El Instituto Romanó hace público su informe ‘¿Periodistas contra el racismo? 2022, la prensa española ante el pueblo gitano’
El estudio que elabora anualmente el Instituto Romanó para Asuntos Sociales y Cultura denuncia el antigitanismo existente en los medios de comunicación y ofrece herramientas a los profesionales de la información para producir contenidos libres de prejuicios y estereotipos.
En la última década, y a través del impulso de la digitalización, los medios de comunicación digitales han conseguido sobrepasar en cuota de mercado a los medios tradicionales como la prensa escrita, la radio o la televisión. Así, las plataformas digitales poseen cada vez un mayor poder en la construcción de la opinión pública, decidiendo qué asuntos deben comunicarse y qué narrativas son las que deben promoverse sobre dichos asuntos.
En este sentido, podemos afirmar que los medios de comunicación siguen construyendo una imagen terriblemente sesgada, distorsionada e interesada del pueblo gitano mediante la utilización de titulares y textos cargados de estereotipos, tópicos y clichés.
Por ello, el Instituto Romanó efectúa, cada año, un exhaustivo análisis de los contenidos elaborados por los principales medios de comunicación relacionados con el pueblo gitano y publicar el informe ‘¿Periodistas contra el racismo?’. El objetivo de su publicación es “reivindicar y luchar por un periodismo riguroso, crítico, ético y profesional. Que brinde un trato igualitario y contribuya a una sociedad más justa”.
El informe con las noticias del año 2022 acaba de ver la luz. En él se analizan de manera cualitativa y cuantitativa 1.604 textos procedentes de 425 medios de comunicación arrojando luz sobre la imagen producida del pueblo gitano en los medios de comunicación. Para ello, se aportan datos contrastados y ponen de manifiesto la falta de imparcialidad cuando de personas gitanas se trata.
El informe, tiene varias partes. Por un lado, ofrece una introducción y sitúa la realidad del pueblo gitano. Por otro lado, refleja un análisis general del periodismo en relación a la población gitana. Y, por último, facilita una serie de recomendaciones y conclusiones para mejorar el enfoque informativo para conseguir un periodismo neutral, que no estigmatice a ninguna comunidad.
En él dejan claro eventos en el 2022 que fueron decisivos y significativos en lo que a la población gitana se refiere. El homicidio y los delitos de odio en Peal de Becerro (Jaén), la situación de los gitanos en la guerra de Ucrania y la tipificación del antigitanismo como delito específico dentro del Código Penal.
Como conclusiones, el informe recuerda que “la prensa tiene como reto dejar de estigmatizar y perpetuar el racismo a través de sus contenidos. Aunque sigue habiendo contenido que no favorece a ese objetivo”.
Como datos positivos, se pone en valor que el año 2022 se bate el récord de neutralidad, un 80% de las noticias analizadas en relación al pueblo gitano son neutrales. Aunque aun sigue habiendo un 20% que no lo son. Por su puesto el objetivo es tener un 100% de neutralidad en la información.
También se refleja como ha aumentado hasta un 38% el uso de fuentes gitanas, manifestando una información contrastada e imparcial. Además, ponen de manifiesto como 21 provincias provinciales terminan el año sin ninguna publicación negativa en relación a la comunidad gitana.
Para el Instituto Romanó, estos datos representan alguno de los avances conseguidos a través de la ardua labor que hay detrás de este informe, así como de los esfuerzos de otras iniciativas similares. “Creemos en la importancia de cuestionar y combatir el racismo desde el activismo. Todas las organizaciones gitanas luchan por una igualdad real”, apunta el informe.
Además de generar conclusiones sobre el tratamiento del pueblo gitano en los medios de comunicación, ‘¿Periodistas contra el racismo?’ también perfila una serie de recomendaciones eminentemente prácticas para evitar la propagación de desinformación, estereotipos y prejuicios.
El estudio finaliza con un llamamiento claro y necesario. “Periodistas, editores y editoras, directores y directoras de los medios de comunicación. Sean responsables con lo que publican y respeten los códigos deontológicos. Somos parte del cambio en la construcción de una sociedad igualitaria formada por una enriquecedora diversidad de pueblos, culturas e identidades”.
