Buscando respuestas en Yumitus de la Payoya

Buscando respuestas en Yumitus de la Payoya

En este artículo voy a permitirme el lujo de poner un poco de bálsamo en mi pesimismo y decepción habitual con el panorama que afrontan los músicos, en general, y los rumberos, en particular. Porque, a pesar, de que siento que se nos escapan las raíces de nuestra música, siguen aflorando jóvenes y niños cargados de una genética musical impropia para sus edades.

Estos días he estado pensando mucho en los hijos de aquellos a los que considero herederos de mi generación, en los hijos de aquellos a los que les di el biberón de la rumba y, con orgullo, presencié cómo crecían y se convertían en grandes músicos, poniendo el listón musical y de producción muy alto.

Hoy he decidido pedir opinión a uno de aquellos niños que se subían al escenario cuando tocábamos en las bodas y que aprovechaban nuestro descanso para tocar los instrumentos que había en el escenario. Estoy hablando de Yumitus de la Payoya, un artista que ya de muy jovencito tenía ideas muy revolucionarias y muy claras. Se desmarcó de lo que hacían entonces los rumberos y exploró nuevos horizontes musicales, fusionando la rumba con el jazz, el funk, la salsa o el rap, abriendo, con sabiduría artística, puertas que nadie se había atrevido a abrir.

Su extensa lista de trabajos discográficos empieza con un LP titulado ‘Loco Músico’, un título que define a la perfección el carácter de un artista obsesionado con la innovación que consiguió cautivar a la juventud del momento. Hoy, ya dejada la juventud un poco atrás, nadie discute que es uno de los colosos de la rumba y el rey de su generación.

Así que nadie mejor que él, que experimentó con la rumba más que nadie en su momento, para preguntarle sobre el futuro de la rumba. Me explica que “se han perdido las raíces, que la rumba necesita volver a sus principios y que él necesita componer nuevos temas con ese sabor añejo de antes”, y continúa matizando “rumba de verdad”.

Cuál boxeador impaciente que no puede esperar al siguiente round para decidir la suerte del combate, decido lanzar mi golpe más temido: ¿Qué música escucha tu hijo? Y Yumitus no sólo no se tambaleó sino que me devolvió su mejor golpe. “En primer lugar, nunca he querido influirle en la música, pero para él, la música es algo innato que le sale de dentro. Le admiro con orgullo y reconozco un potencial brutal como músico”, y continuó explicando que su hijo toca el babybass, un contrabajo eléctrico, y nos precisó que lo hace “con un sabor muy antiguo y muy auténtico”.

Continúo Yumitus explicándome el afinado gusto para la música que su hijo tiene. “Ya de muy pequeño le gustaba escuchar a Earth, Wind and Fire, puro funk, o Ismael Rivera, salsa antigua para oídos muy entendidos”, me comentó.

También me confesó que “ya no hay muchos jóvenes que se cultiven con la guitarra que es nuestro instrumento nato”, y seguimos la conversación entorno a lo que hoy día escuchamos. “A mí, me encanta el jazz, el funk, la salsa, pero por ejemplo sigo muy de cerca a Bruno  Mars, quizás por su sonido ambiguo que me recuerda a los 80s y 90s, momento de gran música”, explica Yumitus.

Aprovechamos que surgieron en la conversación los 80s y los 90s para dejarnos llevar por la nostalgia. Hablamos de su madre, la Payoya, que hacía le hacía los coros a Peret y que marcó una gran influencia musical en él. También me hace un poco la pelota y me cuenta que Chipén fuimos uno de sus grandes referentes. Y finalizamos nuestra conversación con una necesaria reflexión. “Sigo pensando que la rumba catalana no morirá nunca, pero que tenemos que recuperarla tal como era y dar gracias que nuestras costumbres continúen pasando de generación en generación”, concluyó Yumitus.

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