La entidad Espai Escola Dominical Undebel trabaja para derribar prejuicios y promover la educación en el barrio de La Marina

La entidad Espai Escola Dominical Undebel trabaja para derribar prejuicios y promover la educación en el barrio de La Marina

A través de diferentes proyectos educativos y culturales, la entidad forma parte activa del tejido asociativo y comunitario del barrio desde hace más de veinte años.

A finales de los años noventa, un grupo de jóvenes decidió poner en marcha una escuela dominical, asociada a la Iglesia evangélica de Casas Baratas (La Marina, Barcelona), en la que enseñaban la palabra de Dios a niños, montaban obras de teatro y ofrecían el espacio para el aprendizaje musical. Además de ello, empezaron también a ayudar a esos mismos niños con las tareas de la escuela.

Con el paso de los años, el ayuntamiento de Barcelona les instó a formalizarse como entidad y poder articular mejor todas las actividades que, hasta entonces, hacían bajo el paraguas de la iglesia. Así, en el 2007 nació oficialmente el Espai Escola Dominical Undebel. Entre sus fundadores están Francisco Santiago, Mariví Cortés, José Santiago y Luisa Montero.

Su labor con la infancia les hizo ganarse el papel de referentes en el ámbito educativo. Francisco Santiago, presidente de la entidad, nos explica que los centros educativos les contactaban a ellos en temas relacionados con la educación de niños y niñas gitanas ‘porque los alumnos siempre hablaban de nosotros’. De este modo, la entidad fue ampliando su foco de intervención también a familias y centros educativos, y poco a poco, pasó del trabajo basado en el voluntariado a poder contar con profesionales dedicados a las tareas de apoyo educativo.

El Espai Escola Dominical Undebel tomó un papel protagonista en el barrio durante la pandemia. Francisco nos explica que durante el confinamiento les llegó información de una familia no gitana que no tenía para comer y rápidamente hicieron un llamamiento a los vecinos, gitanos y no gitanos, y ayudaron a dos familias. A raíz de la buena respuesta de la comunidad y las dificultades propias del momento, buscaron recursos para organizar un banco de alimentos en la iglesia evangélica del barrio, al que se sumó el resto del tejido asociativo del barrio, el distrito y también la Federación de Asociaciones Gitanas de Cataluña (FAGiC). Gracias a esta iniciativa consiguieron distribuir alimentos, semanalmente, a más de 350 familias durante todo el confinamiento.

Aquello sirvió para que todos los vecinos del barrio reconocieran la labor realizada por la entidad. Y es que todas las acciones que desarrolla la entidad, aunque estén gestionadas por personas gitanas, se dirigen a todos los niños y jóvenes del barrio. “Somos una asociación de colores”, Mariví parafrasea a su compañera, Luisa, para explicarnos que ofrecen sus proyectos a todo el mundo, desde una convicción cristiana, independientemente del origen cultural o religión de los participantes.

Actualmente las actividades de la entidad se desarrollan principalmente en el Casal de La Vinya. No obstante, los miembros de la entidad reclaman un local propio donde llevar a cabo una mayor amplitud de acciones. Su labor, principalmente basada en el voluntariado, les dificulta costearse un espacio que, hasta hace unos años, sí podía prestarle la Iglesia evangélica del barrio pero que, debido a las actuales condiciones económicas del mercado de alquiler, actualmente es imposible.

Tras varios años de intervención, los resultados se hacen evidentes. Mariví nos relata que cuando empezaron a trabajar, su principal reto era combatir el absentismo escolar en quinto y sexto de primaria, y ahora apuntan que “el absentismo en primaria se ha reducido prácticamente en su la totalidad, la mayoría de chicos y chicas gitanas consiguen terminar la ESO y muchos siguen en Formación Profesional o en Programas de Formación e Inserción (PFI)”.

No obstante, la entidad reivindica más recursos para la educación de los jóvenes. El pasado mes de octubre, el barrio perdió la Unidad de Escolarización Compartida (UEC), un recurso que complementa la actividad educativa de los centros escolares y que permite reorientar dentro del sistema educativo a muchos jóvenes con dificultades para seguir y aprobar la Educación Secundaria Obligatoria. Francisco se lamenta que el recurso acaba de irse a Les Corts y que muchos gitanos y gitanas del barrio no podrán disfrutar de las opciones que brindaba la UEC en La Marina. “En Les Corts no existe el mismo problema educativo que puede haber en un barrio como La Marina”, se queja Franciso.

“Hacem falta más plazas en PFIs o en Ciclos Formativos. Tenemos un problema, tenemos chicos que aprueban muy justos la ESO y no tienen nota suficiente para acceder a la formación que les gustaría hacer”, explica Mariví, que además nos explica que “existe una medida de discriminación positiva que facilita el acceso a la universidad a personas gitanas”, y cuestiona “¿porque no existe también una medida similar en el acceso a la formación profesional?”.

Mariví Cortés también considera que el profesorado no tiene la formación suficiente para trabajar en contextos de diversidad cultural y exclusión social. “No entienden al pueblo gitano. Ha habido casos en los que los profesores les decían a los niños ‘no vas a llegar a nada’, ‘tú nunca vas a ser nadie’, o a los padres les decían que se llevaran a sus hijos del colegio”, relata Francisco, quien además nos confiesa que alguno de esos chicos, a pesar del antigitanismo sufrido en el sistema educativo, ha salido adelante y tiene estudios universitarios.

Para la entidad, la juventud es el principal espejo para reflejar la realidad del pueblo gitano más allá de los prejuicios y estereotipos que se difunden hasta la saciedad. “Cuchi, Victoria, Kiko, Ana, Tamara, ¡jóvenes preparados, con estudios!”, Mariví enumera emocionada a todos los jóvenes que trabajan en el proyecto de refuerzo educativo y sobre los que vuelcan sus mejores deseos. “Con ellos queremos romper estereotipos, queremos que vean que nosotros tenemos una vida normal, trabajamos como todos, y no somos todos eso que a los medios de comunicación le interesa difundir”, explica Mariví.

Precisamente, los jóvenes ocupan un papel central en la última iniciativa de la entidad, un programa de radio quincenal, dirigido por Mariví en el que se ofrece un espacio para que la comunidad gitana del barrio, y en especial la juventud, tenga voz. El pasado 29 de abril se emitía el sexto programa, dedicado en esta ocasión a la alimentación saludable, acompañados por dos invitados de lujo, David Amaya, nutricionista, y Francisco Santiago, licenciado en ciencia y tecnología de los alimentos.

Mariví nos explica que el programa está teniendo mucho éxito, además de poder seguirse en directo cada quince días, también están consiguiendo muchas reproducciones, no sólo en el barrio, sino en todo el país. El programa se emite en Radio La Marina y los diferentes podcasts pueden escucharse en el siguiente enlace.

 

Sobre el autor

Pedro Casermeiro
Pedro Casermeiro és llicenciat en Psicologia per la Universitat de Barcelona. És membre de la directiva de Rromane Siklǒvne i de la Fundació Privada Pere Closa. Pedro també es formador en llengua romaní i coordinador del “Museu Virtual del Poble Gitano a Catalunya”.

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