El Plan Integral del Pueblo Gitano cierra la novena edición del curso de mediación comunitaria y familiar con 16 nuevas personas tituladas

El Plan Integral del Pueblo Gitano cierra la novena edición del curso de mediación comunitaria y familiar con 16 nuevas personas tituladas

El acto de clausura, celebrado en la sede de Derechos Sociales e Inclusión en Barcelona, combinó intervenciones institucionales, entrega de diplomas y un debate sobre el reconocimiento y la proyección profesional de la mediación gitana.

El Plan Integral del Pueblo Gitano de Cataluña (Departamento de Derechos Sociales e Inclusión) ha celebrado el acto de clausura del Curso de especialización en gestión alternativa de conflictos y mediación comunitaria y familiar, organizado en colaboración con la Universitat de Girona (UdG). La ceremonia, celebrada en la sede del Departamento en Barcelona, ha servido para reconocer el trabajo del alumnado y entregar los diplomas a 16 participantes que han completado con éxito esta novena edición.

Durante la apertura institucional, Jaume Romero, director general de Acción Comunitaria e Innovación Social, ha trasladado el reconocimiento del Govern a la labor que desarrollan las mediadoras y los mediadores y ha puesto el acento en una forma de intervenir basada en la escucha y la cultura de paz. En este sentido, ha destacado que trabajáis desde la escucha y desde caminar hacia la cultura de paz y ha reivindicado la mediación como una herramienta que nos ayuda a trabajar y a unir personas”.

 

Una formación universitaria con enfoque comunitario

El curso, dirigido por Eduard Carrera (UdG), ha combinado la solidez académica del equipo docente con la experiencia práctica de profesionales del territorio, incorporando también perfiles que en ediciones anteriores fueron alumnado y hoy ejercen como formadoras y formadores.

La formación, iniciada en octubre, ha combinado sesiones presenciales y en línea, y ha facilitado herramientas profesionales para la gestión alternativa de conflictos y la mediación, con una atención específica a los contextos comunitarios y familiares.

En su intervención, Eduard Carrera ha situado la mediación como una respuesta especialmente necesaria en el momento actual: en un contexto marcado por el aumento de la diversidad, las discriminaciones y las vulneraciones de derechos, apostar por vías pacíficas para gestionar los conflictos es ir a contracorriente, pero es imprescindible. En este sentido, ha remarcado que el valor del diploma no es solo académico, sino también comunitario: con esta novena edición, 16 personas salen reforzadas como agentes de convivencia en los barrios, capaces de ofrecer una respuesta pacífica allí donde hay tensiones y desigualdades.

El pueblo gitano”, ha recordado Carrera, “históricamente ha mediado y ha resuelto los conflictos en comunidad”, y por eso el curso no contrarresta, sino que complementa”, aportando herramientas para contrarrestar y transformar dinámicas de poder que a menudo perpetúan discriminaciones.

 

Un aprendizaje para ponerlo en práctica

El alumnado también participó en la clausura coincidiendo en que este curso les ha aportado herramientas para aplicar en situaciones reales y en entornos diversos. Francisco, con una larga trayectoria vital y comunitaria, explicó que al principio le costaba entender qué podía aportar una formación así, pero que, una vez realizada, le quedó claro que la mediación no es un recurso cerrado a un único colectivo: sirve para intervenir en conflictos de convivencia que afectan al conjunto de la sociedad, especialmente en un contexto de diversidad creciente donde los conflictos emergen con frecuencia. Al principio no entendía que se pudiera hacer un curso de mediación para gitanos… pero una vez lo he hecho, entiendo las problemáticas que existen, porque no es solo para los gitanos: es para mediar en cualquier situación que se pueda dar”, indicó Francisco.

En esta misma línea, Alfred, otro de los alumnos, puso un acento muy humano y a la vez muy práctico al rol mediador: Ser mediador es, sobre todo, ir de corazón a corazón, entender a la otra persona, saber qué necesita y poder ayudarla.” Y resumió el espíritu de este itinerario con una idea muy clara: que este curso no sea en vano y que todo lo que hemos aprendido lo podamos poner en práctica e ir a más, para ser realmente un mediador de paz.”

El alumnado también subrayó que uno de los puntos fuertes del curso ha sido el intercambio de experiencias entre compañeras y compañeros, hecho que enriqueció el contenido del curso. Raquel lo sintetizó con una idea muy clara: me ha gustado mucho, sobre todo, escuchar la experiencia de las personas de su día a día”, y remarcó que la presencialidad genera una riqueza y una interacción que hace el aprendizaje muy enriquecedor”.

Y este aprendizaje ha sido bidireccional: el profesorado reconoció que el grupo les hace crecer. Aprendemos más nosotros que vosotros”, porque el profesorado se enriquece del conocimiento de todo el alumnado, de lo que hace cada cual en su territorio, en su proyecto, en su barrio”, y, incluso con experiencia, “siempre aprendes algo o algún recurso”.

 

El reto del reconocimiento profesional de las y los mediadores gitanos

El acto concluyó con un debate especialmente relevante sobre el estatus y el reconocimiento de las y los mediadores gitanos. En este intercambio, se planteó el reto de avanzar para que esta figura no quede restringida a la mediación, exclusivamente, para la comunidad gitana, sino que pueda integrarse con normalidad en servicios y entidades generalistas de mediación, formando parte de sus plantillas y equipos.

En esta línea, Juan Fajardo, formador en mediación, defendió que el curso es, además de una capacitación, un espacio donde se identifican talentos naturales para la mediación, y propuso tender puentes con grandes entidades del sector para que conozcan de primera mano el potencial profesional del alumnado y favorezcan su incorporación a servicios no específicos.

Tatiana Font, responsable del Plan Integral del Pueblo Gitano en Cataluña, puso el foco en dos retos claros: reconocimiento profesional y oportunidades reales. De entrada, defendió que hay que articular para que al final el curso se pueda acreditar y podáis usar el curso como mediadores acreditados”, para que la formación tenga recorrido dentro de los circuitos oficiales.

También remarcó que estamos en un momento propicio, porque pronto verán la luz iniciativas como el Pacto Nacional contra el Antigitanismo y la Estrategia Catalana del Pueblo Gitano. Creo que es un año de oportunidades” y ahora toca hacer que los acuerdos aterricen realmente”, apuntó Tatiana.

En este sentido, advirtió de que todavía pesa el prejuicio que limita los perfiles gitanos exclusivamente al ámbito de la mediación con población gitana. Por ello insistió en romper este circuito: podemos hacer lo mismo en otros ámbitos no gitanos”, porque es muy necesario estar presentes en todos los niveles para ir rompiendo desde dentro las estructuras y el antigitanismo”. Y cerró con una llamada a dar el paso con valentía: “tenemos que atrevernos a dar este paso y salir un poco de esta zona cómoda”.

 

 

 

Sobre el autor

Pedro Casermeiro
Pedro Casermeiro és llicenciat en Psicologia per la Universitat de Barcelona. És membre de la directiva de Rromane Siklǒvne i de la Fundació Privada Pere Closa. Pedro també es formador en llengua romaní i coordinador del “Museu Virtual del Poble Gitano a Catalunya”.

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