en día en Murcia: Correas, Bermúdez, González, Bautista, Ramos, Fernández,…

Con la Real Pragmática del Rey Carlos III del 19 de septiembre de 1783, que dispone que los gitanos son ciudadanos españoles y que pueden elegir libremente su lugar de residencia y el tipo de oficio que deseen, los gitanos recuperan y amplían sus oficios tradicionales: caldereros, canasteros, esquiladores, jornaleros, forjadores, feriantes, trabajos de recogida de materiales para el reciclaje …

Las mujeres, además de encargarse de las tareas de la casa, ayudaban al mantenimiento familiar vendiendo por las casas los productos elaborados artesanalmente por los hombres: cestas de caña y mimbre, moldes de lata, luces de gancho, de telas y ropa, etc.

Los hijos acompañaban a los padres y ya muy pequeños aprendían los oficios tradicionales de cada familia.

Ya en el siglo XX, en la década de los sesenta, llegan a la comunidad de Murcia muchas familias gitanas procedentes de Andalucía (Almería, Granada y Jaén), de Madrid y de otras regiones españolas en busca de trabajo temporal en el campo. Muchas de estas familias se quedaban a vivir en la región de Murcia.

Hoy en día, en la Comunidad Autónoma de Murcia viven unos 13.500 gitanos, lo que representa el 1,2% de la población total de la región. Están asentados en casi todos los municipios de la comunidad.

Actualmente se puede decir que los gitanos de Murcia están todos sedentarizados, que todas las niñas y los niños gitanos están escolarizados en primaria y que ya están llegando a la secundaria, así como también a los cursos de formación profesional. Se puede decir también que cada vez son más los que cursan estudios superiores en la universidad y los que participan en los movimientos sociales de las zonas donde viven: asociaciones de vecinos, asociaciones de padres y madres de alumnos, sindicatos, organizaciones agrarias, diferentes partidos políticos y también asociaciones gitanas, buscando el reconocimiento de sus valores culturales como parte integrante de la identidad multicultural de los murcianos.

1. Creamdes, Daniel (1974): “Les premiers gitans à Murcia”. Publicado en el boletín d’Etudes Tsiganes, número 2-3 (pg.6). (Archivos Municipales de Múrcia, actos capitulares, 1471 i 1479)
2. Archivo Municipal de Lorca, sala tercer, legajo monográfico sobre gitanos, doc 2.
3. Archivo Municipal de Lorca, sala tercera, legajo monográfico sobre gitanos, doc 3.
4. Gómez Alfaro, Antonio (1993). “Algo más que gitanos y moriscos”. Cuadernos HIspanoamericanos, nº 512, pg 78.
5. Gómez Alfaro, Antonio (1995): “La Gran Redada”. Ed. Presencia Gitana. Colección Interface.
Este artículo es un fragmento del original “Gitanos en Murcia” del proyecto “Maj Khetane”. Maj Khetane significa “más juntos”, en lengua romaní, y es un recurso didáctico interactivo presentado en un formato multimedia y concebido por Jesús Salinas. Maj Khetane es un material de consulta que se ubica en una concepción de la educación intercultural y los materiales didácticos que presenta son una pequeña enciclopedia sobre el mundo gitano, estructurada en los siguientes bloques: Historia, Cultura, Manual de Conversación en Romanó, Actividades, Cuento, Historietas, Recursos didácticos, Recursos gráficos.
Escrit per Jesús Salinas.
Con la colaboración de Antonio Gómez Alfaro y el Movimiento Asociativo Gitano de Murcia.