No se les puede olvidar

No se les puede olvidar

Si echamos la mirada atrás en el tiempo, a todos nos vendrán a la cabeza imágenes y canciones de los grandes creadores de la rumba catalana. Sin Peret, sin el Pesacaílla, sin el Chacho o sin Los Amayas sería imposible entender la historia de este género musical. Sin embargo, acompañándoles en los escenarios también hubieron muchos artistas que, con su talento, marcaron los primeros años de vida de la rumba, definiendo su carácter y su sonido.

Aunque a los ojos del gran público jugasen un papel secundario, dentro de la filosofía de la rumba no caben esas distinciones, puesto que todo el que se subía al escenario aportaba un ingrediente indispensable y necesario para que la rumba fuera lo que fue y sonara como sonó. Lo mismo sucede en la actualidad. Todos los que nos subimos al escenario somos actores principales, y así nos comportamos entre nosotros.

Hoy quiero rescatar del olvido a muchos de los contribuyeron a construir la Rumba Catalana pero que nunca fueron enfocados en primer plano.

Peret empezó muy joven en la ya desaparecida Bodega Apolo, allí le acompañaba la Tía Pepi bailando, los dos sumaron su talento ya de bien pequeñitos, y entendieron perfectamente que cada uno debía aportar su granito de arena.

La Tia Pepi i Peret en una de les seves primeres actuacions a finals dels anys 40

La Tía Pepi y Peret en una de sus primeras actuaciones cuando aún eran niños a finales de los años 40

Peret fue creciendo como guitarrista tocando en los tablaos flamencos de Calella. Allí empezó a hacer suya la rumba y cuando llegó a los escenarios de Barcelona, lo hizo ya acompañado por dos palmeros, el Tío Toqui, que también tocaba la guitarra, y el Tío Bolu. Con ellos podría decirse que nació la agrupación rumbera más básica, guitarra y palmas. Sin esos dos componentes sería difícil hablar de Rumba Catalana, ya que la fuerza y el vertiginoso ritmo que ofrecían las palmas permitieron que acabara por fraguar un nuevo género musical. Hoy día nadie tiene referencia del Tío Toqui y el Tío Bolu, pero sin ellos, seguramente no hubiéramos llegado hasta aquí.

El Tío Toqui acompaña a la guitarra el baile de la Tía Pepi

Apareció Chacho, un gitanito que estudiaba piano en el Liceo de Barcelona y una mañana se levantó sintiendo la rumba en su corazón y decidió tirarse al ruedo arropado por dos palmeros, Enrique de la Noru, el Tío Ninus y el Tío Huesos, el primero en introducir el bongo en la rumba. A ellos se les sumaron el Tío Loren, palmero y bailaor, el Tío Miliu, palmero y guitarrista. Fueron los pioneros.

El Pescaílla actúa acompañado de Enrique de la Noru, el Tío Huesos y el Tío Ninus

Este quinteto de acompañamiento no tardó en hacerse famoso por su elegancia y contundencia en el escenario, unos personajes singulares, su autenticidad y humor en los escenarios hacía que el público se sintiera también parte del fenómeno de la rumba. Fueron los palmeros de moda. Lola Flores, Dolores Vargas, el Pescaílla y muchos más los querían en todas sus actuaciones. Es convirtieron en  imprescindibles del género. Fueron los señores de la rumba.

Más tarde apareció en escena el Tío Toni, inseparable de Peret, su ritmo y contundencia te obligaba a levantarte de la silla y bailar.

Ellos crearon la ‘guía básica de la rumba catalana para las palmas’. Si hoy quieres aprender a tocar las palmas rumberas, aprenderás lo que ellos crearon.

Los Amayas, que empezaron de muy jovencitos acompañando a Argentina Coral, cuando formaron su célebre dúo artístico, se hicieron acompañar del Tío Chango, del Tío Carpi, de Juanito del Pocholo y de Peret Reyes a las palmas, a los bongo, y haciendo coros.

Ellos fueron la segunda remesa que, aunque muy jóvenes e innovando, formaron parte de esa historia que pocos conocen, y que repito, es nuestra historia.

 

Aparecen de izquierda a derecha, Peret Reyes arriba, Juanito del Pocholo abajo, con la guitarra los hermanos Delfín y José Amaya, y arriba a la derecha Chango

Tras hablar de nuestra historia compartida y rememorar a grandes compañeros, me gustaría volver a los primeros párrafos, cuando mencionaba la filosofía subyacente a la música y a la relación que existía entre los artistas dentro del escenario.  Pues bien, esa relación plenamente horizontal también existía fuera del escenario, y creo que sigue existiendo, pero es cierto que con el declive de la participación gitana dentro del panorama rumbero, creo que también estamos perdiendo esa buena relación y respeto que caracterizó los mejores momentos.

Como he ido comentando en algún artículo previo, existen iniciativas que tratan de promover esa unidad entre los artistas –ahora mismo está ganando mucha importancia la Plataforma de la Rumba Catalana–, sin embargo creo que falta algo más primario, creo que necesitamos volver a esa horizontalidad, respeto y buen rollo a nivel personal, dejando la rumba de un lado, volver a un espíritu de comunión personal que nos permita construir con solidez todas las iniciativas que sean necesarias para que la rumba gitana recupere oxígeno.

Siento mucho dolor, más del que podáis imaginar, por no preocuparnos un poquito más los unos de los otros, cuando deberíamos ser todos una gran familia. Esa familia es lo que yo aprendí y heredé, y quizás también ha sido culpa mía y de los de mi generación no saber traspasarlo. En nuestras rutinas como músicos, deberíamos imponernos como obligación reunirnos de vez en cuando, para saber más unos de otros, para organizar cosas juntos, con personas y generaciones diferentes. Creo que mejorar nuestro estado de ánimo grupal es básico e indispensable para tratar de detener la cuenta atrás que acecha a la rumba gitana y catalana, y que la guía irremediablemente hacia la extinción.

Yo, como patriarca, como yayo rumbero, como icono ya con pocas pilas, me siento en la obligación de intentarlo, porque todos formamos parte de una historia común que debemos salvaguardar, que debemos trasmitir a nuestros herederos –con unión, cariño y orgullo- para que ellos la proyecten hacia el futuro, adaptándola a los tiempos que corren y correrán. Por ello aprovecho este espacio para comprometerme con mi familia, en la rumba, para ofrecer ese espacio. En breve os prometo noticias a este respecto.

 

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