Barcelona recuerda la Prisión General de Gitanos en un espacio marcado por el cautiverio
La conmemoración del proyecto de exterminio de la pobación gitana de 1749 recuperó la memoria de las víctimes, destacó la resistencia de las mujeres gitanas y la continuidad del antigitanismo.
El 30 de julio de 1749 tuvo lugar uno de los episodios más invisibilizados de la historia moderna de España: el proyecto de exterminio de la población gitana. El rey Fernando VI, secundado por el gobernador del Consejo de Castilla, Gaspar Vázquez de Tablada, y por el secretario de Estado y del Despacho de Hacienda, Guerra, Marina e Indias, el marqués de la Ensenada, urdió un plan para apresar, de manera coordinada y en una sola operación, a miles de personas gitanas en todo el territorio.
El objetivo era separar a hombres y mujeres, impedir la continuidad biológica y cultural del Pueblo Gitano y someter a las personas detenidas a trabajos forzados durante un cautiverio que se prolongó durante dieciséis años.
El proyecto contó también con la colaboración de la Santa Sede. En 1748, el papa Benedicto XIV autorizó la extracción forzosa de las personas gitanas acogidas a sagrado, eliminando así uno de los principales obstáculos jurídicos para que la Monarquía ejecutara la prisión general del año siguiente.
El historiador Antonio Gómez Alfaro recuperó y documentó estos hechos tras una amplia investigación archivística, culminada primero en su tesis doctoral de 1989 y divulgada de forma monográfica en 1993 con la publicación de La gran redada de gitanos: España, la prisión general de gitanos en 1749. Desde entonces, el movimiento asociativo gitano reivindica estos hechos como uno de los momentos culminantes de la persecución ejercida por el Estado contra el Pueblo Gitano. Su labor trata de devolver a la memoria colectiva un episodio borrado durante siglos de la historia oficial española.
En Barcelona, el Ayuntamiento de la ciudad y la Generalitat de Catalunya se unieron al movimiento asociativo gitano para conmemorar el 277.º aniversario de la orden para la prisión general de gitanos. El escenario elegido fue el Convent de Sant Agustí, espacio que sirvió durante dieciséis años como prisión para las mujeres gitanas detenidas en Cataluña.
La conmemoración comenzó en el patio del antiguo convento con la lectura de los nombres recuperados de las personas apresadas en Cataluña durante el proyecto de exterminio. A continuación, se realizó una ofrenda floral en homenaje a las víctimas y se guardó un momento de recuerdo.
El compromiso de las instituciones con la memoria gitana
Tras la ofrenda, el acto se trasladó a la Sala Noble del Convent de Sant Agustí, donde tuvieron lugar los parlamentos institucionales. Intervinieron Jaume Romero, director general de Acción Comunitaria e Innovación Social de la Generalitat de Catalunya, y Richard Sánchez, comisionado de Relaciones Ciudadanas y Diversidad Cultural y Religiosa del Ayuntamiento de Barcelona.
Jaume Romero destacó que recuperar la memoria del Baró Estardipen no solo permite reconocer a las víctimas y reparar una historia silenciada, sino que también ayuda a prevenir nuevas formas de discriminación. En su intervención, defendió que este recuerdo debe llegar especialmente a las generaciones más jóvenes y convertirse en una herramienta para construir una sociedad más justa, igualitaria y comprometida con los derechos humanos.
“La conmemoración de hoy adquiere también una dimensión de futuro. Las nuevas generaciones deben conocer esta historia para comprender las consecuencias devastadoras del odio, el racismo y la deshumanización. La memoria democrática solo es útil cuando se transforma en educación, convivencia y compromiso cívico”, afirmó el director general de Acción Comunitaria e Innovación Social de la Generalitat de Catalunya.
