HISTORIA

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Aragón

Gitanos de Aragón

El primer documento escrito que atestigua la presencia de los gitanos en la actual España data del 12 de enero de 1425. Alfonso V reinaba en Aragón y, mientras estaba en Zaragoza con la reina María, firmó un salvoconducto con una validez de tres meses, con el que autorizaba a viajar por los dominios de las cuatro barras a Don Juan de Egipto Menor, el primer gitano que encontramos en España. El salvoconducto permitía pasar por algunas partes de los reinos y tierras a un grupo capitaneado por «el querido y devoto nuestro Juan de Egipto Menor».

Unos meses más tarde, el 8 de mayo del mismo año, otro gitano, Thomas, conde de Egipto Menor, también obtenía la autorización real para «transitar, habitar y estar» en los territorios de la Corona de Aragón con su familia y todo lo que llevaba: caballos, equipaje, oro, sin que se le obligara a pagar peaje o cualquier otro impuesto durante su recorrido. El salvoconducto estaba escrito en latín.

También queda constancia en los archivos de la Corona de Aragón que, al pasar la caravana de Don Thomas por la villa de Alagón, les robaron dos perros blancos, tal vez adiestrados para números de circo o alquilarlos en cacerías. El rey Alfonso el Magnánimo se dirigió a la justicia de Alagón para que hiciera devolver los dos perros robados al conde Thomas de Egipto. La orden de devolución de los perros está fechada en Zaragoza el 24 de mayo de 1425.

El grupo de Don Thomás dejaba nuestras tierras 10 años más tarde. Los documentos de esta época relatan que el 23 de mayo de 1435, al pasar por Jaca, un comerciante llamado Juan de la Sala reclamó a Don Thomas que le pagara su impuesto en el peaje de Jaca y el puerto de Canfranc; el viajero le enseñó la licencia para viajar sin impuestos que le había otorgado el rey Alfonso V y que había renovado en Montalbán ante notario el 1434. En virtud de ese documento no se cobraron los derechos al conde aunque sí tuvo que mostrar su equipaje. Llevaba «cinco caballos valientes», «cinco prendas de vestir» que eran de seda, «cuatro tazas de plata pesando cada una de ellas un marco». De este hecho levantó acta el notario Sancho de Arto. Es el documento más antiguo sobre gitanos encontrado en el Archivo Municipal de Huesca.

Trece años más tarde reaparece el grupo con cambios en los puestos de mando y dividido en secciones que se agruparían o desdoblarían para facilitar sus movimientos. [1]

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Palacio o Castillo de la Aljafería en la ciudad de Zaragoza, donde el rey Alfonso V firmó el primer documento que hace referencia a los gitanos en España. ↵

El 4 de marzo de 1460, en Daroca, el rey de Aragón Juan II, antiguo duque de Montblanc y hermano de Alfonso V el Magnánimo, extendía un nuevo salvoconducto a Jacques de Egipto Menor, peregrino de Santiago y devoto de otros lugares santos. Días después, quedó constancia de que al duque le acompañaban 100 personas. En estos años se conceden, también por el rey Juan II, una serie de pasaportes: al conde Don Martín y al conde Don Jacobo en 1460, firmados en Daroca; Don Pablo, conde de Egipto Menor, en 1470 en Zaragoza; a Don Miguel, conde de Egipto Menor en 1472 en Zaragoza; y a Don Juan, conde de Egipto Menor, en 1474, también en Zaragoza.

Los primeros viajes tenían carácter explorador y todos los grupos pasaron a otros territorios.

Después de la Pragmática de los Reyes Católicos se fueron introduciendo al sistema foral aragonés disposiciones prohibitivas, como la de las Cortes de Monzón de 1510 y 1512, donde se ordenaba: «que los bohemios, y otras gentes que en aquel hábito, no puedan ir por el Reino de Aragón, y por ninguna parte de aquel: ante tales bohemios y gentes semejante, por el presente fuero los exiliamos y desterramos perpetuamente de dicho reino (…) ya que aquél que no esté domiciliado en alguna ciudad, villa, o lugar del presente reino, se le dará una pena de cien azotes. (…) Y que después sea desterrado perpetuamente de todo el reino.»

En las Cortes de Monzón, que se acabaron y concluyeron en Binéfar en 1585, se ordena que «los que fueran encontrados en hábito, habla o vida de gitanos o bohemios tendrían penas de galeras».

En términos similares se habla en las Cortes de Zaragoza, celebradas entre 1645 y 1646. Se ordena «que en ningún lugar del reino, aunque sea de dominio temporal, ni de señor particular puedan recetarse, permitirse, ni acogerse a los llamados gitanos y bohemios, que fueran con hábito, vestido, lengua o habla de gitanos, o tocando y vendiendo cabalgaduras y llevándolas o encontrándose con ellas (…), aunque sean vecinos en el presente reino, y nacidos en él, todas las penas contenidas en el Fuero de 1585. «

Sin embargo, seguían produciéndose algunas relaciones singulares entre los gitanos y la nobleza, como el grupo de varias familias gitanas aragonesas que acompañaban el cortejo de Felipe II en Zaragoza, Madrid y Barcelona, en el año 1586. Esto ocurre con motivo de la boda de una de las hijas y se dedicarán a cantar, bailar y hacer números de circo.

Al volver a Madrid, los novios piden a Felipe II que premie a los gitanos, y el rey «con mucho gusto» les firma una provisión real para que puedan viajar y vender ganado.

El 25 de noviembre de 1697, el virrey de Aragón ordenaba que se tome a los gitanos y sus bienes a fin de ejecutar las sentencias dispuestas por el fuero. El Consejo se dio por enterado, pero advirtió que no era fácil ejecutar estas órdenes ya que los gitanos estaban en lugares privados.

