Entrevistamos a Sicus Carbonell de ‘Sabor de Gràcia’
En esta ocasión, ha sido todo un placer para mí entrevistar a un digno heredero de una larga saga de artistas, Sicus Carbonell, que ya muy joven cogió el timón de la rumba y se ha convertido en todo un emblema para los rumberos, cosechando el cariño del público y grandes éxitos profesionales gracias su formación ‘Sabor de Gracia’.
¿Cómo nace el artista? ¿Cómo se convierte Sicus Carbonell en el líder del grupo de referencia en el mundo de la Rumba Catalana?
“En casa siempre se escuchaba rumba, a Peret, a Chacho, el Pescaílla … y a los seis años, mi abuelo me regaló una guitarra. Al principio no tenía ni idea, pero poco a poco fui aprendiendo algún tono y, con la práctica, le fui cogiendo afición”, confesó. “De hecho mi bisabuela ya cantaba muy bien, dicen que cuando venía Manolo Caracol a Barcelona iba a escucharla. Un tío carnal de ella era guitarrista de Carmen Amaya. Otro tío llevaba un tablao, y toda su familia tocaba y bailaba. Por eso, mi abuelo quiso que aprendiera a tocar la guitarra. Así que a los ocho años ya daba conciertos en el balcón de casa acompañando a los discos de rumba de los grupos que entonces sonaban. Las bodas gitanas me influenciaron muchísimo, con los grupos de moda que tocaban, como Chango y, por supuesto, vosotros, Chipen, fue una gran influencia porque vuestro sonido tenía un punto más moderno”, aprovechó Sicus para elogiarme y demostrar sus buenas formas …
¿Cuándo decides saltar al ruedo?, le pregunté. “Con nueve años actué en la plaza del Raspall y, para mí, eso fue el detonante. Gato Pérez nos ofreció hacer un disco, pero mi padre no me dejó, me dijo que primero debía estudiar y después ya veríamos”, y continuó explicando, “pasaron unos años y grabé mi primer disco con ‘Aiaiai’, que por cierto fuiste tú quien puso las guitarras –haciendo referencia a mí, otra vez, buenos modales, … -. “Después empiezo con un proyecto que se llamó ‘Sabor de Gracia’. Grabamos un primer disco con muy pocos recursos. Hoy día, cuando lo escucho me escondo por que está todo muy movido y suena poco profesional. Pero esa grabación fue una referencia para superarme y tomarme las cosas más en serio. Decidí dejar la vergüenza en el camerino y aprender de lo qué hacían otros grupos en directo. Todo fue muy rápido, acertamos haciendo rumba en catalán. Enseguida nos vimos haciendo conciertos en las fiestas de la ciudad. Tuvimos una muy buena acogida y, poco a poco, nos situamos en el candelero. Hoy no puedo quejarme de los resultados”, se sincera Sicus.
En este punto llega una pregunta obligada y de la que muchos debemos aprender: ¿Cuáles son las claves del éxito para ti?
“Bueno en primer lugar tocar con los pies en la tierra y trabajar con humildad”, y continuó explicando “Peret fue un gran referente. En él, vi profesionalidad y disciplina. Fue algo que me marcó, desde entonces mantengo la disciplina como la más importante en mi carrera”.
Seguidamente pasó a una reflexión cargada de presentismo. “Ahora hay que esforzarse mucho más, las cosas ya no son como antes. Tienes que ser tú mismo el que te produzcas y te planifiques la promoción. En todo ello, las nuevas tecnologías de la comunicación son las que mandan”. En ese momento, Sicus comparó la realidad profesional de mi época de éxito en los escenarios con la actual. “Aunque yo llegué a conocer vuestro mundo, donde la discográfica se ocupaba del artista, le organizaba la promoción, radios, televisiones, prensa, presentaciones del nuevo disco, incluso soporte en los bolos”, y matizó que “hoy en día tú te lo tienes que montar todo, no puedes casarte con nadie y procurar estar al día musicalmente”. El líder de Sabor de Gracia prosiguió esgrimiendo que “la juventud tiene sus tendencias y los resultados que algunos grupos muy jóvenes consiguen gracias a las redes sociales son impensables. Intento estar al día, pero ya tengo mis años, no soy en blanco y negro, como tú, o analógico”, -se atrevió a bromear con mi edad …-, “soy digital, pero la juventud ya es holográfica”, aseveró.
¿Cómo ves el futuro de la rumba catalana en este nuevo escenario?, le pregunté.
“La rumba catalana, y mejor que tú no lo sabe nadie, siempre ha sido como una montaña rusa, que sube y baja, y ahora tenemos un buen momento gracias a la Plataforma para la Defensa de la Rumba Catalana. Hemos conseguido que se produzcan documentales que están pasando por televisión, homenajes, etc. Todo suma y se está generando una gran unión en torno a la plataforma, con muchos grupos y solistas que se van apuntando”, y concluyó, “la unión hace la fuerza”.
“Hay muchos jóvenes con tiempo por delante, que han vivido de muy pequeñitos nuestros éxitos y nuestras penumbras. Ello debe servir para que no les coja desprevenidos y que estén musicalmente al día, pendientes de lo que se cuece hoy día, y si le ponen seriedad y constancia nos pueden dar una sorpresa y además saben que cuentan con el apoyo de los mayores”, comenta Sicus.
Volviendo a la Plataforma para la Defensa de la Rumba Catalana y la gran labor que estáis haciendo. Uno de sus objetivos es conseguir que la Rumba Catalana sea reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la humanidad. Sin embargo, recientemente ha habido un serio revés por parte del Ministerio de Cultura, responsable de llevar la candidatura a la UNESCO, negando vuestra, nuestra, petición.
“Tuvimos una reunión con los técnicos del ministerio y nos comentaron que el término ‘catalana’ excluye al resto de comunidades autónomas y que eso dificulta mucho la decisión. Nos comentaron el parecido caso de la jota aragonesa que se presentó exclusivamente como ‘jota’, eliminando el término ‘aragonesa’, y ello facilitó su aprobación”. Carbonell prosiguió explicando la respuesta que ellos ofrecieron al ministerio, “nosotros le llamamos rumba catalana para no mezclarla con otras como podría ser la rumba flamenca, o la rumba cubana. Son músicas que provienen de culturas diferentes y, para nosotros, la Rumba Catalana ha sido una forma de vida”. A tal explicación de la plataforma, la respuesta del ministerio fue todo un movimiento de enroque clásico, repitiendo la idoneidad de eliminar el término ‘catalana’ o incluyéndola dentro del expediente del flamenco para ir más rápido.
La aseveración final de Sicus Carbonell fue muy clara, “¡no nos importa esperar, llevamos setenta años de Rumba Catalana y hemos creado la plataforma para defenderla!”.
En el momento en que entendí que había llegado al clímax de la entrevista y que, tras las malas noticias, nada más pudiera a salir de mi boca libre de improperios hacia el ministerio, decidí cerrar la entrevista con un endógeno “¡Mucha mierda! ¡Y lo más importante es que la vida sigue!”.