Jaume Romero finalizó recordando que “una sociedad democrática se mide también por su capacidad para recordar a aquellos colectivos que históricamente han sido silenciados”. En este sentido, añadió que “con este homenaje, reafirmamos que las víctimas del Baró Estardipen no serán olvidadas y que su memoria seguirá interpelándonos en la defensa de los derechos humanos, la igualdad y la convivencia”.
Por su parte, Richard Sánchez subrayó que la memoria del Baró Estardipen debe servir para combatir un antigitanismo que continúa presente en la sociedad y que exige una respuesta firme por parte de las instituciones.
“Recordar la Gran Redada no es solo un ejercicio de memoria histórica, sino, sobre todo, un acto de justicia democrática. Es reconocer el patrimonio y el sufrimiento infligido al Pueblo Gitano, reivindicar su resistencia y poner en valor su contribución fundamental a la construcción de Barcelona, de Cataluña y del conjunto de nuestra sociedad”, afirmó el comisionado de Relaciones Ciudadanas y Diversidad Cultural y Religiosa del Ayuntamiento de Barcelona.
Sánchez recordó también que “el antigitanismo y el racismo siguen existiendo como fenómenos estructurales, históricamente construidos y persistentes” que todavía condicionan la vida de muchas personas. Frente a esta realidad, defendió la responsabilidad de las instituciones democráticas de combatirlos con determinación y reafirmó el compromiso de Barcelona con los derechos humanos, la igualdad y la no discriminación.
El teatro como ejercicio de memoria
La programación continuó con la representación de Baró Astardipen, una obra escrita y dirigida por Seo Cizmich e interpretada por Lucía Raya Flores, Samara Fernández Vigo, Claudia Gimeno Bernal, Berta Zarraluqui Forest y Constantino Fernández Jiménez. Sobre el escenario, cuatro mujeres jóvenes y la presencia simbólica de un bailaor reconstruyeron, mediante la palabra, el movimiento, la música y el silencio, la experiencia de las mujeres gitanas recluidas en el Convent de Sant Agustí.
La obra puso voz a quienes padecieron el encierro y mostró a varias mujeres que relataban el miedo, la separación de sus familias, las condiciones del cautiverio y las distintas formas de resistencia que ejercieron para conservar su dignidad. Más que una recreación histórica, la pieza convirtió aquel espacio de prisión en un lugar de memoria y homenaje.

Un moment de la representació de Baró Astardipen, escrita i dirigida per Seo Cizmich, a la Sala Noble del Convent de Sant Agustí.
Las mujeres gitanas frente al proyecto de exterminio
La activista y comunicadora Mariví Cortés, conductora del programa radiofónico Dicen a la Marina, contextualizó el papel desempeñado por las mujeres durante este episodio histórico. Partiendo de su propia memoria familiar, recordó cómo su abuela hablaba de la Alcazaba de Málaga como un lugar de muerte y contaba que de su pueblo “se llevaron a todos y solo volvieron unos pocos niños y niñas”. Explicó que con el tiempo comprendió que aquellas palabras no eran una leyenda familiar, sino la huella transmitida de una persecución real. Desde ese recuerdo reconstruyó la operación de 1749, la separación deliberada de las familias, los trabajos forzados y el largo cautiverio sufrido por hombres, mujeres y menores gitanos.
Cortés advirtió también de que el antigitanismo no terminó con la liberación de las personas encarceladas. El discurso que durante siglos presentó al Pueblo Gitano como una amenaza continuó mediante leyes y prácticas discriminatorias que hoy siguen expresándose en la segregación escolar y residencial, los controles policiales basados en perfiles étnicos, las dificultades de acceso al empleo y a la vivienda, y los estereotipos difundidos socialmente.
