Jóvenes de orígenes diversos se unen para combatir el racismo desde las aulas

Jóvenes de orígenes diversos se unen para combatir el racismo desde las aulas

Los días 6 y 7 de julio ha tenido lugar una formación que busca empoderar a estudiantes para combatir el antigitanismo y la islamofobia.

La formación se enmarca dentro un proyecto liderado por la Universitat Pompeu Fabra y las entidades Rromane Siklǒvne y Observatorio Antropológico del Conflicto Urbano. A través de esta iniciativa se quiere empoderar a estudiantes racializados, que actualmente cursan estudios superiores, para que posteriormente visiten institutos de educación secundaria y ofrezcan herramientas a todo el alumnado para convertir los centros educativos en espacios libres de racismo.  

La prácticamente nula presencia en estudios superiores de personas de origen gitano o que profesen la fe musulmana es uno de los indicadores más claros de los obstáculos sociales que afrontan diferentes colectivos y comunidades por el hecho de ser diferentes. Y por ello, el proyecto REACT quiere combatir específicamente el antigitanismo y la islamofobia en el ámbito educativo, en su vertiente más institucional.

Para conocer con mayor detalle cuales son los mecanismos que producen este efecto, la Universitat Pompeu Fabra realizará una investigación en colaboración con jóvenes estudiantes y agentes educativos y sociales. Por su parte, el Observatorio Antropológico del Conflicto Urbano realizará una revisión de material curricular con una mirada antirracista; y la entidad Rromane Siklǒvne dinamizará a un grupo de estudiantes de orígenes diversos para que ejerzan de referentes en la lucha contra el racismo en los centros educativos.

El campus universitario de la Ciutadella acogió la primera de las formaciones que realizaran el grupo de jóvenes y que les capacitará para que, durante el curso 2023-2024, visiten diferentes institutos de secundaria en los que dinamizarán actividades antirracistas. La formación reunió a veinte jóvenes de origen gitano, marroquí y senegalés. Todos ellos tenían dos aspectos en común. El primero, haber superado los obstáculos que el antigitanismo y la islamofobia presentan en el ámbito; el segundo, la voluntad de ayudar a otros estudiantes como ellos a superar las dificultades que encuentren en su tránsito a estudios superiores.

“¿Habéis leído autores que no sean europeos o blancos en la escuela? ¿Habéis hablado de la historia de Al-Ándalus y del Impero Romano con la misma profundidad? ¿Habéis hablado de la historia del Pueblo Gitano? ¿Habéis estudiado o hablado de racismo en la escuela? ¿Se ha mencionado la palabra racismo en las clases en las que hablasteis de la esclavitud, del descubrimiento de América, del Imperialismo o del genocidio nazi? ¿Consideras que tu escuela era anti-racista? ¿Por qué?”. Con estas preguntas se inició un debate en el que los alumnos pudieron aterrizar poco a poco en el asunto a estudiar.

Los participantes compartieron vivencias personales de su trayectoria académica marcadas por el racismo. Denunciaron situaciones muy similares en las que profesionales del ámbito educativo habían actuado desde una actitud de superioridad moral o desde diferentes prejuicios centrados en el género, la capacidad de estudio, las expectativas de futuro o la religión.

A lo largo del primer día de formación, los alumnos se aproximaron a la naturaleza del antigitanismo y la islamofobia, y sus manifestaciones en el ámbito educativo. El segundo día sirvió para trabajar, en pequeños grupos, en el diseño de las actividades que llevarán a cabo en centros de secundaria a partir de septiembre.

Yasmina Santiago, una de las participantes en la formación, nos explicó que este proyecto le motiva porque ha tenido que afrontar “un trato lleno de prejuicios por el hecho de ser gitana, hasta el punto de sentirme infravalorada”. De la formación destaca que le ha sido muy útil “pensar en racismo más allá del comentario de una persona”, sino como una cuestión de carácter mucho más estructural.

Cuando arranque el nuevo curso escolar, el grupo volverá a reunirse para continuar elaborando las propuestas que llevaran a los centros escolares. Con ellos, muchos alumnos de secundaria tendrán la oportunidad de hablar explícitamente sobre racismo en sus aulas.

 

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