Maruja Garrido. Un icono que no podemos olvidar

Maruja Garrido. Un icono que no podemos olvidar

Hay personas que se han ganado a pulso, en este caso a golpe de ritmo y arte, un espacio muy especial en el mundo de la rumba, y hoy quiero acercaros la historia de uno de mis iconos, Maruja Garrido.

Precisamente, hace unos días tuve el placer de compartir con ella el soberbio homenaje que Cruz de Caravaca le dedicó. Volvía para un concierto tras varios años sin pisar su pueblo natal, pero parece que nunca se fue para triunfar en Barcelona, Madrid o París como lo hizo; por el cariño recibido del público y del consistorio parece más bien que siempre estuvo allí, muy presente. No en vano, tras un concierto benéfico que realizó en los años 70, Caravaca de la Cruz puso el nombre de Maruja Garrido a su avenida más larga. Abrimos inciso: cuanta diferencia con el trato que por estos lares se le brinda a sus músicos … cerramos inciso.

Maruja pasó tres días rodeada de medios, entrevistas, radios, televisiones, fue todo un acontecimiento. El broche final un homenaje a la que fue la gran diva de la rumba y del flamenco-pop de los años sesenta y setenta.

Y eso de ser músico a veces a uno también le da una pequeña satisfacción, a mí me la dio el poder acompañar a Maruja en el concierto final que ofreció para cerrar las fiestas del pueblo, un concierto en el que estuvimos Chipen, Alex Fajardo y Miliu Chava acompañando a la gran Maruja.

Fue todo honor para mí que contara conmigo para un acto tan emotivo para ella y para su pueblo. Nos une una gran amistad y esos tres días de viaje con ella parece que no sólo fue un viaje hacia el sur, sino que fue un viaje en el tiempo a tenor del cariño y respeto que nos prestaron, como decimos en catalán, ‘no ens van deixar tocar de peus a terra’, nos llevaban en volandas, me hizo recordar aquellos tiempos en que a un artista se le trataba como tal.

Y entre tanto, aproveché para tener una pequeña conversación con ella y que me hablase un poquito de sus principios. María, que es como le llamamos los más cercanos, cuéntame, ¿cómo te decides a entrar en el mundo del espectáculo. “Por necesidad, esa es la verdad. Éramos muchos hermanos y las cosas no eran fáciles, mi padre había sido cantaor, y mi hermana y yo cantábamos de pequeños actos para llevar a casa también algún dinerillo. Recuerdo que una vez viajamos a Madrid para visitar a una hermana mía que vivía allí y, con el gasto del viaje, llegamos ‘tiesicos’. Mi padre no tuvo otro remedio que llevarnos a un bar donde se daban reunión todos los agentes artísticos de la época. Allí iban también los flamencos para ver si les salía algún contrato, y fue allí donde empezaron a salirnos algunos trabajos. Mi hermana cantaba, que lo hace mucho mejor que yo, y yo bailaba, pero nos dimos cuenta que yo tenía más desparpajo para cantar y bailar, con lo cual el directo era mucho más contundente. Y así nació Maruja Garrido”.

“Después de trabajar una temporada en Madrid bajamos a Barcelona, donde me casé y donde mi marido abrió un tablao en la Plaza Real, ‘Los Tarantos’. Allí trabajaba cada día, montamos un cuadro flamenco que me acompañaba. Y fue en Barcelona donde me enamoré de la rumba catalana. En aquellos años era la música que más sonaba en Barcelona, estaban Peret, Chacho y el Pescaílla. Yo también empecé a grabar rumba, ocho discos en Belter, una de las mejores discográficas del momento y empecé a sonar en los medios de comunicación y el público catalán me acogió con muchísimo cariño”.

Los Tarantos se convirtió en el tablao de moda por donde pasó lo mejor del flamenco. La sociedad barcelonesa hizo de Los Tarantos su local. Por allí pasaron presidentes de gobierno, actores de Hollywood, escritores, pintores …, Dalí tenía su mesa en primera fila reservada todo el año.

Fueron los mejores años para Maruja Garrido, compaginaba actuaciones en la sala de Los Tarantos con galas y conciertos. Poco después llegó París, primero un concierto, luego le ofrecieron un contrato de un mes en el Teatro Olimpia de París. Dalí, que se encontraba también en París, la presentó al público en el día de su debut. A partir de allí, Maruja conquistó toda Europa a base de talento y temperamento, incluso modistas de la talla de Milano también la requerían para que actuara en sus desfiles.

 “Fue una época dorada que nunca olvidaré, explica la artista. Maruja Garrido y su cuadro flamenco estaba arriba de todo, seguramente porque nunca tuvimos un problema entre nosotros, todo lo contrario, mucha profesionalidad por parte de todos. Ellos hicieron que mi nombre fuese respetado en el mundo del espectáculo”.

Maruja cosechó un montón de éxitos, también en las Américas. Ha sido una de las artistas más icónicas del mundo de la Rumba Catalana, una artista con un historial y una memoria que no debemos dejar escapar. Atesora un legado que, hoy más que nunca, debe seguir vivo entre las nuevas generaciones. Temperamento, valentía, fuerza, profesionalidad y esfuerzo, las claves del éxito, también las claves para que la rumba sea rumba y no otra cosa. Maruja Garrido, un ejemplo.

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