El consejo municipal del Pueblo Gitano de Barcelona recuerda la Gran Redada de 1749

El consejo municipal del Pueblo Gitano de Barcelona recuerda la Gran Redada de 1749

Este jueves 27 de julio, en el Centro Cívico Convento de San Agustín ha tenido lugar el acto en recuerdo de las víctimas del proyecto de exterminio de 1749, cuando 12.000 gitanos y gitanas fueron encarcelados por orden del marqués del Ensenada.

El Consejo Municipal del Pueblo Gitano de Barcelona ha organizado un acto para conmemorar a las víctimas de uno de los episodios más invisibilizados y tenebrosos de la historia del Estado español. La conferencia tuvo lugar en el Convento de San Agustín, lugar donde se recluyó a más de 200 mujeres gitanas y a sus hijos e hijas durante dieciséis años. La construcción de la memoria histórica del pueblo gitano es uno de los principales objetivos de las entidades que conforman el consejo y, con iniciativas como esta, quieren reivindicar la defensa de los derechos y luchar contra la discriminación y el antigitanismo.

Francisco Vargas, vicepresidente primero del Consejo Municipal del Pueblo Gitano de Barcelona, fue el encargado de dar la bienvenida a los asistentes. En su introducción, Vargas enfatizó la importancia de tener memoria histórica como pueblo para que estos episodios no se vuelvan a repetir. En este sentido, el vicepresidente primero fue claro. «Tenemos que aprovechar estos espacios para poner sobre la mesa cuestiones que nos ayuden a reflexionar y a hacernos más fuertes, para poder disfrutar de una sociedad más justa y más igualitaria».

Después de la bienvenida protocolaria, el público de disfrutó de la obra de teatro de sombras ‘La llegada del Pueblo Gitano en Barcelona’ de la mano de la Asociación Carabutsí. El espectáculo de sombras fue protagonizado por un grupo de mujeres gitanas de la emblemática calle de La Cera y sirvió para explicar la historia del pueblo gitano desde su llegada a la ciudad de Barcelona.

Con el ambiente nostálgico y emotivo que dejó el espectáculo de sombras en el auditorio, se dio paso a la mesa redonda ‘La Gran Redada. Mujer gitana: resistencias del pasado y del presente’, moderada por Francisca Maya. Las ponencias corrieron a cargo de Noelia Cortés, escritora gitana y autora de ‘La higuera de las gitanas’, y Pastora Filigrana, abogada y defensora de los derechos humanos.

Los primeros aspectos a debatir fueron las causas y objetivos que condujeron a hechos tan crueles como este proyecto de exterminio. En su exposición, Filigrana afirmaba que unas de las posibles motivaciones de la sociedad para ser hostiles y acabar con el Pueblo Gitano era la libertad que éstos mostraban, su lengua y su singular cultura. Todo ello atentaba contra un pensamiento autoritario en un régimen dictatorial. «El Pueblo Gitano tenía una forma tan libre y autónoma de ser que el poder la perseguía para poderlos homogeneizar», apuntó la abogada.

«La fortaleza más grande de la mujer gitana era la identidad de grupo». Filigrana añadió que hay registros escritos de los carceleros, que se encargaban de custodiar a las mujeres gitanas en Zaragoza, atestiguando que ante la opresión y los castigos que sufrían las mujeres gitanas, éstas se defendían en grupo, como si fueran una unidad.

La abogada también expuso la realidad social actual de las personas gitanas. «No es casual que en los barrios más pobres de España haya siempre una alta población gitana». Filigrana argumentaba que el discurso oficial se basa en el hecho que los gitanos están donde están porque no lo hacen bien, es decir, no se integran. «No tiene nada a ver cómo es el Pueblo Gitano, sino que tiene que ver con un racismo institucional, con decisiones profundas en esta ordenación», afirmó.

Filigrana cerró su intervención disertando sobre cómo combatir el racismo. Y según afirmaba, no hay una respuesta única, sino que debe combatirse desde diferentes frentes, dado que éste se manifiesta en numerosos ámbitos y espacios, «desde las escuelas, los maestros, los periodistas, la opinión pública, con movilización social, en las redes sociales y creando alianzas con otros sectores que también sufren racismo».

Seguidamente, Noelia Cortés inició su ponencia haciendo referencia a la importancia de tener memoria histórica como Pueblo. «En esta sala, han muerto gitanas, y recordarlo es contribuir, en un sentido, a nuestra memoria», argumentó la escritora.

Cortés destacó la figura de la mujer gitana referenciándola como pionera del movimiento feminista. «A pesar de que el movimiento feminista actual tiene que acercarse más a la mujer gitana», se quejó Noelia.

También, argumentó que uno de los aspectos a mejorar hoy en día es reconocer que han existido y continúan existiendo pequeñas Grandes Redadas. A modo de ejemplo, mencionó los barrios gueto donde se obliga a vivir a los gitanos haciéndolos en condiciones de precariedad social y económica. «A los gitanos de Triana los recolocaron de cualquier manera en las 3000 viviendas, condenándolos a la marginalidad», exclamaba la escritora, haciendo énfasis en la gestión geopolítica de los barrios, mediante la cual se expulsa a la población gitana hacia las periferias de las ciudades. «Hoy estamos aquí por lo que sucedió, la Gran Redada, pero, hoy en día, también hay pequeñas Grandes Redadas en el resto de España con los gitanos», dijo la escritora entre aplausos.

Para cerrar el acto, las dibujantes María Rosa Contreras, Antonia Cortés y Daniel Díaz exhibieron, en claustro del convento, un mural urbano concebido para recordar este episodio de la historia gitana.

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