En la parte final de su intervención, Mariví Cortés insistió en que recordar no basta si la memoria no conduce al reconocimiento, la reparación y la acción pública. Reivindicó especialmente la resistencia de las mujeres gitanas recluidas en el Convent de Sant Agustí, que se enfrentaron a las autoridades, se protegieron entre ellas y cuidaron de las más jóvenes. “Que la memoria de quienes sufrieron nos dé fuerza. Que la resistencia de nuestras mujeres nos sirva de ejemplo. Y que nuestros niños y niñas puedan caminar hacia el futuro sin miedo, sin vergüenza y sin tener que pedir permiso para ser quienes son”, reivindicó Cortés.
Memorial Porrajmos un proyecto de divulgación y memoria
La jornada incluyó la presentación de la página web Memorial Porrajmos, un proyecto impulsado por la asociación gitana Rromane Siklǒvne y creado por Miguel Ángel Vargas. La iniciativa web reúne documentos, investigaciones y testimonios sobre el genocidio del pueblo romaní desde una mirada gitana situada en España. Su objetivo es ofrecer información rigurosa y accesible, conectar aquella persecución con la historia española y mostrar la continuidad del antigitanismo. Puede consultarse en https://memorialporrajmos.com/.
La presentación del proyecto web contó con una mesa moderada por la historiadora Anabel Carballo. En ella participaron Miguel Ángel Vargas, historiador del arte, creador de la web e investigador especializado en memoria romaní; Seo Cizmich, activista por la recuperación de la memoria histórica gitana y descendiente de supervivientes del Holocausto; y Tatiana Fernández, socióloga y doctoranda de la Universitat Oberta de Catalunya, cuya investigación aborda la construcción de las memorias colectivas y el fascismo en el entorno digital.

Mesa de presentació del projecte web Memorial Porrajmos. D’esquerra a dreta: Anabel Carballo, Miguel Ángel Vargas, Tatiana Fernández i Seo Cizmich.
Miguel Ángel Vargas explicó que la web nació para cubrir un vacío en la forma de contar el Porrajmos en España. A su juicio, el genocidio romaní suele presentarse como un episodio ocurrido lejos y sin relación con la historia española, por lo que el memorial busca revisar los archivos, explorar los vínculos del franquismo con el fascismo europeo y construir un relato elaborado desde la propia experiencia gitana. “Lo que nos falta siempre en el contexto español es una lectura gitana situada del genocidio de los romaníes europeos”, resumió. Vargas insistió, además, en que la página es solo un primer paso y debe crecer como un espacio vivo de investigación, memoria y participación.
Por su parte, Seo Cizmich abordó el Porrajmos desde su propia historia familiar como descendiente de supervivientes de los Balcanes. Explicó que durante años su abuela y su tía apenas hablaron de lo ocurrido y que ese silencio, marcado por el dolor y el trauma, dificultó la transmisión de la memoria dentro de la familia. Su acercamiento al genocidio romaní comenzó precisamente al intentar reconstruir esas experiencias y comprender por qué su familia había vivido entre distintos países, lenguas y recuerdos fragmentados.
Tatiana Fernández reflexionó sobre cómo se construyen y manipulan las memorias colectivas, especialmente en Internet, y defendió la importancia de conocer el pasado para comprender y combatir las nuevas formas de fascismo, racismo y exclusión. Recordó que la memoria no debe servir para enfrentar a unos grupos vulnerables contra otros, sino para entender los mecanismos históricos y económicos que sostienen la persecución. “Recordar que nosotros tenemos una historia también sirve para que, cuando intenten decirnos que debemos enfrentarnos al último de la fila porque nosotros somos el penúltimo, sepamos que esto no funciona así”, advirtió la socióloga.
El acto concluyó con una interpretación flamenca a cargo de Manuela la del Duende, al cante; Rafael Perona, a la guitarra; y Paco de Molde, al cajón. La música puso el cierre artístico a una jornada marcada por el reconocimiento de la resistencia del Pueblo Gitano. Después, las personas asistentes pudieron continuar el diálogo y compartir impresiones en el patio del Convent de Sant Agustí, donde se ofreció un refrigerio.