La Pragmática de 1717 ordena que las únicas ciudades donde podían vivir los gitanos eran Tarazona, Barbastro, Borja, Calatayud, Daroca y Teruel, a las que posteriormente se añadió Egea de los Caballeros y Zaragoza.

En la Gran Redada de gitanos de 1749, se contabilizarían unos trescientos gitanos y gitanas encarcelados, de los cuales 83 estaban en el castillo de la Aljafería y 150 chicos y 50 chicas en la Real Casa de Misericordia. Algunos otros fueron trasladados a diversos lugares como es el caso de Miguel Escudero de la ciudad de Sesa y Diego Gascón de la ciudad de Híjar, que fueron indultados en 1773 en Cartagena (Murcia).

La Pragmática del 19 de septiembre de 1783, la última en relación con los gitanos, está firmada por Carlos III. El Consejo pide opinión a todos los tribunales superiores, se pregunta si lo que es válido para Castilla también lo es para toda España, ya que la política seguida con los gitanos sigue sin estar unificada. Aprueban unánimemente el espíritu de la pragmática y, particularmente, su manera de luchar contra el racismo, principal obstáculo para la integración efectiva de los gitanos.

Los aragoneses proponen una división de los gitanos en tres categorías: la primera clase está formada por los sedentarios que comparten la forma de vivir del resto de habitantes de la región. Es inútil tomar medidas particulares para ellos, excepto aquellas que tienen por objetivo la desaparición de su nombre y del odio que suscita conseguir, de este modo, su total asimilación.

Los gitanos de la segunda clase son seminómadas que tienen residencia, pero que se ausentan frecuentemente para ir a las ferias y mercados. Estos deberían ser objeto de vigilancia particular. A la vez que se les limitarán al máximo los desplazamientos, se debería controlar sus costumbres y la educación que dan a sus hijos.

Finalmente, la tercera categoría está constituida por los auténticos nómadas que merecen un trato especial, ya que se trata de conseguir un cambio radical en su forma de vida sin ahorrar sanciones ni recompensas.

En cuanto a los oficios autorizados a los gitanos, muchos corregidores consideran insuficientes las restricciones del artículo 8 de la pragmática -que sólo afecta a los esquiladores, los traficantes de ganado y otros vendedores establecidos en parajes aislados- y las extienden por propia iniciativa a otras actividades.

Los censos que se hacen a partir de la Pragmática de 1783 dicen que en Aragón vivían 107 personas gitanas, 51 en el corregimiento de Alcañiz, 14 en el de Cinco Villas, y 42 en el de Zaragoza. Habitaban en Albacete del Arzobispo, Alcorisa, Estercuel, Foz-Calanda, Híjar, Undués de Lerda, Urrea de Gaén, Urriés y Zaragoza.

Sus apellidos eran: Hernández, Malla, Clavería, Jiménez, Bustamante, Gabarri, Garcés, Escudero, Cortés, García, Puyol, Ximénez, Gavarre, Echevarría, etc. Y sus oficios: campesino, jornalero, esquiladores, canastero, comerciante, agricultor con tierras arrendadas, alpargatero, hiladoras, molinero, sirviente, costurera, lavadora, etc.

Ya en el siglo XX nos ha llegado relatos de los bisabuelos que nos ha confirmado lo que hoy en día leemos en los libros. También nos cuentan que había muchos gitanos que convivían pacíficamente con sus vecinos. Las familias gitanas de Aragón hemos vivido, en su mayoría, en los pueblos aragoneses, y nos hemos instalado de manera masiva en las capitales a mediados del siglo XX, cuando ya había desaparecido el comercio de animales.

El mayor número de personas gitanas lo encontramos en Zaragoza capital, donde nos concentramos la mitad de los gitanos de todo Aragón.

En Aragón hay 1.200.000 habitantes, de los cuales unos 12.000 son gitanos y gitanas. Los gitanos y gitanas aragoneses representamos el 1% del total de la población. [2]

Sánchez Ortega, M.H. (1977). Documentación selecta sobre la situación de los Gitanos españoles en el siglo XVIII. Madrid. Editorial Nacional
Gómez Alfaro, A. (1993). La Gran Redada de Gitanos. Madrid: Presencia Gitana. Colección Interface, 2.
López de Meneses, A. (1968). “La inmigración gitana en España en el Siglo XV”. Barcelona: Asociación Nacional de Bibliotecaris, Arxivers i Arqueòlegs.
                  En Martínez Ferrando, arxiver: Miscelània d’estudi dedicada en memoria seva.
                  (1971) “Noves dades sobre la immigració gitana a Espanya en el segle XV”.
                  Barcelona: Institut d’Estudis Catalans.
Archivo de la Diputación de Zaragoza
Archivo Histórico Nacional
1. Archivo Municipal de Huesca, M-654, 3/11/1967. Datos recogidos por Juan Jiménez Jiménez bajo la dirección de don Federico Balaguer
2. Datos obtenidos a partir del estudio realizado por la FSGG, por el programa ACCEDER de Zaragoza, Huesca y Teruel. Año 2000
Artículo original del proyecto “Maj Khetane” (más juntos, en lengua romaní), un recurso didáctico interactivo presentado en un formato multimedia y concebido por Jesús Salinas. Maj Khetane es un material de consulta que se ubica en una concepción de la educación intercultural y los materiales didácticos que presenta son una pequeña enciclopedia sobre el mundo gitano, estructurada en los siguientes bloques: Historia, Cultura, Manual de Conversación en Romanó, Actividades, Cuento, Historietas, Recursos didácticos, Recursos gráficos.
Escrit per Jesús Salinas.
Con la colaboración de Antonio Gómez Alfaro y el Movimiento Asociativo Gitano de Aragón.