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Castilla - La Mancha

Los gitanos de Castilla - La Mancha

Una de las historias relacionadas con los gitanos más divulgada es la que tuvo lugar en 1478 en la ciudad de Guadalajara, en la que tuvo un protagonismo especial el heredero de la noble casa del Infante, Don Diego Hurtado. Cabe recordar que el Cardenal Mendoza, arzobispo de Toledo y con el apodo de «tercer rey de España», en clara referencia a la pareja formada por Isabel y Fernando, pertenecía a esta casa. Durante las fiestas de Corpus de 1478, en Guadalajara intervino un grupo gitano del que formaba parte la preciosa Ana Cabrera, que enamoró a Don Diego Hurtado. De la relación de ambos jóvenes nacería Don Martín de Mendoza (1481-1555), que sería, una vez adulto, «el hombre de buena estatura y moreno, conforme a su madre». Don Martín tuvo relaciones con una tía carnal de Miguel de Cervantes, y nació una niña, prima hermana, por tanto, del ilustre autor.

Las crónicas de la época dicen que los gitanos viajaban en Guadalajara para visitar su pariente «el duque».

El 23 de septiembre de 1480, Jacobo, conde de Egipto, recibió de los reyes en Medina del Campo un pasaporte para poder peregrinar con los suyos sin problemas hasta Compostela.

Aunque se suele decir que la primera pragmática dirigida a los gitanos la firmaron en 1499 los Reyes Católicos en Medina del Campo, lo cierto es que esta ley está fechada en Madrid. Ciertamente, en 1499 los monarcas no estuvieron en Medina del Campo ya que desde Madrid se encaminaron hacia Granada.

Del escaso nivel de ejecución de aquella pragmática da prueba el hecho de que la Real Chancillería de Valladolid hiciera circular, a los pocos meses, un recordatorio de aquella ley, dirigida curiosamente a «egipcianos y grecianos», sin nombrar en ningún momento a los caldereros extranjeros, tal como algunos comentaristas modernos están defendiendo sin ningún tipo de base documental.

Con motivo de la boda de Felipe II e Isabel de Valois, la ciudad de Toledo programó diversos actos festivos, entre los que cabe destacar danzas ejecutadas por gitanos. Y, aunque al rey le gustaron las actuaciones de los gitanos, no dudó lo más mínimo cuando tuvo que aprobar medidas expeditivas en su contra, como la que firmó los años 1560 y 1566 en Toledo o, tras la batalla de Lepanto, la orden de arresto y condena a galeras de todas aquellas personas que fueran aptas para el remo y, en concreto, de los gitanos.

En la ciudad de Cuenca se arrestaron a 17 gitanos para las galeras, entre los que había un tal Pedro Meneses, que aseguraba tener 95 años, pero que, según el corregidor, no parecía que tuviera más de 50, que era la edad máxima para servir en las galeras.

Los sínodos diocesanos de la mitra de Toledo, de la que dependía gran parte del territorio castellano manchego, aprobaron medidas alusivas a los gitanos y mandaron a los sacerdotes:

  • indagar la realidad de sus bautizos (1583);
  • prohibir los mismos el uso de la lengua, vestidos y quiromancia (en 1601);
  • que se les catequizar y que se les vigilara y se les administraran los sacramentos (1622);
  • que no casaran gitanos si no hacía más de diez años que vivían en los pueblos sin haber ido nunca (1622); etc.
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Pasaporte concedido a Luis Borrull, esquilador y vendedor, para ser firmado por la autoridad de los pueblos donde pernoctara. 1829. ↵

El Santo Oficio dejó constancia de los gitanos que estuvieron acusados en los tribunales de la Inquisición de Toledo y Cuenca. Desde el año 1549 y hasta el año 1736, 31 gitanas y gitanos fueron procesados en Castilla-La Mancha, básicamente por supersticiones, blasfemias y brujerías. Respondían a los apellidos: Santarem, Cortés, Gales, Pérez, Hernández, Montoya, Osses, Bustamante, Flores, Vargas, Núñez, Ximénez, Maldonado, Malla, etc. Cuando confesaban, negaban la validez de sus embrujos y declaraban que sólo era una forma de ganarse la vida.

Julio Caro Baroja, estudiando un proceso de la Inquisición de Toledo, descubrió en un pliego de descargos de un procesado, una frase memorable que demuestra los estereotipos condenatorios que los gitanos soportaban secularmente. Decía así: «Bien podría ser yo como los gitanos, que los vecinos hacen hurtos y se los atribuyen».

Para acabar con el bandolerismo que actuaba entre el Tajo y Sierra Morena, la Santa Hermandad Vieja de Toledo, que había sido creada siglos antes por Alfonso VIII, fue utilizada contra los gitanos, a quienes asimilaba directamente con delincuencia y al hecho de no tener oficio.

