De “resistir” a “ocupar espacios”: Tarragona homenajea a las mujeres gitanas en el marco del Día Internacional de las Mujeres

De “resistir” a “ocupar espacios”: Tarragona homenajea a las mujeres gitanas en el marco del Día Internacional de las Mujeres

El alcalde de Tarragona preside una jornada que pone el foco en la participación, la visibilidad y el reconocimiento de la lucha de las mujeres gitanas.

El Día Internacional de las Mujeres, el 8 de marzo, es una fecha que nos obliga a revisar qué posición ocupan las mujeres en la sociedad, qué barreras afrontan, por qué las afrontan y cómo podemos derribarlas. En definitiva, es una ocasión para cuestionar y desmantelar las estructuras de desigualdad de género que el patriarcado ha levantado a lo largo de los siglos. En el caso de las mujeres gitanas, esta jornada no sirve únicamente para denunciar el machismo, sino también para señalar los obstáculos específicos que sufren por el hecho de ser mujeres y, a la vez, por pertenecer a una cultura diferente de la mayoritaria.

El acto celebrado ayer, miércoles 4 de marzo, en el Ayuntamiento de Tarragona, se enmarca precisamente en esta doble dialéctica. Y el mensaje compartido por las ponentes fue claro: la resistencia ha sido imprescindible, pero ahora toca también participar, construir y alzar la voz.

Inauguró el acto la consellera de Igualdad, Cecilia Mangini, quien situó el foco en el respeto por una historia sostenida a menudo “en silencio” y el compromiso público de visibilizarla. “Es un día para admirar a las mujeres gitanas de frente”, afirmó, reconociendo que han sostenido “familias, barrios, proyectos de vida”, haciendo frente “al machismo, al racismo y a las desigualdades”. Y dejó una idea que atravesó toda la jornada: la igualdad real solo será posible si se valoran sus voces, experiencias y sueños, porque “el feminismo también tiene color gitano”.

Desde el movimiento asociativo, Trini Torres, presidenta de la Associació de Dones Gitanes Karing-Vatx, insistió en que no se trata de pedir privilegios, sino oportunidades y corresponsabilidad institucional. “Somos parte activa de esta sociedad, queremos oportunidades, no privilegios”, dijo, reivindicando que las mujeres gitanas han sido pilares familiares y culturales y, al mismo tiempo, agentes de mejora comunitaria. Su intervención dibujó un horizonte concreto: más estudios, empleo y opciones para las jóvenes, sin tener que renunciar ni a la identidad ni a la pertenencia.

Después del acto inaugural, diversas mujeres tomaron la palabra para reivindicar el necesario reconocimiento de las luchas que sostuvieron las gitanas en el pasado y para defender que ya no es momento de seguir resistiendo, sino de dar un paso más adelante y ocupar todos los espacios que les corresponden como ciudadanas.

La primera en dirigirse al público de la sala de actos del Palau Municipal fue Enriqueta Valentí, quien puso luz sobre aquello que durante muchas generaciones ha sido un trabajo invisible: cuidados, valores, cultura, sostenimiento familiar. Pero subrayó que “hoy, por suerte, las cosas están cambiando. Las mujeres gitanas avanzamos, estudiamos, trabajamos, participamos en la sociedad y alzamos la voz. Ya no podemos ser invisibles, queremos ser escuchadas, respetadas y valoradas”. La reivindicación no era simbólica, pidió respeto, libertad y oportunidades para las nuevas generaciones, sin perder el orgullo de las raíces.

La presidenta de la entidad Dona Gitana i la Joventut de Campclar, Marisol Amador, aterrizó este cambio en una práctica cotidiana: acompañar a chicas jóvenes que dejan los estudios demasiado pronto y sostenerlas con orientación laboral y apoyo para vencer el miedo. “Las motivo y las llevo a los sitios donde ellas no se atreven a ir”, explicó, defendiendo que juntas “podemos avanzar y construir un futuro mejor”.

En la misma línea, Yaricsa Heredia presentó el gimnasio asociativo Guerreros de Fe como un espacio seguro donde entrenar carácter, disciplina y liderazgo: formar mujeres firmes, valientes y comprometidas desde el deporte y el acompañamiento.

A continuación, intervino Victoria Santiago, técnica de la Federació d’Associacions Gitanes de Catalunya, que convirtió su trayectoria académica en una declaración colectiva: “Llegar hasta aquí no ha sido un camino recto ni fácil”, dijo, tras relatar “puertas cerradas” y la necesidad de demostrar constantemente que podía. En este sentido, destacó una idea clara: “Ser referente no significa ser perfecta. Significa ser visible. Significa que cuando una niña nos mire piense ‘si ella ha podido, yo también’. Y eso es una responsabilidad preciosa”. Y cerró con un objetivo muy claro: “Que ninguna niña vuelva a pensar que estudiar no es para ella, porque nuestro destino no lo decide el sistema. Lo decidimos nosotras”.

A esta idea de visibilidad como derecho y como estrategia de cambio respondió Tatiana Font, responsable de la Unitat del Poble Gitano, situando el debate en el terreno de la representación. Recordó que la imagen de la mujer gitana se ha construido a menudo desde fuera –entre exotizaciones y estereotipos– y que esos relatos “han servido para justificar la exclusión”. Frente a ello, propuso pasar de la resistencia a la ocupación de espacios. “El reto es ocupar espacios de participación política, educativos, culturales, de diálogo, no para pedir permiso, sino para ejercer un derecho”.

La responsable de la Unitat del Poble Gitano puso el acento en la necesidad de reconocer y poner en valor el talento de las mujeres gitanas, a menudo ejercido en el día a día y con poca visibilidad pública: liderazgo comunitario, inteligencia emocional, capacidad de mediación, creatividad y fortaleza. Remarcó que es un capital que no es nuevo, pero que cada vez tiene más presencia en espacios de estudio, en entidades y en la acción comunitaria.

Font también subrayó que avanzar hacia una sociedad más justa y equitativa no puede recaer solo sobre las mujeres gitanas, sino que es una responsabilidad colectiva. En este sentido, defendió que la transformación solo será completa si incorpora su voz como protagonista, y no como una presencia excepcional o puntual.

En las conclusiones, el alcalde Rubén Viñuales recogió el hilo principal de la jornada con una idea contundente: romper prejuicios es un trabajo diario que no debería recaer solo en quienes los padecen. Citó a Einstein para remarcar que “es más fácil romper un átomo que un prejuicio”, y al mismo tiempo reconoció que las mujeres presentes “los rompen cada día”. El objetivo, dijo, es que deje de ser excepcional ver a una mujer gitana en cualquier rol de responsabilidad: “Que no sea noticia que haya una mujer gitana universitaria, que haya una alcaldesa gitana, que no sea noticia”. Y cerró con un llamamiento directo, en sintonía con los discursos de las mujeres gitanas en la sala de actos: “Ocupen los espacios. Si no lo hacen ustedes, lo hará alguien otro”.

El acto concluyó con dos gestos cargados de simbolismo: la entrega de obsequios de la entidad Karing-Vatx al alcalde y a la consellera de Igualdad, y la interpretación, especialmente emotiva, que ofrecieron Sara y Adoración, madre e hija, del Gelem Gelem, el himno romaní.

 

 

Sobre el autor

Pedro Casermeiro
Pedro Casermeiro és llicenciat en Psicologia per la Universitat de Barcelona. És membre de la directiva de Rromane Siklǒvne i de la Fundació Privada Pere Closa. Pedro també es formador en llengua romaní i coordinador del “Museu Virtual del Poble Gitano a Catalunya”.

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