HISTORIA

Comunidades Autónomas

Baleares

Gitanos de les Balears

Antes del siglo XIX en las Islas Baleares sólo hubo presencia ocasional de familias gitanas que no constituyeron comunidades estables. Vivían al margen de la sociedad y, a menudo, sus nombres y estirpes eran desconocidos. Los pocos documentos que se conocen son los relacionados con las causas despachadas por la Inquisición de Mallorca desde el año 1596 hasta el año 1611 [1].

1596.- Sebastiana Maldonado. Gitana. Mujer de Francisco Bustamante, herrero y gitano, nacido en Ruçafa (Valencia), de 20 años. Porque «diciendo la buena ventura mezclaba cosas sagradas con profanas supersticiosamente.

1598.- Francisca Maldonado. Mujer de Sebastián Maldonado, gitano, nacido en la villa de Ledesma, residente en Mallorca.

1605.- Catalina Maldonado. Nacida en Ruçafa (Valencia). Gitana, de 18 años e hija de cristianos viejos.

1606.- Isabel Graçiana. Gitana, vecina de Mallorca. Nacida en Inca. De 28 años, cristiana vieja y mujer de Juan de Vargas, gitano, nacido en Valencia y herrero de oficio. «Por las rayas de las manos y aspecto de las personas hacía y decía cosas de superstición».

1610.- Magdalena Beltrana. Gitana, vecina y nacida en Felaniz, de 18 años de edad.

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La gitaneta salada o la bona ventura. Biblioteca Nacional, Madrid.

Como los gitanos eran de tradición ágrafa y cultura oral, los documentos que nos explican cosas provienen de fuentes ajenas, generalmente de instituciones: la Iglesia, la Inquisición, los tribunales, órdenes y pragmáticas reales, etc., de forma que siempre hay una sensación de que con los gitanos sólo hay problemas, aunque esto no es cierto.

Estos documentos de la Inquisición en el Reino de Mallorca que acabamos de leer nos hablan de la existencia de familias gitanas en las islas desde el siglo XVI (algunas ya nacidas aquí). Ejercían oficios tales como herreros y, aunque cinco gitanas fueron juzgadas por la Inquisición, el número de gitanos que tuvo que comparecer ante el tribunal no llegó a suponer ni el 1% de los casi 500 juicios que se celebraron durante aquellos 15 años.

Pero también existen otros documentos que, aunque tampoco han sido escritos por los gitanos, dan otra versión de su existencia, más normalizada, más cotidiana. Son los documentos dejados por los viajeros, escritores, notarios, músicos, etc. Prueba de ello es un documento de interés etnológico, un inventario de bienes del gitano Diego Torres, fallecido en Palma de Mallorca en el año 1652.

Este inventario lo elaboró el notario Juan Puente y se indica que este gitano se dedicaba al comercio de ropas finas y que vestía a «la gitanesca», lo que nos sugiere que, en aquella época, los gitanos de Mallorca eran identificados como grupo bien diferenciado por sus particulares formas de vivir y por su indumentaria, y se distinguían familias con oficios estimables, tales como este gitano comerciante mallorquín [2]

En el censo de gitanos elaborado por la Real Orden de 20 de diciembre de 1784 no aparece ningún dato referente a la presencia de gitanos en las islas.

A finales del siglo XIX llega a las islas un grupo formado por un centenar de personas procedentes, en su mayoría, de Cataluña. Se dedicaban a la venta del lote (venta casa por casa de recortes de tela para hacer vestidos, colchas, sábanas y todo tipo de tejidos) y se establecieron en la zona de la Porta de Sant Antoni. La gente cuenta que fue un gitano valenciano el pionero y quien enseñó a otros gitanos este tipo de venta.

Con el desarrollo turístico de Mallorca llegaron muchas familias gitanas procedentes de Andalucía y de otros lugares de la península, lo que provocó graves problemas de chabolismo, que se intentaron solucionar con la construcción del pueblo de Son Banya. A mediados de los años 70 llegaron un millar de gitanos portugueses que, en gran parte, venían de Asturias y que se establecieron en el Puig de Sant Pere.

En 1978 se consideraba que había una población gitana de 3.939 personas [3]. Ese mismo año se crean siete aulas en una «escuela puente» dedicada a la escolarización de los niños y niñas gitanas.

En 1991 vivían, en las islas, unos 5.000 gitanos y, actualmente, hay entre 10.000 y 12.000. El 50% de los gitanos ya han nacido en las islas y un 25% son de Andalucía. Se dedican al comercio (tiendas de ropa y souvenirs), a la venta ambulante, la construcción, los trabajos agrícolas temporales (por ejemplo, en la vendimia de Benissalem) y a los servicios de hostelería o de empresas dedicadas al turismo.

Se diferencian claramente tres grupos de gitanos: los catalanes, los andaluces y los portugueses.

Actualmente hay varias asociaciones gitanas y también ha ido creciendo el número de Iglesias Evangélicas de Filadelfia. Los problemas de concentraciones marginales, la dificultad de acceder a viviendas dignas y trabajos estables, junto con la normalización en la asistencia y rendimiento escolar son los retos actuales de los gitanos de Baleares.

1. Fondo Rerum Balearum. Vol II (1978) nº1. Biblioteca Bartolomé March. Palma de Mallorca
2. Siguiendo el texto de la Gran Enciclopèdia de Mallorca. Volumen VI. 1989
3. Estudio sociológico: Los gitanos españoles 1978
Artículo original del proyecto “Maj Khetane” (más juntos, en lengua romaní), un recurso didáctico interactivo presentado en un formato multimedia y concebido por Jesús Salinas. Maj Khetane es un material de consulta que se ubica en una concepción de la educación intercultural y los materiales didácticos que presenta son una pequeña enciclopedia sobre el mundo gitano, estructurada en los siguientes bloques: Historia, Cultura,  Manual de Conversación en Romanó, Actividades, Cuento, Historietas, Recursos didácticos, Recursos gráficos.
Escrito por Jesús Salinas.
Con la colaboración de Antonio Gómez Alfaro y el Movimiento Asociativo Gitano de Baleares.