La ciudad de Cuenca era refractaria a aceptar a los gitanos como vecinos en contra de lo que obligaba la Pragmática de 1717. El corregidor pidió al Consejo que le permitiera negarse a cumplir la «penalidad» de tener que acoger a la familia de Juan González y sus 14 miembros no sea que esto pudiera atraer más gitanos. Este rechazo se repitió en 1746, esta vez excusándose en que no había suficiente trabajo para esta inesperada población.

La Gran Redada de 1749 no sólo afectó a los gitanos sin oficio. También afectó a los gitanos que estaban más asentados en las poblaciones y que tenían un oficio. Por este motivo, los gitanos más integrados en las poblaciones solicitaron que se les reconociera como castellanos viejos para que no recayeran sobre ellos las disposiciones dictadas en la Gran Redada. La arbitrariedad de la redada es palpable en el caso concreto de la familia Losada.

Esta familia se asentó en Madrilejos (Toledo). Eran dueños de varias tierras, casas y ganado, cofrades de varias hermandades religiosas, se habían ganado el derecho a tener una sepultura propia a la iglesia del pueblo, habían avalado uno de los alcaldes del pueblo, habían intentado que sus hijos entraran a sorteos de los quintos …

La buena situación económica de los Losada hizo que los vecinos tuvieran envidia, tal como se puede deducir del expediente que se guarda de la Gran Redada de Gitanos de 1749, y fueron encarcelados como el resto de gitanos y les quitaron todas las sus propiedades.

Felipe V protegió a los gitanos que consiguieron el estatus de castellanos viejos. Para ello debían estar arraigados durante años en una de las poblaciones designadas y no haber realizado ningún hurto o delito, debían obedecer la justicia y dedicarse al cultivo del campo y a otros oficios honestos y permitidos.

Muchos gitanos perdieron sus apellidos originarios, ya que quienes trabajaban en una casa acostumbraban a tomar el apellido del señor de la casa.

Los censos de gitanos pedidos en la Pragmática de 1783 constan, en la llamada provincia de la Mancha, un total de 74 vecinos gitanos. Los apellidos de aquellas familias eran: Palacios, Cortés, Bustamante, Mendoza, Salazar, Navarro, Herrera, Robles, Montes, Moreno, Bermúdez, Castro, Vargas, Torres, Saavedra, Montoya, Ximénez, Heredia, Maya, etc. Y sus oficios: labrador y arriero, escolar, jornaleros, recolector de espárragos y cardos, vendedores de puntas e hilaza de lino, guarda de viñas, coser e hilar, venta de cristales, legumbres, leña y madera, tienda de comestibles, arrieros, venta de comestibles, arrieros y esquiladores, sirvienta, etc.

En la provincia de Cuenca constan en el censo 123 vecinos gitanos. Los apellidos de estas familias eran: Heredia, Salazar, Gómez, González, Quirós, Bermúdez Saavedra, Maldonado, Palacios, Malla, Corretges, Ximénez, Fernández, Serrano, etc. Y sus oficios: arriero, panadero, leñador, carbonero, molinero, jornalero, carpintero, hostelero, escolares, etc.

En dicha provincia de Toledo, constan en el censo 257 vecinos gitanos. Los apellidos de estas familias eran: Montoya, González, Paula, Bermúdez, Redondo, Cortés, Salazar, Aragonés, Frías, Moya, Losada, Reyes, Fernández, Heredia, Palacios, Real, Vargas, Manzano, Saavedra, Ovejero, Malla, Bustamante, etc.

Sus oficios: jornalero, arriero -muchos con caballerías propias-, cultivador de esparto, peones dedicados a la cosecha de oliva, esquiladores, arrieros de leña en la fábrica de salitre, panadero, hilandera, hilatura de estambre, tejedor de paños, labrador, peón de albañil, panadera, lavanderas, cantero en canteras de la villa, escolar, empleado en fábrica de esparto, fabricante de esparto y aguador, algunos trabajaban en la construcción del camino real, etc. [1]

1. Archivo Histórico Nacional. Legajo 524 y 525.
Este artículo es un fragmento del original “Gitanos de Castilla La Mancha” del proyecto “Maj Khetane”. Maj Khetane significa “más juntos”, en lengua romaní, y es un recurso didáctico interactivo presentado en un formato multimedia y concebido por Jesús Salinas. Maj Khetane es un material de consulta que se ubica en una concepción de la educación intercultural y los materiales didácticos que presenta son una pequeña enciclopedia sobre el mundo gitano, estructurada en los siguientes bloques: Historia, Cultura,  Manual de Conversación en Romanó, Actividades, Cuento, Historietas, Recursos didácticos, Recursos gráficos.
Escrito por Jesús Salinas.
Con la colaboración de Antonio Gómez Alfaro y el Movimiento Asociativo Gitano de Castilla – La Mancha.

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