El 34 Festival de Cante Flamenco de La Mina aterriza en el Museo de la Historia de la Inmigración de Cataluña
El Centro Cultural Gitano de La Mina dedica la 34 edición del festival a celebrar la figura del cantaor y letrista Juan de la Vara.
El pasado sábado 6 de julio el Museo de Historia de la Inmigración de Cataluña fue testigo excepcional del 34 Festival de Cante Flamenco de La Mina, un encuentro ya habitual entre el flamenco, la cultura gitana, el barrio de La Mina y la sociedad catalana.
El festival de La Mina se ha convertido en una referencia en la programación de flamenco en Cataluña, un iniciativa que nació, en 1991, impulsada por el anterior presidente del Centro Cultural Gitano, Rafael Perona, con la intención de acercar el flamenco a los vecinos de La Mina que, por diferentes factores socioeconómicos, carecían y carecen de igualdad en el acceso a la cultura.
En esta ocasión, el festival quiso homenajear la figura del emblemático cantaor Juan de la Vara, vecino del barrio de La Mina y figura imprescindible del flamenco en la Cataluña del siglo XX. A sus 94 años de edad, el eco de su garganta y su gran hacer en la creación de letras siguen siendo recordados por los aficionados.
Rafael Perona, presidente del Centro Cultural Gitano de La Mina, compartió la importancia de Juan de la Vara. “Es una persona de toda la vida del barrio, desde que se creó La Mina. Es un hombre nacido en Barcelona, con una carrera artística extraordinaria. Tiene un disco con Paco de Lucía, ha trabajado con Camarón, con Marchena, con Valderrama, con la Niña de los Peines”, pero, matizó que “no tiene el reconocimiento que realmente se merece”.
Además de reconocer su figura, para Perona este homenaje “también reivindica el flamenco de aquí, de Cataluña, el flamenco que nace de los gitanos, en barrios segregados”, y lamentó que “desde las administraciones no se le da ninguna importancia y visibilidad”.
Los primeros en subir al escenario fueron Tuto Fernández, José de la Miguela, Carmen Amador, Paco de Mode, Luís el Granaíno y Costi el Chato, quienes consiguieron embriagar al público y prepararlos para lo que quedaba por venir.
Vicente Soto, que venía en sustitución de la convaleciente Macanita, demostró que sigue atesorando el mejor cante de una de las sagas flamencas más importantes consiguiendo subir las pulsaciones del público más hambriento de jondura.
Se cerró la programación con El Yiyo y su espectáculo ‘Jubileo’. El bailaor del badalonés barrio San Roque se presentó en el escenario arropado por un gran elenco de artistas para dejarse la piel sobre las tablas y hacer tambalear toda la estructura del museo al vertiginoso ritmo de su taconeo.
*Imagen de Ana Palma
