La Macanita en Barcelona: memoria, raíz y transmisión vivencial del cante gitano

La Macanita en Barcelona: memoria, raíz y transmisión vivencial del cante gitano

Una conversación íntima que recorrió la biografía de la cantaora y la tradición navideña de Jerez.

El Palau Dalmases acogió ayer 10 de diciembre una nueva cita del proyecto Cultura Gitana – Elsa Peretti · Pere Closa, un ciclo que nace –como recordó Sebastián Porras Soto en su presentación– con la voluntad de dar a conocer la riqueza y la heterogeneidad de la cultura gitana, trasladando una imagen real, positiva y libre de estereotipos.

El objetivo del proyecto de cultura de la entidad es ofrecer espacios para escuchar a personas gitanas relevantes que hablan desde distintos ámbitos culturales –la literatura, el teatro, el toreo y, en esta jornada, el cante– para mostrar la amplitud y vitalidad de las aportaciones gitanas a la cultura.

En esta ocasión, el protagonismo fue para el cante gitano y para una de sus voces más representativas: Tomasá Guerrero Carrasco, La Macanita, figura central del cante jerezano y heredera directa de una tradición que ha sido, desde siempre, vivida y transmitida en familia, en comunidad y en primera persona.

Bajo el título “El cante gitano: una transmisión vivencial”, se invitó a los asistentes a una conversación cálida y cercana en colaboración con el escritor y periodista Joaquín López Bustamante, director del programa Gitanos de Radio Nacional de España. En este marco, se destacó el carácter profundamente experiencial del flamenco gitano: un arte que no se aprende únicamente en escuelas ni manuales, sino que se transmite en familia y comunidad, como un saber que respira en el día a día y que solo cobra sentido pleno cuando pasa de una generación a otra.

El diálogo sirvió para acercar a los asistentes vivencias personales y artísticas de La Macanita: su infancia en el barrio de Santiago de Jerez, sus raíces gitanas por línea materna y el legado que recibió de las grandes familias cantaoras que marcaron la identidad flamenca de su tierra. Desde esa experiencia vital –esa transmisión vivencial que da título al acto– se propuso a la audiencia un viaje a la memoria del cante gitano y a la forma en que este saber se hereda, se encarna y se comparte.

A medida que avanzó la conversación, La Macanita fue desgranando recuerdos esenciales de su vida artística y personal, desde sus primeros cantes en el barrio de Santiago hasta su relación con figuras clave del flamenco jerezano como La Paquera, el tío Antonio Gallardo, Manuel Morao o Paco Cepero.

En un momento especialmente emotivo, la conversación giró hacia las Navidades en Jerez, un tema que adquirió un peso central dada la cercanía de estas fechas. Macanita evocó con nostalgia aquellas Nochebuenas de su infancia: celebraciones humildes pero intensas. Recordó los patios de vecinos llenos de vida, los pestiños recién hechos, la botella de anís, las cacerolas usadas como instrumentos improvisados y la participación espontánea de todos. Eran fiestas surgidas del cariño y la convivencia, donde cada familia aportaba lo que podía y la música surgía de manera natural, sin escenarios ni artificios.

La cantaora estableció una clara diferencia entre la tradición íntima de la Nochebuena jerezana y la Zambomba de Jerez actual, un fenómeno muy popular pero, a su juicio, alejado del espíritu original. Señaló que hoy se adelanta a septiembre y adopta un formato más comercial y multitudinario, donde se pierde parte de la espontaneidad y la convivencia que definían aquellas celebraciones. Aunque reconoció que muchas personas viven de ello, lamentó que la esencia comunitaria de la fiesta se haya ido diluyendo con el tiempo.

En este punto emergió una figura fundamental: Manuel Parrilla, guitarrista y director de la serie Así canta nuestra tierra en Navidad. Macanita subrayó la importancia histórica de su trabajo: Parrilla recorrió durante años pueblos de toda España –desde Zamora a Murcia, desde Extremadura a Castilla– recopilando villancicos tradicionales, muchos de ellos transmitidos por personas mayores que conservaban melodías ya casi perdidas. Después, con enorme sensibilidad, aflamencaba esos villancicos, los adaptaba a los modos jerezanos y los preparaba para ser interpretados por artistas como la propia Macana. Gracias a él, muchos villancicos que hoy se consideran “de Jerez” tienen en realidad un origen popular diverso, resignificados dentro del cante gitano.

La Macanita expresó un profundo agradecimiento por aquel legado colectivo: sin el trabajo de Parrilla –dijo– la sonoridad navideña jerezana tal y como hoy la conocemos no habría perdurado.

Tras abordar el capítulo navideño, el diálogo fue derivando hacia nuevas anécdotas contadas con el gracejo y la cercanía que caracterizan a La Macanita. Entre recuerdos, bromas y confidencias, la conversación se cerró con un momento especialmente emotivo: la artista regaló a los asistentes un villancico y un cante por soleá, poniendo el broche perfecto a la velada.

Sobre el autor

Pedro Casermeiro
Pedro Casermeiro és llicenciat en Psicologia per la Universitat de Barcelona. És membre de la directiva de Rromane Siklǒvne i de la Fundació Privada Pere Closa. Pedro també es formador en llengua romaní i coordinador del “Museu Virtual del Poble Gitano a Catalunya”.

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